Sistema de inmunidad

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Poco a poco, gradual, casi imperceptiblemente, se desarrolla dentro de cada uno de nosotros un sistema de inmunidad de tal manera que, cualquiera que sea el problema al que nos enfrentamos, podemos utilizar nuestros recursos y reservas más profundos. Al mismo tiempo, se cultiva la conciencia y humildad para recurrir a nuestros recursos cuando es necesario.

En realidad, nunca contraemos la enfermedad que se deriva de problemas no resueltos, porque nuestro sistema de inmunidad es suficientemente fuerte para resolverlos pronto. Ésta es la razón por la que el sida es una enfermedad tan horrible. Destruye toda la capacidad de lu- char contra la enfermedad. Destruye el sistema de inmunidad. Las personas no mueren de sida; mueren a causa de otras enfermedades, porque no tienen inmunidad para luchar contra ellas.

De un modo semejante, los individuos no mueren a causa de contratiempos y decepciones; mueren por falta del correspondiente sistema de inmunidad. Los matri- monios no fracasan por problemas legales o econó- micos; fracasan por no tener un sistema de inmunidad para enfrentarse a los desafíos y las diferencias.

Luchan o huyen» en lugar de comunicarse sinérgicamente. Sistemas de inmunidad fuertes y vivos hacen posible que nos analicemos sinceramente a nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás. Nos permiten enmendarnos, humillarnos, pedir disculpas o hacer cualquier otro depósito emocional que sea necesario para curar, restaurar y renovar. Cada vez que hacemos estos depósitos, cada vez que reflexionamos y nos comprometemos de nuevo con un propósito firme, nos inoculamos de nuevo a nosotros mismos y se produce una nueva inmunidad que nos permitirá enfrentarnos incluso a otros contratiempos y decepciones mayores con los que podamos encontrarnos.

La clave para desarrollar un sistema de inmunidad fuerte en su familia es ser fuerte en el momento difícil de mostrar un amor incondicional al hijo que más le pone a prueba, que le presiona hasta el límite. Cuando a éste se le muestra un amor incondicional, que no es lo mismo que permisividad, todos los demás se dan cuenta de que también ellos son amados incondicionalmente.

Los tres cerebros en práctica nos ayuda a ser mas reflexivo, mas emocional y a controlar un poco más las reacciones instintivas de manera que la neocorteza siempre este ayudando a ver la magia y la razón en la luz que cada acción produce.

feliz semana

Recopilado de las meditaciones de Covey

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