En el blog anterior les escribí acerca de mi recuperación del Covid y un poco del aprendizaje que trae el salir de obstáculos que uno va encontrándose en ele camino.
Ahora quiero agregar una corta nota que quizás explique un poco el porqué caemos en el papel de víctima con mucha facilidad, y uno vez caemos en ese papel pareciera que nos gusta mucho, y nos acostumbramos a un habito malo o negativo en nuestras vidas. Nos gusta echarle la culpa a otros y no es un problema de nuestras culturas, solamente, es un problema mundial que es muy común en toda sociedad

El ser víctima viene del no ser proactivo. Y les recomiendo que lean el libro de los 7 hábitos de la gente altamente eficaz de Stephen Covey. Uno de los 10 libros más maravillosos de autoayuda universal. Por favor léelo, y si logras ponerlo en práctica llegarás muy lejos.
El primer habitó del libro es como ser proactivo. Como reaccionar ante un estimulo, sea cual fuese, de la mejor manera. Como aprender de cada hecho, de cada experiencia, vivencia, como asumir la responsabilidad que está en nuestras manos y no como la papa caliente pasar el problema a otros. Asumir nuestra responsabilidad y no comprometer a otros es ser un buen cristiano. Esto es lo que debemos de aprender, no es fácil, pero hay que ir poco a poco utilizando nuestros tres cerebros para razonar de la manera más adecuada, sentir de la mejor manera, gerenciando nuestras emociones, controlándonos y pensando antes de actuar y finalmente no dejar que el cerebro reptil nos controle tanto. Sacarlo a pasear lo menos posible. No despertarlo y alejarlos de sus funciones básicas, si logramos esté armonioso equilibrio, no seremos víctimas de nuevo y asumiremos el compromiso de manera elegante y eficaz.

Pero de donde viene la historia del victimario. Pudiera escribirles un cuento acerca de una familia muy cercana, que pudiera ser hasta la mi apropia, pero en verdad no recuerdo todos los detalles, simplemente voy a esbozar un resumen de esta familia y Uds. se identificarán con ella y conocerán el porqué sigue siendo víctimas de las situaciones y así no hay futuro, ni hay felicidad.
La felicidad, ese estado deseado, no se logra si no somos responsables de todo lo que hacemos y depende como les escribí anteriormente de uno solamente de uno. Nadie más te va a ser feliz, solo tú tienes que mover todos tus recursos, tus armas, tus sentidos y tus cerebros para encontrar ese estado de felicidad aunque sea pasajero.
El cuento es el siguiente
Desde que nacimos empezamos a ver el mundo en el que nadie tiene la culpa de nada, nadie es responsable de nada. Los políticos, los padres, los vecinos, los clérigos, los ciudadanos, etc., Es como el juego de la papa caliente, te la paso a ti y tú se la pasas a otros y así nunca el juego termina.
Aprendimos a culpar a otros porque eso es lo que vivimos en nuestro propio hogar. Mi padre culpaba a mi mamá y mi mamá y mi abuela hacían lo mismo. Mis hermanos me echaban la culpa a mí de todo lo que no iba bien en casa y yo no podía ser diferente y poco a poco caí en la misma controversia y así aprendí a echarle la culpa a los otros. Era como una competencia el que mejora lo hiciera, El que mintiera de la forma más escondida.
Cuando lees acerca de esta familia, me atrevo a decir que así vive la mayoría del mundo, somos seres humanos que, a veces, solo a veces usamos la razón. Y somos seres racionales que aún no sabemos controlar nuestra emoción,
Mientras sigamos culpando al vecino, a nuestros familiares, a nuestra novia o esposa, no vamos a estar en armonía y paz interior. Hay que empezar a ser responsable y agarrar el toro por los cuernos.
No hay escusas de que hemos genéticamente engendrado este mal habito. Ese: \»Como lo hicimos siempre\» tiene que quedar en el olvido, y si no puedes sacártelo del hipocampo, es hora de ir al psicólogo y dejarlo atrás, es la única manera de empezar de nuevo, de reprogramarte y de abrir las puertas a la felicidad.
Dios te ha dado esa joya de la corona que es la neo corteza, y te ha dado la voluntad y la capacidad de elección, tu libre albedrío, te invito a poner todo esto en tu contexto de vida y empezar a ser proactivo y a dejar de ser víctima en cualquier situación
Suerte y que el habito 1 de Covey te encuentre y que sea la llave de la puerta a la felicidad plena.

Saludos y larga vida para todos