¿Por que nos cuesta cambiar ?
A todos nos cuesta mucho cambiar y empezar a realizar cosas que son mejores de las que venimos realizando. Debemos pasar a través de un estado muy crítico (enfermedad, luto, etc) para realmente estremecernos y tomar conciencia de que estamos haciendo algo que no está bien y nos está conduciendo a terrenos no saludables. Ya sabemos que los dos cerebros más primitivos están muy relacionados con este dilema. El límbico y el cerebro reptil prefieren la comodidad, el confort y el ahorro de energía. Y cambiar es una nueva forma de pensar y de aprender, que requiere salir de la zona de confort y el consumo mayor de energía. Para eso necesitas una conciencia plena que conserves la curiosidad y mucha imaginación. Sin cambiar no es una opción para una vida plena de bienestar y alegría.

Cómo percibimos nuestro mundo es importante para empezar a contextualizar cualquier cambio que quisiéramos hacer.
Si evaluamos una situación y la información no encaja muy bien, entonces nos forzamos para que encaje.Por ejemplo, si una idea te gusta, buscás desesperadamente argumentos que la sostengan y conviertes asociaciones tenues en hechos evidentes. Pero si la idea no te gusta, encontrás rápidamente evidencias muy fuertes en contra de ella misma. Aun si ciertas características de la idea son claras y concretas, las “verás” irrelevantes. ¿Te suena? Si no logras salir, usando tu mente, de este piloto automático cerebral, te será muy difícil cambiar.

Ahora imagínate que mientras tu cerebro está tratando de aproximar los datos nuevos con los existentes, paralelamente también está encargándose de procesar una cantidad enorme de información. Millones de bits de información entran por tus cinco sentidos a cada segundo, al mismo tiempo que se procesan datos internos muy complejos. Mucho de esto lo hace gracias a la “aproximación”. Por ejemplo, una vez que aprendés a leer, leés mirando las primeras dos letras de la palabra y “adivinando” —aproximando— el resto, en el contexto de la oración y o la palabra anterior. Leés a partir de tu experiencia y tus expectativas, no leés lo que está frente a ti Es por esto que, trabajando sobre tus experiencias y tus expectativas podrás promover, de manera más eficiente, el cambio que pretendés. Es tu interpretación de los hechos y las decisiones que tu cerebro toma a partir de los estímulos que te rodean lo que determina cómo percibís la realidad. No hay una realidad, sólo aquella que decidas “ver”. Si pensás que el mundo es un lugar peligroso, tu cerebro buscará la evidencia que lo demuestre y la encontrará. Si pensás que la gente está hablando mal de vos, encontrarás pruebas de que eso ocurre. Sea cual fuere el filtro que tenés en tu mente, tu cerebro encontrará evidencia para confirmar ese filtro. Ese es el filtro que muchas veces no te deja cambiar. Y encima esto lo hace de manera muy eficiente, segundo a segundo y sin que tedes cuenta.¡Con razón es tan difícil cambiar! No eres tu, es tu cerebro que no quiere
Pero como decia un filosofo \»Querer es poder\», así que manos a la obra que si se puede cambiar un hábito, una manera incorrecta de hacer algo por una nueva y más fructífera manera.Y lo mas importante de la vida cuando estas dispuesto y haces cambios estas escribiendo tu propia historia y no dejas que sea el destino que la escribe por ti.
Nuevo aprendizaje causa nuevas conexiones en el cerebro. Esto tiene un efecto positivo en tu cerebro manteniéndolo joven. El mejor ejercicio mental es el de adquirir nuevo conocimiento y hacer cosas que nunca hiciste antes. DANIEL AMEN