¿Por qué mentimos?

Continuando con el interesante tema de la mitomanía. Según el diccionario de la RAE, mentir implica: Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa, o inducir a error. Es un verbo intransitivo en el cual se proyecta algo falso o que pretende negar la verdad. La mentira es en sí el instrumento para resquebrajar la confianza… Una mentira.

Quiero referirme a las principales razones por la cual la gente miente. Como indicamos en el post anterior, todos absolutamente todas las personas en cualquier momento mienten, pero en general podemos hablar de unas mentiras muy suaves, piadosas que en realidad no causan daño mayor terceros.

¿Pero, como saber si nos estamos convirtiendo en mitómanos?

El principal indicador para saber si estamos transformándonos en mitómanos, es la frecuencia con la cual una persona miente. Así como el alcohólico que va consumiendo licor en cantidades mayores a medida que pasan los días y va creando una adicción muy fuerte. Así es el mentiroso. El va por la vida, inventándose historias, cuentos y creyendo que ellas son realidad. Mentir viene a ser, para el que cultiva la mentira, una especie de cualidad virtuosa.

Pero, ¿por qué mentimos…? Para obtener un beneficio, para no aceptar una responsabilidad, para evitar una verdad o eludir una realidad; pero desde estos puntos de partida podemos llegar a establecer un patrón que termine en una forma de ser sistemática, incoherente, acostumbrada a las contradicciones como modo de supervivencia, para encubrir mentiras anteriores, creándose así una cadena de mentiras.

Para los mitómanos, el mentir se convierte en un hábito, es su forma de relacionarse. Este tipo de persona no solo sienten la necesidad de mentir en las situaciones que están en su contra para evitar las consecuencias, sino también en los pequeños detalles, aunque no se beneficien en nada con ello. Quien padece mitomanía puede sentirse raro diciendo la verdad, pero se siente cómodo mintiendo.

Las redes sociales están llenas de personas mentirosas. Como no puedes tener un contacto personal, el contacto a través de una cámara o peor aún solo por escritura abre las puertas a mucha desconfianza con las personas en las redes.

El cerebro límbico juega un papel importante en la persona mentirosa. Algunos expertos indican que, efectivamente, hay un componente biológico, pero también un proceso de entrenamiento. Así, la estructura cerebral que se relaciona de forma directa con estas conductas deshonestas es sin duda la amígdala. El cerebro del mentiroso pasaría en realidad por un sofisticado proceso de auto-entrenamiento donde acabar prescindiendo de toda emoción o sentimiento de culpa.

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La mentira hace trabajar al cerebro de un modo diferente, más complejo y con mayor gasto de energía. El mitómano tiene que creerse la historia que va a contar, y posteriormente neutralizar sus emociones, de manera que lo que diga no sea descubierto por el interlocutor. Quien miente necesita dos cosas: memoria y frialdad emocional.

Causas de la mentira

Aunque parezca sorprendente, hay muchas personas que adornan, deforman o inventa la realidad, y las causas son muy variopintas:

1. Desconfianza. «Lo que comienza siendo una mentira fruto de la desconfianza hacia una persona puede terminar convirtiéndose en un entramado e incluso llegar a engañar por inercia», alerta Victoria Orbe.

2. Impulsividad. Las personas que mienten con frecuencia al final lo hacen de manera impulsiva, dejando de controlar dicha conducta. En este sentido, según Psychological Science, el cansancio hace más vulnerable a la mentira, por lo que se tiende a mentir más por la tarde.

3. Evitar castigos y eludir responsabilidades. Una persona puede mentir de forma reiterada a fin de evitar las consecuencias de sus acciones, demostrando cierta inmadurez.

4. Refugiarse de la realidad. La insatisfacción puede llevar a modificar la realidad, adornándola e incluso alterándola, haciéndola más tolerable emocionalmente y aparentemente entretenida. Indica la experta que un estudio de la Universidad de Harvard (EE.UU.) asoció la mentira recurrente con la creatividad, ya que esta también puede ser empleada para racionalizar y autojustificar los engaños.

5. Intolerancia emocional. Una elevada sensibilidad a las emociones displacenteras y una pobre gestión emocional pueden provocar que la persona opte por mentir a fin de evitar el malestar emocional que considera que le ocasionaría decir la verdad. P. ej., si se quiere hacer un viaje y no hay nadie disponible, decir que no se va porque no le apetece o está muy ocupado, evitando decir la verdad y sentirse solo o sin amigos suficientes.

6. Miedo al rechazo o a la crítica. Al parecer, quienes temen el rechazo o les cuesta asumir las críticas pueden adornar o falsear la realidad para mantener una imagen aparentemente perfecta ante el resto.

7. Baja autoestima e inseguridad. Las personas inseguras dependen de la aprobación externa para sentirse valiosas, de manera que pueden recurrir a la mentira como mecanismo compensatorio, proyectando un «yo ideal» que les proporciona una mayor seguridad en sí mismas.

8. Necesidades afectivas insatisfechas. Dice Victoria que «hacer falsos cumplidos o mentir sobre la salud, la riqueza o el estado profesional puede tener el fin de ganar el afecto y el reconocimiento ajenos». Asimismo, el parecer, el héroe o la víctima de una historia suele granjear simpatía y admiración de los demás.

9. Tener algún trastorno psicológico asociado a la mentira, padecer algún trastorno de la conducta alimentaria o sufrir un trastorno obsesivo-compulsivo son los problemas psicológicos en los que la mentira se vuelve una constante en quienes los padecen.

10. Tener un trastorno de la personalidad. La mentira compulsiva forma parte de trastornos de la personalidad antisocial (en la que se utiliza la mentira como estrategia de manipulación), la personalidad límite (en la que la mentira se ve impulsada por una emoción) o el trastorno narcisista (en el que se miente para conseguir la admiración ajena)

Frases de hoy. Es tanta la fuerza de la repetición que todos creen que algo paso. Pero que lo crean, todos no significa que exista o haya ocurrido; en un tiempo todos creían que la tierra era plana

La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Friedrich Nietzsche

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