Pensamiento de pensamientos

Estoy escribiendo acerca del juego de Golf (mi pasión) y como los tres cerebros pueden ayudarnos a jugar mejor y a disfrutar más de cada juego que realizamos y no solo disfrutar del juego sino también de la compañía. El aspecto social en el golf como en la vida es extremadamente importante.

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Resulta que jugar una partida de golf, lo que regularmente llamamos jugar en una cancha las dos vueltas del campo, nos toma como unas 4.5 a 5.0 horas. Se imaginan lo que ocurre en una cancha de golf jugando con otras tres personas en un grupo (denominado foursome), generalmente de diferentes niveles de juego que el tuyo, habrán unos mejores y otros menos bueno que tu.

Para resumir un poco y entrar al tema que quiero compartir hoy, les digo que en una cancha de golf se experimentan una montaña rusa de emociones. Y adicionalmente debes compartir quieras o no con otras personas, muchas de las cuales conoces justo en el momento en que vas a dar tu primer golpe de salida. Este panorama es el mejor escenario para dar una charla magistral de cómo funcionan los tres cerebros y como entendiendo su operación y aplicándolos al golf, podemos llegar a ser mejores golfistas integralmente.

En el golf estás muy bien contigo mismo hasta el momento en que haces un tiro malo o cometes un error, allí empiezan los problemas que generalmente desembocan en la producción de cortisol y adrenalina y emociones no muy agradables para tu cuerpo. Esta situación de frustración y rabia contenida perdura mucho mas del hoyo que se juega y toma tiempo en que recuperes la racionalidad y vuelvas a meterte en la competencia.

Yo he visto a jugadores romper los hierros, pegar a sus caddies o ayudantes y gritar horrocidades en el campo, simplemente porque el juego no andaba bien y los cerebros primitivos estaban más enchufados que la neocorteza. Si esos jugadores supieran que el reptil debe dejarse tranquilo y disfrutar de las emociones ellos quizás hubieran pasado un mejor rato, hubiesen hecho mejores puntuaciones y no hubieran tirado un hierro en el lago. Solo si nos instruimos en el manejo adecuado de los tres cerebros encontraremos la armonía y el golf, entonces pasa a ser un deporte genial.

En el juego de golf hay 18 hoyos en donde hay que meter la pelota en cada uno de ellos desde un punto de salida hasta llegar al hoyo. Pero, toda cancha, todo club de golf tiene un hoyo 19. Es el hoyo de la celebración, de la reunion despues del juego en donde cada uno está impaciente por contar sus anécdotas que realizó y que experimentó durante el trayecto del juego, tratar de explicar cómo las fuerzas de la naturaleza o quizás los mismos competidores se pusieron de acuerdo para que el perdiera uno o dos golpes en el camino. Es acá en donde las emociones están a flor de piel y los cerebros primitivos están en total control. Es por eso que en el hoyo 19 es bueno escuchar la primera historia porque después de la segunda cervecitas las historias cambian y cada jugador cree tener en posesión la verdad de la verdad de cualquier tema.

Y sin consumir licor, hay personas que son expertas en esto de creer que lo que ellos ven y lo que les pasa a ellos es único, que ellos son realmente los que tiene la verdad. Normalmente es gente que se ha ido acostumbrando a ver sólo lo que quieren ver y de esa manera el universo le brinda a ellos un foco de atención que poco a poco se va convirtiendo en una manía y quizás una enfermedad

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De acuerdo a nuestros pensamientos y creencias, la realidad se transforma para nosotros en lo que queremos y provoca que veamos todo lo que ocurre \»a nuestra manera\»  allí está gran parte de nuestros problemas. Creamos mapas mentales que trabajan para nosotros y cuando son confrontados por otros empiezan las batallas y las disputas verbales.

Nos olvidamos de que la realidad es como es y por mucho que queramos verla con otros ojos no va a cambiar. El pensamiento se vuelve esclavo de ese deseo que esta en nuestra mente. Así empezamos a construir una historia de ilusión y fantasías. Hay que cambiar los filtros que tenemos en la cara y activar ambos hemisferio cerebrales para aceptar la realidad como nos llega.

Recuerden que el cerebro de la razón no diferencia si lo que está captando del medio ambiente a través de nuestros sentidos es realidad o fantasía. El cree en cualquier historia que está bien elaborada.

Lo que nos pasa internamente es que la realidad puede ser muy dolorosa y, por eso, de manera inconsciente intentamos de huir de ella. Es el cerebro reptil que no quiere sufrimiento y quiere cuidar de nuestras vidas. De esa manera no asumimos el reto de captar e interpretar.

Por que nos ocurre esto? Las neurociencias han encontrado quien es el responsable de esta situación. El pensamiento desiderativo.

Los que tienen este tipo de pensamiento mas desarrollada es porque sus cerebros primitivos están mas activos que la razón y es triste que tarde o temprano, la realidad se hará presente, mucho más cruel y mucho más amarga.

El pensamiento desiderativo es muy cómodo. Con el nos encontramos en la zona de confort justamente donde queremos estar. La zona preferida del cerebro reptil. Pero esto nos transforma en personas cobardes que huyen de  la realidad y de todo aquello que no queremos aceptar. El pensamiento desiderativo es amigo del miedo así que ambos a veces van tomados de la mano.

Para finalizar con este breve relato y por paradójico que resulte, a mi parecer esta etapa histórica de tanto alarde tecnológico y científico está socialmente dominada por un pensamiento endeble, emocionalmente determinado, que antepone a la razón los dictados del deseo. Y si nosotros somos nuestros pensamientos, entonces estamos conviviendo en una sociedad en que el reptil está demasiado presente.

En la próxima oportunidad que tengas diálogo con terceros, toma conciencia del tipo de pensamiento que ellos tienen a fin de poder realizar una conversación más empática, emotiva y fructifera.

Cierro con esta frase de Andy Rand

“Puedes ignorar la realidad, pero no puedes ignorar las consecuencias de ignorar la realidad”

Saludos y feliz viernes

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