¿Quién no ha sentido miedo en algún momento?. Todos conocemos esa experiencia aterradora que nos hace pelear huir o paralizarnos. Recordemos post anteriores en los que hablamos de la amígdala. Del secuestro emocional. El miedo es una de esas sensaciones que nos acompañan en la vida desde que nacemos hasta que morimos. Es esa angustia que sentimos cuando nos pasa (o creemos que nos pasará) algo malo y nuestro cuerpo y nuestra mente intenta avisarnos de la tragedia que se cierne sobre nosotros. “Sal de ahí”, parecen decir nuestro corazón acelerado, o “no bajes la guardia”, grita nuestra adrenalina en sangre. Pocas cosas pueden ser tan irracionales y al mismo tiempo tan lógicas como el miedo.
Pero cómo se define el miedo. El miedo, según el DRAE, “es aquella perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario” y es un sentimiento común a todos los seres humanos. “Algunos de nuestros miedos, por supuesto, tienen un valor de supervivencia básica. Otros, sin embargo, son reflejos que pueden ser debilitados o reaprendidos”, explica el doctor en psicología Karl Albrecht.
Esta sensación de ansiedad causada por nuestra anticipación de algún evento o experiencia imaginada es una reacción biológica de nuestro cuerpo ante un conjunto de señales que interpreta como temerosas. Y el sentimiento de aprensión es similar ya temamos ser mordidos por un perro o que Hacienda nos cruja en la declaración de la renta.
El miedo es la emoción más antigua que existe. Esta arraigado en nuestros cerebros más primitivos y es un factor fundamental para nuestra sobrevivencia. Si no sentimos miedo en algunas ocasiones nos atreveremos hacer cosas que nos llevarían al suicidio. Cosas como enfrentar una animal salvaje, a un ladrón que está armado o a saltar de un lado para otro. Ese miedo que sentimos nos alerta de que estamos en una potencial situación de peligro y debemos cuidarnos al respecto.
Todos los humanos compartimos algunos miedos. Uds conocen el miedo más grande que tenemos desde que nacimos, es el miedo a morir. Ese miedo de algo que todos sabemos en algún momento nos va a tocar. Un pasaje que ya hemos comprado pero que ninguno sabe en que fecha se hará efectivo. De este miedo se derivan otros muchos temores generalizados como el miedo a las alturas, el pánico a los viajes en avión o diferentes fobias relacionadas con la extinción de nuestras vidas. Sensaciones de pánico ante circunstancias asociadas a fatales consecuencias que supongan el fin de nuestras vidas.
Otro miedo importante que tenemos y sentimos es el miedo a la soledad. El ser humano como su cerebro son sociales. Una persona aislada en confinamiento, solitario tiende a volverse loco. Y por esa razón sentimos miedos de estar solos. Aunque aquellos que manejan los tres cerebros en armonía la mayoría de las veces encuentran más energía positiva en la soledad que en compañías no apropiadas. Este miedo se relaciona con el pánico al abandono, al rechazo o a sentirnos despreciados. La pérdida de conexión con el mundo genera sensaciones de angustia ante la posibilidad de convertirnos en una persona no querida a la que nadie respeta ni valore.
El otro miedo que compartimos es el miedo de nuestro ego. Cuando nuestro ego puede ser perjudicado. Ese Yo interior debilitado. que se representa como miedo a sentirnos humillados, pasar vergüenza o cualquier otra situación de profunda desaprobación que amenace la pérdida de la integridad del ser. El miedo al rechazo o el temor que sienten muchas personas a hablar en público están relacionados con esta angustia generalizada a la aniquilación de nuestro ego.
Hay un miedo que también llevamos todos en nuestra vida como que venimos de fábrica con el es el miedo a la Libertad. El miedo a ser inmovilizados, paralizados, restringidos, sometidos, atrapados, encarcelados o controlados por circunstancias que están fuera de nuestro control. El temor a la libertad de nuestros movimientos naturales es común a casi todos nosotros. En su reacción física se le conoce comúnmente como claustrofobia, pero también se extiende a otras reacciones psicológicas relacionadas con las interacciones y comportamientos sociales.
Por último compartimos un miedo del cual todos estamos consciente como es el miedo a la mutilación. Será por lo tanto que nuestros ancestros vivieron en vida hay un dolor inmenso a ser mutilado, a desconectarnos del mundo a vivir en angustia. Ese temor de perder cualquier parte de nuestra estructura corporal, la idea de tener límites en la movilidad de nuestro cuerpo o de perder la integridad de cualquier órgano
El presidente Franklin Roosevelt afirmó que “la única cosa a la que debemos temer es al miedo mismo”
Albretch el conocido psicólogo, nos recuerda con este trabalenguas la importancia del miedo. “el miedo al miedo probablemente causa más problemas en nuestras vidas que el miedo en sí mismo”.
Deduciendo de la pasada frase les recomiendo que lo que no debemos tener miedo es de identificarlos porque sólo cuando sabemos de dónde provienen es cuando podemos empezar a controlarlos. Con o sin ayuda de profesionales, el ser conscientes de tus temores, miedos, sombras o como quieras llamarlo y encontrar la raíz de los mismos, es el primer paso para acabar con ellos.
Yo les recomiendo vivir una vida un poco mas espiritual ya que todas las religiones del mundo trabajan estos conceptos en su modelo de vida lo cual ayuda a los seguidores a sentirse más fortalecido y con más esperanza y alegría. Y yo creo que en donde hay alegría y motivación (presencia plena del cerebro limbico) no hay cabida al miedo. El miedo entra a nuestras vidas cuando estamos con nuestras defensas bajas, nuestro sistema de inmuno deficiencia esta por debajo de su efectividad. Un cuerpo sano y una mente sana saben cómo manejar el miedo.
Hoy en tiempos de pandemia este mensaje tiene un valor gigante ya que debemos entender que si nuestro sistema interior esta atendido de una manera sana con ejercicios físicos, buena comida, buen sueño y alimentado de pensamientos positivos no debemos sentir miedo ante la problemática del virus. Si estamos fortalecidos y sin miedo, la pandemia puede entrar y pasar por nuestros cuerpos sin aniquilarnos.
Les dejo estas frases importantes que definen al miedo desde diferentes perspectivas y nos ayuda a enriquecer nuestro conocimiento.
\»El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo\». Alain.
\»El hombre más peligroso es aquel que tiene miedo\». Ludwig Börne.
\»Para quien tiene miedo, todo son ruidos\». Sófocles.
\»No hay cosa de la que tenga tanto miedo como del miedo\». Michel Eyquem de Montaigne.
\»A los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo\». Jean Paul Sartre.
\»El miedo es ese pequeño cuarto oscuro donde los objetivos negativos son revelados\». Michael Pritchard.
\»Los tímidos tienen miedo antes del peligro; los cobardes, durante el mismo; los valientes, después\». Jean Paul.