Hemos venido hablando en post anteriores de nuestros cerebros más primitivos (Límbico y reptil) y como ellos están pendientes de ti, de que no pases dolor y de que puedas sobrevivir. Ya conocemos el esquema bajo el cual ellos operan de manera que estés tranquilo, cómodo y seguro. En otras palabras ellos no quieren que tú inventes cosas nuevas ya que cada nuevo proyecto, cada nueva iniciativa traerá riesgo y para esos cerebros el riesgo no es tolerable. Ellos quieren que tú estés y permanezcas siempre en tu zona de confort o en tu zona segura. Por eso es que es muy difícil cambiar de conductas ya que tus cerebros van hacer todo lo posible por bloquear, por sabotear cualquier cambio que tú quieras introducir. Y ya sabes que si no hay cambios no hay vida. La vida es la suma de los cambios que introducimos en ella. Unos traerán buenos resultados y otros no muy buenos, traerán grandes experiencias y aprendizaje que poco a poco servirán para que nuevos cambios sean más placenteros.
Cuantas personas conoces que han vivido toda su vida dentro de su zona de confort. Es como si vivieras en una ladea y nunca hayas visitado a otro pueblo. Es vivir sin referencias, sin conocer lo que hay mas allá de tu frente. Es como si estuvieras estancado encerrado en un cuarto oscuro y asi la vida ha consumido ha tanta gente. ¿Es ese el propósito de la vida? O hay un propósito que no hemos entendido por tantas razones, creencias limitantes, genética o simplemente por vivir en una zona de confort una prisión grande que te ha encapsulado para siempre.
En épocas como esta en la que nos encontramos en los últimos días de un año y el nacimiento de la navidad es un buen momento para tomar decisiones y enfocar nuestras vidas. Sobre todo después de ser protagonista principal de un 2020 lleno de tantos acontecimientos. Quizás el año más significante de nuestras vidas por todo el mal que ha causado y la secuela que está dejando y como nuestras mentes y nuestro sistema inmunológico ha sobrevivido ante tanta información y ante tantas personas que han muerto.
Este dilema de cambiar para mejorar y controlar a tus cerebros primitivos es un aspecto fundamental para tu relación con la vida. El propósito de cada ser humana en la tierra independientemente de religiones y otros aspectos sociales es sacar de él lo mejor posible para que cumpla con todos sus sueños, retos y objetivos. Y para que cada uno de nosotros de lo máximo que puede dar tiene que pasar por diferentes experiencias de vida, muchas de ellas traumática, dolorosas y con un factor siempre presente que es el miedo. Esa emoción de la cual hemos conversado bastante el miedo siempre está presente en nuestros cerebros y peor aún en nuestros corazones.
Salir de tu zona de confort es exponerte al dolor y al miedo. Salir de tu zona de confort es decirle no a tu rutina, a tu vida y a tu presente. Salir de esa zona es crecer es encontrarte con el inmenso potencial que hay dentro de ti. Es una responsabilidad de cada persona salir de su zona de confort. Dejar lo rutinario por lo nuevo, lo impredecible, lo interesante, lo retador. Es poner nuestros tres cerebros en armonía, es dejar que nuestra neo corteza trabaje tiempo extra y pueda llegar a consenso con el cerebro reptil y el Limbico. Te invito a descubrir tu potencial. A sacar esa personalidad y ese inmenso mundo de emociones, de conocimiento, de alegrías y de deseos que hay dentro de ti. Prepárate para decir si a un nuevo camino. Estas en una encrucijada desde que naciste, Caminando los mismos caminos, haciendo las mismas cosas, mirando las mismas vías y pensando en las mismas limitaciones.
Abre tus alas como si abrieras tus dos hemisferios cerebrales y deja que el derecho te eleve hacia un mundo de imaginación, de creatividad y de innovación. Siente el miedo frio que puede tocar tu piel, siento el dolor que puede causarte el trabajar tiempo extra, el dedicar más tiempo a tus sueños. Ya pronto veras que toda la energía que vas a poner a salir de esa zona familiar y monótona será recompensada con grandes cosas. Bienvenida al club de los que no quieren estar más en la zona tranquila, en la zona de confianza. Abre tus ojos y deja que tus cerebros discutan y peleen que al final se pondrán de acuerdo y tu volarás tan alto como el creado siempre lo ha querido. Deja salir esa voz reprimida que se queda en tu garganta, abrir tu boca y dejar que las palabras expresen tu deseo firme de explorar y de dar a conocer a todos esa voz interior que todos deben conocer mejor
Qué es la Zona de Confort
Hacer dieta, hacer ejercicio, empezar un nuevo trabajo, dejar una relación tóxica, comenzar un negocio: éstas son algunas de las muchas cosas que muchas personas comúnmente queremos lograr, pero muchas veces no pasamos a la acción, a la vida. Nuestros cerebro neo corteza invierte bastante energía en analizar y evaluar la situación presente y los beneficios para pasar a la situación ideal que quisiéramos hacer, peo es tal el desgaste que al terminar el análisis no tiene fuerzas para entrar en la acción y sin acción no hay progreso. Es aquí donde nuestros cerebros primitivos entran en juego adueñándose de la situación.
Evitamos estas cosas porque de una forma u otra, todas implican diferentes tipos de dolor. Si quieres perder peso, debe afrontar el dolor de privarte de alimentos que te gustan. Si quieres dejar una relación, debes asumir el vacío que deja esta persona. Si deseas comenzar un nuevo negocio, debes afrontar la posibilidad de que no tenga éxito.
Esto no importaría demasiado si evitáramos estas cosas una o dos veces al año. Pero para la mayoría de nosotros, la evitación se convierte en una forma de vida. Nos encerramos detrás de una barrera invisible y no nos aventuramos a salir porque más allá de ese muro hay dolor.
Otras veces, lo que nos mantiene en la zona de confort es el miedo. La zona de confort puede estar hecha de mucho dolor, como quedarnos en una relación tóxica o aceptar que las demás personas nos ignoren. Esto es, salir de ella supondría reducir el dolor, pero muchas veces no hay conciencia de vivir en esta zona y salir de ella produce demasiado miedo e incomodidad. Si yo llevo toda una vida acostumbrada a que las demás personas me traten mal, para mí es mi mundo, lo conocido. Salir de ahí y empezar a permitirme que los demás me traten bien supone estar en un lugar muy extraño y muy incómodo al principio.
La zona de confort está compuesta de aquello a lo que estamos acostumbradas, no porque sea cómodo, haciendo honor al nombre, sino porque es lo que conocemos.
En los casos más extremos, las personas realmente se esconden detrás de las paredes de su hogar, se aíslan. Pero para la mayoría de nosotros, la zona de confort no es un espacio físico, es una forma de vida que evita cualquier evento que pueda ser doloroso o que nos dé miedo.
Para hacer de esto algo más personal, prueba este ejercicio: cierra los ojos y piensa en algo que evitas de manera crónica: ya sea conocer nuevas personas, fumar o beber menos o tener una conversación difícil con tu jefe o una amiga. ¿Cómo organizas tu vida para evitar hacerlo? Imagina que el patrón de evasión es en realidad un lugar donde te escondes. Ésa es tu zona de confort. ¿Cómo se siente?
La Zona de Confort: Un lugar familiar poco seguro
Lo más probable es que lo sientas como un lugar familiar, pero no tiene porqué ser seguro en realidad. Más bien lo contrario si has crecido en una familia disfuncional. Es un lugar que te parece seguro porque es lo conocido, pero si en él estás sufriendo maltrato o abuso, no es seguro.
Familiar lo es siempre, ya que eso es lo que nos lleva a convertirlo en la zona de confort. Lo primero que conocemos al llegar al mundo es nuestra familia de origen, con la que se dan una serie de interacciones y dinámicas que integramos y con las que nos decimos de forma inconsciente: “Esto es el mundo y éste soy yo”. Todo esto lo arrastramos hasta la edad adulta, gravitando de forma energética hacia personas y relaciones que se parecen mucho a las de nuestra infancia. Esto, a la larga, es lo que convertimos en nuestra zona de confort. Sea lo que sea lo que nos ha ocurrido, lo normalizaremos y haremos de ello “el hogar”, “mi casa”.
Y ¿Cuál es tu zona de confort?. Hazte un análisis profundo de tus logros y de tus limitaciones. Cualquiera que sea tu zona de confort, estás pagando un precio enorme por ella. La vida ofrece posibilidades increíbles, pero no puedes aprovecharlas sin afrontar el dolor y/o el miedo.
Hay muchos ejemplos de esto:
Si eres tímida y evitas a las personas, pierdes la vitalidad que conlleva un sentido de comunidad.
Si eres creativo pero no puedes tolerar las críticas, nunca llegarás a personas que puedan apreciar tu trabajo.
Si eres una líder y no puedes establecer límites con las personas, nadie te seguirá.
Si te dices “Esto es lo que me ha tocado vivir y ya está” te estás negando a ti misma una infinidad de posibilidades que están a tu alcance.
Al permanecer en la zona de confort, terminas renunciando a tener una calidad de vida, relaciones satisfactorias y a desarrollar todo tu potencial.
Al permanecer en la zona de confort, terminas renunciando a tener una calidad de vida, relaciones satisfactorias y a desarrollar todo tu potencial.
Oliver Wendell Holmes en su obra «The Voiceless» \»los sin voces\» lo expresó así: « ¡Ay de aquellos que nunca cantan, / Pero mueren con toda su música dentro de ellos».
Gran parte de todo esto tiene que ver precisamente con tu voz. Cómo te expresas, lo que te pasa en la garganta, lo que te dejas oír frente a los demás para expresar tu verdad tiene que ver con el peso que le das tú a tus propios criterios y opiniones en tu propia vida.
Claves para Salir de la Zona de Confort
Esto, aunque es sencillo de entender, no es tan fácil de llevar a la acción, a la práctica. La razón es que la información funciona en el nivel del pensamiento racional. Pero la parte de nosotros que evita el dolor y/o el miedo es completamente irracional, está en el subconsciente y esto quiere decir que el programa que tenemos corriendo por el fondo de nuestro cerebro se va a “oponer” a que salgamos de esa zona, que la ha creado para algo, para que todas las vivencias que hemos tenido tengan coherencia en la visión que nos hemos creado del mundo.
Pero se puede salir de la zona de confort. Las claves están en:
Darte cuenta de cuál es tu zona de confort y que quieres salir de ella.
Has una evaluación de tu situación actual, que cosas estas dejando de ganar y como estas viendo tu vida pasar. Y cierra los ojos y vete en un futuro cercano logrando nuevas cosas. nuevos conocimientos, amigos y fantasías. Evalúa ambos escenarios y proponte el cambio, la acción hacia romper esa barrera que ha impedido el salir de ella. Ahora conoces tu posición y conoces bien tus anhelos solo falta el querer salir de allí y la paciencia para ir desplazándote hacia lo mejor poco a poco.
La palabra “sostener”, sostener la emoción que sea cuando estemos saliendo de ella: si es dolor, sostener dolor, si es miedo, sostener miedo, si es culpa, sostener culpa. Es decir, la barrera a romper es emocional y sólo se puede hacer sintiendo lo que sea al salir de la zona de confort. La emoción, como todas, estará un rato o tiempo y después se irá. Pongámoslo así: ¿Prefieres estar en relaciones de maltrato toda tu vida o sostener el miedo a dejar a estas personas y creer que tienes derecho a que te traten bien? ¿Prefieres pasar el resto de tu vida en un trabajo que odias y te amarga o prefieres sostener el dolor de que ese negocio en el que siempre estás pensando en montar quizás no salga adelante?
Tener paciencia contigo misma. De la zona de confort no se sale de un día para otro ni de un salto. Se trata de un proceso cuya duración varía de persona a persona. Lo más importante durante este proceso es que acompañes a tu niña interior. Es muy posible que necesites acompañamiento de una psicoterapeuta que sabe de narcisismo si has crecido en una familia disfuncional y de verdad quieres salir de tu zona de confort para vivir una vida más plena y satisfactoria.
Tú no has decidido cuál es tu zona de confort. Si quieres salir de ella sólo necesitas una cosa: quererlo y desearlo como si fuera la única cosa que quieres hacer en este mundo. Cuando alguien quiere firmemente y con vehemencia el universo hace todo lo posible por dárselo. Y recuerda que al otro lado de la zona está la mejor versión de ti mismo.