A medida que envejecemos nos vamos dando cuenta de lo que la vida representa y cuan cerca vamos hacia el camino de la muerte. Es un sentimiento que para algunas personas les da miedo y temor. El llegar a los 70 y conociendo que la esperanza de vida no es superior a los 80 te pone en un continuo pensar acerca del momento del viaje prometido, la muerte. Pero antes que ella llegue debes disfrutar de tu vida, esa única vida que tienes y que va tan rápida que muchas veces te quedas congelado y ella sigue su camino.
El entendimiento de la operatividad de los tres cerebros permite a todas las personas estar más consciente de su vida y tomar medidas a fin de hacerla más placentera
La vida necesita ser reconocida (cerebro básico). Anhela ser amada (cerebro límbico) Y busca expresarse (neo corteza) ¡La vida es la vida!
El cerebro reptil a través de su inteligencia básica nos permite estar consciente de que cada cosa que nos rodea está viva y es capaz de impactarnos con sus vibraciones. Esta inteligencia nos hace más conscientes e inteligentes al «movernos hacía» y «alejarnos de» a través de todos los diferentes niveles de la existencia.
El cerebro básico requiere de nosotros la aceptación de la existencia. Esto no significa una aceptación mental, ni emocional, sino la aceptación física que se lleva a cabo atendiendo físicamente, haciendo, siendo activo,
Desde el momento en que despertamos y aun mientras dormimos, estamos acercándonos o alejándonos de personas, sitios, ideas, colores, sonidos, y proyectos. Literalmente todo aquello con lo que nos encontramos es energía visible e invisible, lo que nos involucra en un continuo proceso selectivo de atracción o de rechazo. Estemos o no conscientes de lo que está sucediendo en nuestro cuerpo, siempre respondemos a los estímulos a nuestro alrededor. La interacción del estímulo y respuesta nunca cesa sino con la muerte.
En ocasiones nos identificamos como pensando en lo que deberíamos seleccionar (activación de la neo corteza) y otras veces nos sentimos respondiendo emocionalmente (nivel límbico). Sin embargo, a este nivel del cerebro reptil, con frecuencia, solo podemos decir que no nos dimos cuenta, que solamente lo hicimos «no sé por qué»; «me pareció bien»; «no hay una razón»; «así es que debió haber sido»; «instinto, puro instinto». Un batallón de respuestas verbales tratan de describir este nivel primario básico de estímulo-respuesta. Sabemos que ninguna acción, ni reacción, ni ningún movimiento físico puede ser llevado a cabo sin la participación de este cerebro básico.

Lo que probablemente guía nuestro proceso de selección de la respuesta al estímulo, es nuestra sensación de seguridad o supervivencia, sea este de la forma que lo comprendamos, imaginemos, sintamos o hayamos sido condicionados por medio de nuestra interacción con el medio ambiente.
No se trata de cambiar nuestra mente. Se trata de mantenerla en constante sintonía con el comportamiento que deseamos cambiar.
Lo que está implícito es que necesitamos estar continuamente involucrados en el cuidado de nosotros mismos.
La inteligencia básica se refiere a vivir en el presente. Lo que importa es el momento en el que estás en acción. Haz el momento vital y digno de ser vivido. No lo dejes escapar inobservado o inaprovechado… No es \’lo que yo haré\’ ni \’lo que he hecho\’ sino \’lo que estoy haciendo\’. Lo que hagas debe ser hecho como si fuera por primera vez»
A cultivar la inteligencia básica haciendo lo que tenemos que hacer, dejando atrás el pasado y no asfixiándonos por un futuro incierto que no sabemos si será o no. Vivir el hoy, reconociendo a nuestro cerebro reptil y buscando la armonía con los otros dos cerebros es el secreto a una mejor vida