Estamos siendo gobernados no por los mejores, ni más aptos, sino por los más reptilianos, esos que saben como lavar conciencias, como sembrar el miedo, el terror, como crear conflictos estériles, como eliminar los valores y las cosas que desde hace más de 2000 años funcionaban bien, ahora es el momento de cambiar para peor lo que está bueno.

Sin una educación de calidad, no podemos formar a los niños que serán los hombres y mujeres del mañana. Actualmente, los profesores se ven abrumados por la preocupación por sus ingresos y sobreviven en un modo básicamente reactivo. Es alarmante que ahora sea posible comprar títulos o pasar exámenes simplemente por asistir a clases, en lugar de obtenerlos basado en el conocimiento adquirido. Incluso la mentira parece haber encontrado su camino hacia la normalidad.
Las familias son cada vez menos estables; los matrimonios duran poco y la motivación para ser padres, para procrear y mantener un legado familiar, ha disminuido. Muchas personas prefieren tener una mascota en lugar de asumir la responsabilidad de criar hijos. Sin una familia estable, fundamentada en los valores de una buena sociedad, es difícil construir un país fuerte y cohesionado. Sin una generación de relevo debidamente preparada, será complicado preservar la identidad, la patria y la esencia de nuestra nación. Este no es un asunto de religión; todas las grandes religiones comparten valores fundamentales y principios similares.
Mientras las neurociencias avanzan a un ritmo vertiginoso y positivo, aún no hemos hecho los cambios necesarios en los programas educativos. Es crucial comenzar a enseñar sobre el amor, la inteligencia emocional y motivacional (relacionada con el cerebro límbico), así como captar el control de la información que ingresa a nuestra mente: fomentar pensamientos positivos, ordenados y con instintos controlados (cerebro reptiliano). Y lo más importante, debemos integrar el pensamiento crítico y la inteligencia racional, asociativa e intuitiva (neo corteza) en la educación. Sin estos cambios, el desarrollo interior de cada persona seguirá estancado. Los descubrimientos científicos solo tendrán un verdadero impacto si se aplican en la vida cotidiana de los ciudadanos, permitiendo que caminen con seguridad en todos los aspectos de la sociedad.
¿Qué Podemos Hacer?
Cada uno de nosotros es responsable de influir positivamente en su entorno. No debemos perder la esperanza y debemos continuar promoviendo los valores positivos. Aún hay muchas personas buenas en nuestra sociedad. Debemos seguir educándonos, mejorar nuestros conocimientos y confrontar con respeto las ideas de los demás, ayudándoles a salir de la apatía en la que están cayendo. Es vital vivir en armonía con la naturaleza y con nuestros tres cerebros. Quienes son creyentes, les animo a fortalecer su fe y convertirse en pescadores de aquellos que están siendo deshumanizados por la tecnología. Debemos humanizar a quienes han sido reducidos a un simple número, devolviéndoles su identidad como ciudadanos.
Frases del día:
\»Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.\» – Karl Augustus Menninger
\»La sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría.\» – Papa Francisco