Hacia donde vamos, despertemos y actuemos

Ayer recibí la siguiente nota de un amigo:

El sexo es fácil y el amor caro

La pizza llega más rápido que la ambulancia

Perder el teléfono es más doloroso que la dignidad

La ropa determina el valor de una persona

Hoy la mentira es una moda, la traición es de inteligentes

Y la pobreza es un defecto.

Me impresiono la verdad cruel que podía leer en ella y me motivo a escribir este post. Desde hace varios meses he escrito un poco alrededor de este tema y quiero compartir con Uds. lo que a continuación resumo.

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En los últimos años, he observado un notable deterioro en nuestra sociedad. En cada ámbito del conocimiento y de la vida, donde dirigimos nuestra atención, nos encontramos con decadencia, antivalores y la destrucción de instituciones, así como con el desgaste de las personas. Los avances tecnológicos parecen haber sido diseñados no para empoderarnos, sino para convertirnos en prisioneros, afectando nuestra infancia y generando adicción a los teléfonos y a las redes sociales. Mientras tanto, la población se encuentra atrapada en un ciclo de distracción tecnológica, sin tiempo para el estudio y el desarrollo personal. Las élites de poder negocian acuerdos que en nada benefician al pueblo, y poco a poco nos están cambiando incluso la forma de caminar, sin que nos percatemos de hacia dónde nos dirigimos.

Parece que la humanidad no aprende de sus propios errores, repitiendo ciclos destructivos una y otra vez. Creo que todo esto se fundamenta en la ignorancia y en el desconocimiento de las capacidades de nuestro propio cerebro. La mayoría de las personas ignoran las funciones de sus cerebros primitivos y no logran manejarlos de manera eficiente. Incluso la neo corteza, la parte más evolucionada de nuestro cerebro, que alberga nuestras funciones ejecutivas y nos distingue como seres humanos, no se está aprovechando adecuadamente. Estamos aprendiendo que no somos tan humanos como deberíamos ser. Las características que definen a un buen ciudadano —virtud, coraje, fortaleza, templanza, lealtad, respeto y libre albedrío— están en declive.

Todo parece ser parte de un plan estructurado para sabotear el aprendizaje y la educación. Bajo el lema de que si producimos seres humanos poco educados —individuos que no ejercen un pensamiento crítico, que no comprenden la causa y el efecto, que no saben gestionar sus emociones y que actúan más por instinto que por conocimiento— podemos crear una sociedad sometida a un dictador, una figura emblemática o un grupo de poder. Así es como percibo que está ocurriendo en prácticamente todas las partes del mundo.

Frase del día: \»Una sociedad no se define solo por lo que crea, sino por lo que se niega a destruir.\» – John C. Sawhill

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