Seguimos hablando de las emociones y cosas interesantes que ellas aportan a nuestras vidas.
Ayer fui testigo de como las emociones a veces causan un incendio difícil de controlar. Estaba viendo una partida de dominó y se realizaron dos jugadas controversiales que causaron desconfianza y tensión entre los participantes. Casi al final del juego una de las personas metió en la cuenta final una de las fichas que se habían jugado anteriormente y esa acción incendio la atmosfera y hubo que calmar la tensión y acabar con el juego.
De repente perdemos la calma y enfurecemos sin darnos cuenta. Esto pasa en todas las familias, lo que hay es que estar consciente y tratar de enfocarse y desenfocarse para salir bien de la situación sin perjudicar a nadie
Buscamos encontrar sentido de las emociones utilizando nuestra razón y este esfuerzo racional la mayoría de las veces no resuelve la situación, al contrario es como agregar más leña a la candela. No nos damos cuenta de que una persona emocionada desfavorablemente esta bajo el control de los cerebros más primitivos y su razonamiento es bajo, a veces nulo.
En situaciones de esta índole, en que una persona está bajo una emoción hostil, es mejor dejarla que se relaje y que el tiempo calme su conducta. No caigamos en la trampa de consolarla y tratar de sacarla de ese trance lo más probable es que terminemos junto con ella hundido en ese hueco emocional.
En realidad nuestras pasiones y nuestros deseos son una creación del cerebro, así como también lo son el intelecto y la razón. Ellos nacen en un pequeño anfiteatro de tejido, conocido como el sistema límbico. Dentro de un conjunto de partes que corresponden aproximadamente a un quinto del área cerebral, el frío mundo de la realidad es transformado en un calderón burbujeante de sentimientos humanos. Las fuerzas del miedo, de la alegría, del dolor, de la rabia y del deseo, emergen de esta región más primitiva del cerebro, que evolucionó mucho tiempo atrás. The brain mystery of matter and mind.