En donde está el alma? Alguien dice que está en el cerebro! parte 1.

 

Continuando con un resumen o introducción de los libros del Eduardo Punset, en esa ocasión nos toca el libro titulado \»El alma está en el cerebro\» . Les presento la introducción del libro, el cual consta de 16 capítulos. En esta oportunidad también agrego un resumen de los primeros 8 capitulos y en el proximo post les presentare los ultimos 8 capitulos esperando que atrape la atención de todos Uds.

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Autor : Eduard Punset, político y economista, escritor y gran divulgador de temas científicos. Director del programa Redes.

Editorial : Círculo de Lectores, 2007. 294 pág. con ilustraciones

El libro es un acercamiento a los actuales conocimientos sobre el cerebro y algunos aspectos de su evolución y funcionamiento, siempre de la mano de investigadores de alto nivel (muchos de ellos entrevistados en Redes) y con el lenguaje accesible y la formulación de preguntas inteligentes que caracterizan al autor.

Introduccion

Los domingos por la tarde en la década de 1940 —cuando yo tenía 10 años—, mi padre solía llevarme a la clínica psiquiátrica enclavada en el municipio de Vilaseca de Solcina, gestionada por la Diputación de la provincia de Tarragona. En el manicomio — como se los llamaba entonces—, mi padre cuidaba de las enfermedades ordinarias de los pacientes. De los trastornos mentales, se cuidaban otros. Inyecciones de trementina y camisas de fuerza para inmovilizar a los pacientes excitados en exceso, mientras que el resto hacía largas colas para someterse a los electroshocks. Eran las últimas terapias que se aplicaban a aquellos cerebros desquiciados. Cada vez que, sesenta años más tarde, conversaba con los neurólogos, los fisiólogos, los psicólogos, los médicos y los estudiosos del cerebro para reconstruir este libro, revivía aquellos recuerdos de la infancia. La mayoría de aquellos enfermos no sabían de dónde venían, dónde estaban ni a dónde iban. Desde entonces el camino recorrido por la neurociencia no tiene parangón en ninguna otra disciplina. Mi intención al escribir El alma está en el cerebro era, justamente, que mis lectores compartierán conmigo los descubrimientos fascinantes sobre el funcionamiento de este artilugio que llevamos dentro. Como dice el fisiólogo y neurólogo Rodolfo Llinás, los moluscos llevan el esqueleto por fuera y la carne por dentro, mientras que nosotros llevamos la carne fuera y el esqueleto dentro —con el cerebro bien a oscuras recibiendo señales codificadas del mundo exterior—. E instrucciones improbables para sobrevivir. En Vilaseca ya se sabía entonces que los malos espíritus no eran los responsables —lo siguen siendo en una buena parte del planeta— de los desmanes mentales. Ya no se los exorcizaba. Sabíamos que el mal estaba en el propio cerebro. Que la ansiedad, el estrés, la depresión, la esquizofrenia y hasta la epilepsia eran indicios claros de que el cerebro no funcionaba bien. Durante mucho tiempo de poco sirvió este descubrimiento revolucionario cuyos detalles el lector tendrá oportunidad de ir deshilvanando en las páginas de este libro. ¡Conocíamos tan poco sobre los mecanismos del cerebro encerrado dentro del cuerpo!   

Cuando se supo que el alma estaba en el cerebro, se descubrieron las bases de la neurobiología moderna: que funcionamos con un cerebro integrado, que guarda lo esencial de nuestros antepasados los reptiles y los primeros mamíferos, junto a la membrana avasalladora del cerebro de los homínidos, y que están integrados pero no revueltos; es decir, que las comunicaciones entre ellos no son necesariamente fluidas y seguras. Gracias a las nuevas tecnologías de resonancia magnética y otras hemos aprendido a identificar dónde fallan esas señales cerebrales y ahora podemos descubrir cómo funciona un cerebro locamente enamorado o las partes que permanecen inhibidas en la persona incapaz de ponerse en el lugar del otro, como les ocurre a los psicópatas. Si muchos de los enfermos del manicomio de Vilaseca no hubieran muerto, ahora vivirían sin tanto sufrimiento y, tal vez, hasta disfrutarían de horas de sosiego leyendo las páginas de El alma está en el cerebro. Eduardo Punset

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Resumen por capítulos . (del blog facilitador de lecturas, leer por ti)

I Parte. Perdidos en el laberinto.

Cap. 1.- El alma está en el cerebro.

La era neurocéntrica, en la que nos encontramos hoy, llegó de la mano de un grupo de sabios que junto a Thomas Willis (1621-1675) reconocieron la inseparabilidad de cerebro y mente. Willis adelantó hace 3 siglos la era del cerebro.

Por entonces ya proponía curar los trastornos mentales (como la depresión) con sustancias químicas. Hasta él, la melancolía se trataba con la astrología y con rezos. Él recomendaba un jarabe y charla agradable como terapia.

Fue el primero que advirtió que todo estaba en el cerebro y sostuvo la revolucionaria idea de que nuestro cerebro era heredado de los reptiles e integrado en un cerebro mayor.

Muchos años después, con Freud, se impuso el psicoanálisis y se abandonó el uso de fármacos para tratar las enfermedades mentales, que no se reutilizaron hasta después de la 2ª Guerra Mundial.

Cap. 2.- Pensamiento consciente y decisiones inconscientes.

La mayor parte de las decisiones que tomamos, aunque parezcan producto de larga reflexión lógica, tienen como responsable el Inconsciente….. y parece que son tan acertados como pueda serlo una decisión tomada tras meses de pensamiento racional.

Y manda el Inconsciente porque “el cerebro computa aproximadamente 11 millones de unidades de información o bits por segundo, procedentes del exterior de nuestros sentidos …..como mucho a nivel consciente podemos manejar una 50 unidades por segundo….en resumen…..la mayoría de la información queda fuera del pensamiento lógico o consciente”.(pág. 35).

Las dualidades corazón/cabeza ó intuición/razón, son demasiado simplistas. En realidad van unidas cuando tomamos una decisión.

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Cap. 3.- Oliver Sacks o la complejidad de la mente.

Sacks nació en Londres y desde 1965 vive en Nueva York. Es médico neurólogo, químico y escritor. “Transforma la exploración científica en obras literarias de profundo calado humano” (pág. 40).

Según este científico, el cerebro sólo tiene un objetivo : nuestra supervivencia. Y para conseguirlo es capaz de fabular y cambiar o suplir la información que nos falte porque “el mundo real es menos importante que el mundo que necesitamos” (pág. 41). Así, el cerebro rellena los huecos que falten, en definitiva, vivimos en un mundo construido por nuestro cerebro.

En los textos de Sacks hay constantes referencias al poder de la música sobre nuestro cerebro porque con la música las ondas cerebrales cambian y se producen efectos neurológicos importantes.

Y fue la música uno de los elementos que utilizó Sacks junto a la levodopa en el tratamiento de los enfermos postrados en Hospitales a causa de la encefalitis letárgica. Historia contada en la célebre película “ Despertares “.

Como curiosidad, cuenta el autor que Sacks reconstruye su propia vida y la de sus pacientes, escribiendo diarios, de los que alguien contabilizó la cifra de 650 volúmenes. Dice Oliver Sacks que para él escribir un diario es una actividad esencial y que lleva haciéndolo los últimos 60 años.

Cap. 4.- Construyendo la realidad.

En el 2003 se obtuvo la secuencia completa del genoma humano. Pero aún sabemos muy poco sobre el funcionamiento del cerebro. Aquí se debate la cuestión de qué es la inteligencia. Una respuesta es que inteligencia es la capacidad para hacer predicciones. Hay un gran debate sobre esta cuestión. Lo que si parece claro es que la inteligencia reside en la parte más moderna de nuestro cerebro, en el Neocortex (fina capa que cuenta con más de 30.000 millones de neuronas. Aquí están todas nuestras habilidades, conocimientos, todo lo que llamamos nuestra vida, y todo eso en una superficie que desplegada vendría a ser del tamaño de una servilleta). Es al Neocortex al que recurrimos cuando voluntariamente queremos dejar de respirar un momento. Y es al cerebro primitivo al que debemos nuestra respiración automática, igual que las demás funciones vitales de nuestros órganos.

El famoso científico Jeff Hawkins asegura que muy pronto podremos construir máquinas inteligentes, que podrán pensar y comprender como los humanos.

Cap. 5 .- Cosas que nunca deberíamos aprender.

Dice el autor que las cosas que nunca debimos aprender son: que estamos programados para morir; que somos más inteligentes de lo que éramos hace 50.000 años y que caminamos hacia algo mejor.

Sobre la cuestión de que estamos programados para morir, hay aportaciones que apuntan hacia que “nuestro cuerpo no está programado para morir sino para sobrevivir” opina el gerontólogo Tom Kirkwood.

Según el punto de vista evolucionista, nuestro cerebro es el resultado de la selección natural, es decir, la supervivencia de los genes más adecuados.

Ante la pregunta sobre si estamos determinados por los genes, responde que cuando se completó el Proyecto Genoma Humano, se descubrió que había sólo unos 30.000 genes y que “semejante escasez genética no era suficiente para construir un gran cerebro y demostraba que debemos de tener mucho espacio para el libre albedrío” (pág.76). Hay razones para pensar que, aunque estamos condicionados por nuestro proceso evolutivo y por nuestros genes, el cerebro puede prever el castigo e inhibir el comportamiento, por tanto sí somos responsables de lo que hacemos.

Sobre la cuestión de la evolución de nuestro cerebro, hay pruebas para afirmar que es similar al que teníamos en la Edad de Piedra. Hay reacciones innatas que muestran esta herencia, como el miedo a las serpientes, a pesar de que sabemos que es muy difícil que nos encontremos con una.

En cuanto a si el cerebro busca la verdad, dicen algunos teóricos que no es cierto, que “No necesitamos la verdad: necesitamos algo que nos sirva para ir tirando… para vivir no necesitamos ninguna verdad” (pág. 88). Además, en diferentes capítulos se insiste en que el cerebro cuando tiene un hueco de información, inventa.

Acaba este capítulo con una referencia al lenguaje que dice que además de para comunicarnos, sirve también para confundirnos porque es una herramienta imperfecta. “Nos comunicamos a pesar de la confusión que generamos” (pág. 93).

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Cap. 6.- Lavado de cerebro

Las técnicas de lavado de cerebro son diversas y antiguas, podríamos remontarnos a los tiempos de la Inquisición. Las condiciones para conseguirlo son : aislamiento, incertidumbre, repetición de mensajes cortos y simples y control. La educación es el mejor antídoto.

Muchas sectas actúan de forma que consiguen esto sometiendo a la víctima a una alimentación hipocalórica sostenida de forma que se debilite, lo que es un factor más para conseguir el efecto de lavado de cerebro.

En este capítulo se describe el famoso experimento de Milgram sobre obediencia a la autoridad, que concluyó que cualquier persona puede actuar con crueldad extrema si es sometido a una autoridad que se lo ordena.

Cap. 7.- Nueva percepción del cerebro

El cerebro puede deteriorarse por un traumatismo o por una enfermedad degenerativa, pero también es capaz de recuperarse porque se reorganiza y la clave está en su plasticidad. La práctica, por ejemplo, de un violinista, modifica su cerebro desarrollando más el área del córtex que controla su mano izquierda, que es la que más utiliza para tocar ese instrumento.

Punset nos presenta el Institut Guttmann de Barcelona, centro pionero en la investigación y tratamiento del cerebro.

En este capítulo hay unos diálogos muy interesantes con algunos investigadores (uno de ellos es Pascual-Leone, de la Universidad de Navarra), sobre las bondades de la Imaginación.

Al parecer son muy similares los procesos cerebrales que se activan cuando imaginamos, por ejemplo, un movimiento. Sólo pensar en el movimiento mejora la destreza cuando después se ejecuta. Esto es porque cuando una persona imagina, por ejemplo que juega al tenis, utiliza las mismas estructuras cerebrales que cuando juega de verdad. De hecho la VISUALIZACIÓN es una técnica que se emplea en el deporte de élite “antes de hacer algo, piensa en ello” . Es el entrenamiento mental. (pág. 116).

Así pues, cuando nuestro cerebro imagina algo, es como si lo estuviera viendo en realidad, a efectos de estructuras cerebrales.

Otras informaciones interesantes de este capítulo son :

-las neuronas ESPEJO, son las que habitan en algunas regiones cerebrales y son las responsables de que los humanos tendamos a imitar a los que nos rodean y también están implicadas en el hecho de que sintamos emociones similares a las de las otras personas o las podamos comprender.

-los CIRCUITOS PLACEBO que son circuitos que se activan en el cerebro cuando creemos en que una terapia va a funcionar y, de hecho, la fe que ponemos en ella “cura”. Pascual-Leone investiga sobre cómo se podrían activar estos circuitos para conseguir autocuraciones.

Acaba el capítulo con la pregunta de por qué son los jóvenes irresponsables . La respuesta es fisiológica : porque el Cortex, el área que nos ayuda a prevenir riesgos entre otras muchas funciones superiores, no está todavía desarrollada del todo sino inmadura. Sus neuronas prefrontales no están firmemente conectadas.

También hay un problema de conexión neuronal en un trastorno llamado ALODINIA : es una disfunción cerebral que se manifiesta como sensación de dolor cuando el estímulo no es doloroso. Ésta y otras disfunciones se investigan en el citado Institut Guttmann.

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2ª Parte : Secretos del Laberinto

Cap. 8.-Educación Emocional

Las emociones se desencadenan a partir de estímulos externos. Son la respuesta fisiológica. Luego, el cerebro elabora esa respuesta y aparecen los SENTIMIENTOS. EMOCION y sentimientos van ligados a la especie humana y nos ayudan a tomar decisiones. Su falta es una enfermedad, como el síndrome de Capgras, que impide que cognición y emoción vayan juntas.

El responsable de nuestras emociones es el que está por debajo de la Corteza Cerebral : el sistema Límbico. Este sistema está comunicado con el Sistema Nervioso Autónomo, que es el que controla el ritmo cardíaco, respiración y sudoración, entre otras funciones orgánicas. Y es por eso por lo que cuando nos emocionamos se alteran estos parámetros.

La historia muestra como se ha pretendido conseguir que la Humanidad controle sus emociones. Ése es el objetivo de los tratados éticos y de las religiones, así como de sus textos sagrados, como la Biblia o el Corán. Pero no existe una propuesta científica internacional y coherente que atienda al desarrollo emocional de los seres humanos. Debería producirse una “alfabetización emocional” a través de la estructura educativa. Sería muy conveniente que los niños y niñas recibieran formación que facilitará sentimientos como la lealtad, empatía y la solidaridad, por ejemplo.

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