Anoche tuve un sueño muy interesante que me llevo a caer de la cama. Soñaba que estaba en una aventura en un bosque y había un precipicio muy profundo con unos paisajes impresionantes y era tan cierto todo lo que experimentaba que termine cayéndome al piso. Gracias a Dios sin problemas. Tengo amigos que son seguidores adictos a las loterías y ellos crean un sueño de cualquier cosa a fin de leer el sueño y luego comprar su boleto de las loterías. Todo esto les suena muy común a cada uno de Uds. Los sueños, todos soñamos, unos mas que otros pero todos tenemos esa facultad del ser humanos de poder ser rico o experimentar cualquier cosa que pareciera imposible de alcanzar, lograrla a través de los sueños, para luego despertar y empezar a ver la triste realidad.
Considero este tema de los sueños extremadamente importante y les digo que aun hoy en dia la ciencia no sabe con exactitud porque soñamos. Le dedicare varios posts durante esta semana para compartir con Uds. asuntos relacionados con los sueños y por supuesto con nuestros cerebros. Desde ahora les digo que un buen sueño es mejor que una buena comida ya que se darán cuenta que mientras vamos a descansar como cuerpo descansaremos pero no como cerebro. Durante el sueño es cuando nuestros cerebros están trabajando fuertemente para mantenernos bien vivos y saludables. Los invito a soñar y a crear planes de acción para que sus sueños se hagan realidad. No hagan como la mayoría que sueñan y planifican, pero luego no hay progreso porque no hay acción y un sueño sin acción es una PESADILLA.
DISFRUTEN DE ESTA PRIMERA PARTE DE SUEÑOS Y CEREBROS
¿Qué hace el cerebro mientras duermes? Es realmente fascinante todo lo que hace el cerebro mientras dormimos. Durante el descanso nocturno el cerebro humano permanece activo de una manera sorprendente. Esta actividad, lejos de ser inútil, da respuesta a numerosos procesos biológicos y está demostrado que alarga la vida.
El cerebro mientras duermes continúa recogiendo información de manera constante, aunque no eres consciente de ello. Su gran plasticidad hace que acumule datos durante todo el día que son procesados al dormir.
Aunque la ciencia aún no sabe muy bien cómo nuestro cerebro lleva a cabo este proceso, algunos estudios han mostrado que cuando dormimos se activan las áreas relacionadas con la creatividad y el aprendizaje. El cerebro es un órgano fascinante que permanece muy activo mientras dormimos a pierna suelta.
¿Y qué mejor manera de empezar que describir los procesos internos que lleva a cabo nuestros cerebros mientras dormimos?
Si sufres o has sufrido de insomnio o de problemas para dormir, conocer estos datos mejorará la calidad de tu sueño.
Nuestros procesos mentales nos llevan a pensar, de forma equivocada, que si apagamos la luz, permanecemos en silencio y dejamos de movernos, automáticamente el cerebro también deja de moverse, desconecta y nos introducimos en un profundo sueño.
No es así, nosotros tenemos que hacer nuestra parte. Recordemos que el cerebro no hace nada mal. Sencillamente no sabe que te tienes que despertar a las cinco o a las seis.
No han existido despertadores a lo largo de nuestros cientos de millones de años de existencia. Únicamente el sol.
No, si sufrimos de insomnio, la responsabilidad corresponderá a nuestra parte consciente, a nuestra corteza cerebral.
Antes que nada me gustaría deshacerme del viejo concepto de qué vamos a dormir con el fin de descansar. En realidad, el periodo de mayor actividad cerebral ocurre mientras dormimos.
El cerebro no va descansar, va a sedar al cuerpo para que él pueda ocuparse de cosas más importantes.
El doctor Eduard Estivill explica de manera muy didáctica en su libro Dormir sin descanso, cómo funciona el proceso del sueño. Para ello nos invita a imaginar que bajamos por una escalera.
Cuando cerramos los ojos estamos bajando un escalón y entramos en la fase uno del sueño, la somnolencia. En este momento, nuestros músculos empiezan a relajarse, la respiración es más uniforme y la actividad de nuestro cerebro se va ralentizando.
Pasamos unos minutos en ese escalón y damos un nuevo paso parar descender a la fase dos, en la que las ondas cerebrales son un poquito más lentas.
Nuestra bajada continúa llegando a la fase tres y cuatro, que se denominan sueño lento. En ellas, las ondas cerebrales son muy pausadas y para despertarnos tendrían que sacudirnos con fuerza o emitir fuertes ruidos.
Tardamos en bajar estos tres peldaños de la escalera entre sesenta y setenta minutos, momento en el que subimos de nuevo a la fase dos y entramos entonces en la última fase: REM. Ésta se caracteriza porque se producen movimientos oculares rápidos.
El ciclo del sueño suele durar entre noventa y cien minutos y está formado por estas cuatro fases y la fase REM. Cada noche se repiten entre cuatro y seis ciclos completos. La fase REM es sin duda la más interesante porque en ella el cerebro está muy activo y tienen lugar los sueños.
Por lo tanto, vamos a dormir para ayudar al cerebro a trabajar, y hay que ponerle las cosas fáciles. Tendremos que desconectar la conciencia y las preocupaciones cotidianas que hemos ido \»coleccionando\».
Para ello sería conveniente recapitular y meditar acerca de todos los procesos que tienen lugar en nuestro cuerpo cuando dormimos.
Si recordamos estos pasos, podremos entender y colaborar con nuestro cerebro para que regenere cada una de nuestras funciones tanto conscientes como inconscientes. Así, por la mañana nos sentiremos reparados y llenos de energía.
Porque somos nuestro cerebro. El cerebro y el cuerpo llevan a cabo de forma consciente o inconsciente los siguientes:
Procesos:
- Nos tapamos con la manta para que el «Jefe» no necesite destinar energía a mantener el calor corporal.
- Cerramos los ojos para con el fin de que se produzca la melatonina (entre otras cosas).
- Lo primero que hace nuestro cerebro, es apagarnos (desconecta a nuestro cuerpo y a nuestro pensamiento consciente).
- Papá Cerebro borra de nuestra mente los últimos resquicios de pensamiento que le hayamos dejado (siempre que no sufras estrés)…
- La temperatura corporal desciende alrededor de un grado centígrado.
- El ritmo cardíaco se ralentiza.
- La respiración también se ralentiza, el cerebro se oxigena, al igual que el resto de los órganos, al igual que la sangre, que tras una noche reparadora, amanece totalmente cargada de energía.
- Los músculos se relajan.
- Los miembros no se mueven porque Papá Cerebro ha segregado una hormona que nos produce parálisis para que no nos caigamos de la cama si soñamos que caemos. Estos músculos se regeneran, incluidos los músculos visuales cansados tras un día intenso, gracias a la hormona del crecimiento.
Una breve pausa.
Si te das cuenta, lo ralentiza todo.
Nos configura en modo Hibernación. Lo hace adrede. Por lo que podríamos deducir que tendríamos que ponérselo fácil ralentizando nuestro corazón, nuestros pensamientos, nuestra respiración y nuestros músculos hasta donde nos sea posible de forma voluntaria.
- A continuación, tras desconectar todas las secciones no esenciales para la reparación/regeneración, el cerebro se activa por completo. La energía nunca se detiene en nuestro cuerpo, sólo cambia de ubicación.
- Comienza el baile de hormonas.
- Además de ayudar a regenerar a los músculos, la hormona del crecimiento también ayuda a crear nuevas células en el resto del cuerpo. Como ves, esta hormona no es sólo patrimonio de los niños.
- A pesar de lo que muchos piensan, la actividad en el cerebro no se detiene, sino que que multiplica. Una vez entramos en el sueño, el cerebro consume más glucosa que cuando estamos despiertos, se dispara una gran cantidad de acetilcolina, serotonina (además de ser conocida como la \»hormona de la felicidad\» y de estimular la melatonina, también fija los recuerdos recientes) y noradrenalina en cantidades variables.
- También se corta el suministro de cortisol, la hormona del estrés. Por eso las preocupaciones no se encuentran en nuestra cabeza por la mañana al despertarnos. Muchos tienen la mala costumbre de retomarlas nada más bajarse de la cama.
- Aumenta la liberación de testosterona.
- El Sistema Límbico (donde se regulan las emociones) aumenta su actividad, mientras que la actividad de la corteza cerebral se reduce a la inactividad.
La corteza cerebral se apaga, y con él, el área de la Lógica. Parece que la contribución moderna más evolucionada no es esencial para reparar nuestra mente. Puede que incluso lo entorpezca si está activada, y puede que esta sea la raíz del insomnio.
- Según investigadores de la Universidad de Rochester (Estados Unidos), el líquido cefalorraquídeo realiza una verdadera limpieza de nuestro cerebro, e incluso parece que la norepinefrina (noradrenalina) participa en esta limpieza encogiendo las neuronas.
- Incluso nacen neuronas nuevas en determinadas zonas del cerebro. Podríamos decir que nuestra inactividad se invierte muy adecuadamente para fortalecer nuestra inteligencia o nuestras habilidades. El cerebro es un gran inversor.
- Se crean películas en la mente, visiones controladas. En la tercera fase, la fase REM se disparan las ondas cerebrales. El riego sanguíneo del cerebro se multiplica y es cuando soñamos con mayor intensidad.
Aunque entre los científicos no existe un consenso general que explique la formación de estas películas mentales, debe tener relación con todo lo anterior, con reforzar el aprendizaje.
Limitémonos a dejarnos hacer y que nuestro Cerebro nos reparará.
Sigamos.
Se organizan los recuerdos. Se ordenan los importantes y, posiblemente, los no esenciales sean apartados a una papelera de reciclaje virtual. Por eso recordamos mejor los datos tras un buen sueño reparador, por eso nuestra mente se encuentra mucho más clara.
Es posible que estos recuerdos no esenciales no reciclados convenientemente se conviertan en estrés (desde luego no nos ayudarán a optimizar nuestros procesos cognitivos). Puede que algunos de nosotros nos olvidemos de que el vecino X no nos ha saludado, y puede que otros lo almacenen y acabe acumulándose en el arcón de Motivos para Estresarse.
El resto de órganos también son reparados mientras dormimos, los riñones, el hígado, el corazón, los pulmones, etc., y sin estrés. Esto alarga su vida.
También por este motivo no podemos dormir bien si hemos comido fuerte media hora antes de acostarnos, porque el estómago consume mucha energía. Al ser utilizada por el estómago, no es posible concentrarla en todas las tareas anteriores.
Éste debe ser uno de los motivos por los cuales, cuando estamos enfermos, el cuerpo nos pide dormir muchas horas. Para repararnos.
El cerebro y el resto del organismo por sí solo es capaz de revertir enfermedades (como cuando los niños tienen gripe). Nos recupera tras el desequilibrio producido por una operación u otros padecimientos simplemente concentrando la energía que aprovecha al desconectar al cuerpo.
Si nos fijamos, cuando los niños están enfermos, muchas veces no les apetece comer. No es un antojo, es su Cerebro que quiere hacer su trabajo, mientras su Papá de verdad le obliga a comerse el plato lleno para que no desfallezca mientras está enfermo.
Hay teorías que afirman que, en determinadas situaciones, el cuerpo puede reparar alguna lesión sufrida en base a este sistema (descansando, concentrando la energía que se puede obtener de procesos no esenciales).
Se puede comprobar fácilmente cuando nos duele una pierna o una rodilla por algún mal movimiento o ejercicio, un dolor que desaparece tras unos días de descanso.
También por la noche se recogen todas los desechos del metabolismo celular. Si no lo hiciéramos, sólo piensa en como te sientes cuando no has dormido durante 48 horas, por no limpiarse los desechos tóxicos producidos en nuestro cerebro.
Tu puedes ser gracioso, o serio, o calculador, amante de las películas de Disney, el abusón del cole, etc. Cuando estás despierto eres lo que quieres o puedes ser, adoptas la personalidad que consideres oportuna, actúas de una forma o de otra según tus preferencias.
Pero cuando estás dormido, eres otra persona distinta a la de la vigilia. Cuando estás dormido tu cerebro es igual al de cualquier otro. Todos hacen básicamente lo mismo. La muerte y el sueño nos iguala a todos.
Todos los cerebros actúan igual porque nos regeneran de la misma forma, a todos por igual.
Lo único que variaría de un cerebro a otro serían las Decisiones Conscientes del individuo:
Las horas que dedica al sueño; si le preocupa su salud o le da todo exactamente igual; las sustancias que ha tomado anteriormente y que pueden perturbar la eficacia reparadora del mismo; el enfoque que le da a los problemas –o lo que él considere como verdaderos problemas−; e incluso el estrés y la ansiedad que favorecemos con nuestros actos y que impide relajarnos tanto de día como de noche.
En resumen, cuando los procesos mencionados en este artículo no se desarrollan con normalidad, se produce un desequilibrio hormonal y psicológico que es acumulativo y que afecta al resto del organismo, pudiéndose traducir en una larga serie de enfermedades.
Durante siglos hemos creído que al dormir nuestro cerebro se apagaba y dejaba de funcionar. Ahora sabemos que no descansa nunca y lleva a cabo una serie de funciones complejas que son esenciales para nosotros.
El cerebro humano noctámbulo es el órgano en el que se elaboran nuestras facultades intelectuales, el pensamiento creador, la memoria, la capacidad de análisis y síntesis.
La próxima vez que tengamos un problema o nos asalte una duda quizás deberíamos consultar primero con la almohada. La solución puede estar más cerca de lo que creemos, quizás escondida en algún sueño.
Nuestros conocimientos acerca del funcionamiento del organismo pueden influir en la calidad del sueño y, por ende, en la calidad de nuestros días.
La ausencia de estos conocimientos se acumula, como la falta de salud.
Por lo tanto, deja que Papá Cerebro haga el trabajo y no le pongas palos en las ruedas.
Acepta este principio básico. Quien duerme mal. Vive mal !!
Les invito a ver el siguiente video para cerrar
saludos y feliz dia
Fragmentos tomados del blog dokhand.com