El miedo, un ingrediente importante en nuestras vidas

La emoción mas primitiva que tenemos y hemos heredado de nuestros ancestros es el miedo. Recuerden que hace muchos millones de año existían solo los cerebros, limbico y el reptiliano. Estos cerebros son los que anidan esta emoción tan importante para nuestras vidas. Somos lo que somos porque esa emoción esta desde nuestra era de las cavernas, insertado en nuestro disco duro, en nuestras vida. Son la base de lo que somos y aprender a vivir con ellos es lo que nos queda. Los miedos no se pueden esconder por mas que intentemos ignorarlos ellos estarán allí para siempre. Por supuesto que el miedo trae sufrimiento y tristeza y esa es la razón por la que queremos ignorarlos y evitarlos, pero eso no es posible.

El miedo surge como un mecanismo de defensa evolutivo que busca protegernos y asegurar la supervivencia de la persona. . Hay otro tipo de miedo que es positivo para nuestras vidas, sentimos miedo cuando peligra nuestra salud física, es mucho más frecuente y más común que estemos alerta de nuestra salud emocional. Los peligros más habituales que experimentamos en el día a día son las inseguridades. Una persona puede sentir miedo al tratar de establecer un vínculo de confianza con otras personas, o al presentar un proyecto de trabajo o al proponer una idea ante su jefe. Siempre, en la raíz del miedo, se encontrará la sensación de que nos encontramos ante una situación de la que vamos a salir afectados o heridos.

Recorriendo la historia, veremos que han sido los miedos los que le han dado sentido y propósito a nuestra existencia. Hemos aprendido aunque con sufrimiento gracias al respeto y a la aceptación del miedo en nuestras vidas

Desde que nacemos nos involucramos en una continua lucha con el miedo, quizás en la batalla de nuestra existencia. Nuestros ancestros sentían miedo por los animales en la selva, por a falta de alimentos y techo. Hoy nosotros sentimos ese mismo miedo pero con muchos mas eventos sociales que ponen en juicio nuestra sobre vivencia. Las veces que salimos victoriosos el motivo no es otro que la propia vida. La necesidad de vivir es concomitante al miedo. Seguir haciéndolo es prioritario asumir que el miedo y la vida forman parte de un mismo todo imposible de separar. El uno sin la otra pierde todo sentido. Quedarse por siempre a resguardo, escondidos en ese refugio infranqueable en el que nada malo nos puede suceder, únicamente significa morir en vida o estar muertos. Y como cualquiera que lo haya probado puede constatar, no existe sufrimiento mayor que sentirse muerto en vida.

Es importante destacar que hay dos tipos de miedo. El miedo que nos paraliza o nos hace luchar contra algo y el miedo que nos indica que vamos a estar expuesto a un evento desconocido, que estamos saliendo de nuestra zona de confort. Este miedo es saludable ya que nos da fuerza y nos invita a emprender un dialogo con nuestra corteza cerebral, con el cerebro del razonamiento y así poder calmar este miedo y salir adelante en nuestro propósito, cualquiera que sea. Por ejemplo. Si vemos a un animal que viene hacia nosotros y vemos que nuestra vida esta en riesgo, en fracciones de segundo se activan nuestros cerebros emocional e instintivo. Estos dos cerebros tienen un respuesta mucho mas rápida que la neocorteza. La amígdala se dispara y todo nuestro organismo se prepara para tres cosas: Pelear, Paralizarse o huir. La respuesta que se activara depende de nuestros instintos que revisan nuestro memoria y juzgaran si esta situación la podemos manejar o sí lo mejor es huir y punto. El segundo ejemplo es si tenemos que dar una presentación a un publico numeroso. Antes de salir al auditorio, la amígdala se dispara y sentimos emociones muy parecidas, el cuerpo se esta recibiendo de los químicos que nos alertan de la situación. En la medida que estés bien preparado para esta presentación, mi cerebro neocorteza estará controlando la situación y no nos hará correr fuera del escenario, ni entraremos en una pelea. Si no estas bien preparado puede ser que te paralices pero mas de allí no vas a pasar. Este miedo por supuesto puede ser controlado a través de la practica y de la buena preparación que uno haga

Por mas fuerte, valientes y arriesgado que seamos siempre estaremos confrontando con el miedo. El tratando de entorpecer nuestras tareas y nosotros tratando de controlarlo y salir airoso. Como dijimos anteriormente ellos están con nosotros desde el instante en que nacimos. Vivir implica sentir miedo. Cada una de nuestras decisiones, desde la más insignificante a la más determinante, tanto las conscientes como las inconscientes, surge tras una ardua negociación entre lo que nos atrevemos y lo que no nos atrevemos a hacer. Entre lo que sentimos somos capaces de abordar, lo que no lo sentimos pero lo llevamos a cabo con más o menos esfuerzo, lo que no consideramos como temor pero que algo nos impide afrontar y por supuesto, aquello que sentimos y sabemos que jamás podremos mirar frente a frente. Y será en función de los acuerdos, a modo de tregua, que logremos pactar con nuestros miedos, la relación que establecemos no sólo con nuestro entorno, sino fundamentalmente con nosotros mismos.

Para continuar viviendo de una manera satisfactoria y en armonía estamos obligados a dejar nuestra zona de confort y exponernos y así empezar a tomar el control de la neocorteza y calmar al límbico y al reptil. El objetivo no debe ser otro que el de impedir que el miedo condicione en demasía nuestros pasos. Arriesgar, ese es el secreto de toda existencia. Aunque hacerlo con cierto criterio tampoco está de más.

Nada absolutamente nada en la vida tiene sentido si el ingrediente miedo no esta presente, reconocerlo, admitirlo y negociarlo es nuestra tarea fundamente. Buena suerte

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