¡Buenos días, navegantes y amigos! Recientemente he mantenido diversas conversaciones con amigos y conocidos sobre la situación actual de nuestra sociedad, el comportamiento de la nueva generación y nuestros hijos. A través de un consenso, llegamos a la conclusión de que uno de los principales problemas de hoy en día es la baja efectividad de los maestros en el deficiente sistema educativo de la mayoría de los países, especialmente en aquellos donde gobiernos populistas predominan en naciones en desarrollo.

Puedo hablar desde mi experiencia como estudiante, cuando la labor de un maestro era digna, efectiva, integral y amena. Mis padres no tenían que ayudarme con mis tareas, ya que las clases eran profundas y se aprendía de manera significativa.
Desde entonces, el mundo ha evolucionado tecnológicamente, pero nuestra educación no ha logrado adaptarse a estos cambios, como la revolución del teléfono móvil, el internet y los avances en neurociencias, por mencionar algunos.
El rol del maestro solía ser honorífico; recuerdo que a mi padre, quien no era docente, sino mecánico especialista en maquinaria pesada, le llamaban \»el maestro\» debido a su vasto conocimiento y disciplina. La sociedad de entonces mostraba un profundo respeto por los educadores, quienes eran valorados a través de programas de formación, becas y reconocimientos.
Sin embargo, la estructura del sistema educativo no ha evolucionado lo suficiente, a pesar de que las neurociencias han revelado descubrimientos cruciales que deberíamos integrar en el currículo. La formación de los maestros debe ser actualizada para alinearse con las enseñanzas de la neurociencia. No podemos seguir enseñando a los estudiantes únicamente a utilizar su neo corteza.
Es necesario incorporar el cerebro límbico y el cerebro reptiliano en las aulas, promoviendo una educación emocional e integral que prepare a los jóvenes para enfrentar la vida. No sirve de nada graduarse de la universidad sin saber manejar nuestras emociones, tomar decisiones, comunicarnos de manera efectiva, emprender o negociar.
Debemos clasificar a los niños según sus preferencias y fortalezas cognitivas. Algunos destacan en el lenguaje, las ciencias, la filosofía, la inteligencia emocional o la aptitud cinética. Al identificar estas características, podremos diseñar clases más competitivas y efectivas.
Los maestros deben aprender a enseñar bajo estos nuevos paradigmas. Es fundamental que se preparen para formar individuos íntegros, no solo profesionales en una industria. Para ser un buen ingeniero o médico, es primordial ser una buena persona.
Los maestros deben entender que, al enseñar a un niño en preescolar o primaria, están afectando el cableado neuronal de su cerebro. Esta es una gran responsabilidad: están transformando los procesos mentales de un niño para siempre y preparándolo para toda la vida.
Es imprescindible erradicar la enseñanza solo por el hecho de enseñar. Los maestros deben ser agentes de transformación en la conducta y otros procesos. Su labor consiste en ayudar a los niños y jóvenes a crear sueños y expectativas, alentándolos a que se preparen al máximo.
Es crucial conocer el proceso de maduración cerebral a lo largo del tiempo para aplicar una metodología adecuada a cada niño. No todos aprenden al mismo ritmo, pero a la edad de siete años, todos han alcanzado cierto grado de maduración. Debemos aprovechar este período para guiarlos, utilizando la plasticidad cerebral para fomentar su grandeza intelectual.
La educación es y seguirá siendo la herramienta fundamental para transformar nuestro mundo. Ya no somos solo Homo sapiens; hemos evolucionado y debemos aprovechar la maravilla de nuestra corteza cerebral. No podemos permitir que el tiempo pase sin cambiar el esquema educativo tradicional.
La enorme responsabilidad de los maestros necesita ser revitalizada, junto con una estructura educativa que reconozca su labor, garantizando que sean apreciados, remunerados de manera justa y evaluados adecuadamente.
La frase de hoy: \»Un maestro puede resultar decisivo en la vida de un niño, tanto en cuestiones vinculadas con la enseñanza como en su forma de actuar.\»
\»Creo que un gran maestro es un gran artista, y hay tan pocos de ellos como hay grandes artistas. La enseñanza puede ser el arte más noble, ya que su medio es la mente y el espíritu humanos.\» — John Steinbeck