Como les mencione en el blog anterior, llegamos a este mundo sin nada, desnudos y con una estructura cerebral única, nueva, de fabrica y sin manual de instrucciones. Va a depender de nuestra crianza, de nuestras vivencias, ir poco a poco construyendo las redes neuronales que nos van a ir moldeando y transformándonos en la persona que seremos.
Esas estructuras cerebrales más primitivas con miles y miles de años de evolución, biológicamente predeterminada para el desarrollo personal y el crecimiento.
Las recientes investigaciones demuestran que el cerebro es un órgano con una capacidad de expansión de la que aún se desconocen sus fronteras y que el equilibrio emocional, junto a una vida activa, rica en aprendizajes y experiencias, es la mejor receta no solamente para potenciar las capacidades, sino también para retrasar la decadencia cerebral.

Dice Michael Merzenich que la experiencia es el principal arquitecto del cerebro.
“El cerebro no es una máquina en la que cada elemento tiene su papel genéticamente asignado, no es un ordenador digital en el que todas las decisiones ya han sido tomadas. La anatomía basa sus principios en el mapa topográfico del cuerpo grabado sobre la superficie del córtex, establecido e inmutable en los primeros años de vida. Pero el mapa de grano fino no está establecido. La experiencia modifica los detalles, alterando continuamente el mapa o largo de la vida”.
El cerebro envejece antes, si dejamos que nuestra vida transcurra con pocas o sin actividades de estimulación cognitiva, si no aprendemos cosas nuevas, nuevos deportes, amigos, pasatiempos, nos casamos, nos mudamos, nos divertimos… Si nos limitamos a una rutina cómoda, del trabajo a la casa, la tele, el cigarrillo y la comida; aunque tengamos treinta o cuarenta años, nuestro cerebro acabará siendo lento y “viejo”.
Por eso hago énfasis en salir de la zona de confort y empezar a mantenerte en movimiento en acción, Si puedes correr, corre. Si puedes caminar, camina, a tu ritmo, pero mantente activo. Que tu energía fluya cada momento de tu vida. El sedentarismo y los malos hábitos de comida, de sueño y de TV pueden afectar seriamente a tus cerebros y para cuando te des cuenta va a ser difícil revertir esos malos hábitos.
La vida es sentido común, si tus cerebros son los órganos más importantes para ti, entrénalos, ponlos en acción, en movimiento, ejercítalos para que veas que cuidándolos, te cuidaras tu mismo y los resultados van a ser muy saludables.
Para una vida más larga y mejor empieza a entrenarte en tus tres cerebros. Tus emociones, tus instintos y tu razón.
No dejes que el miedo o las emociones desfavorables te tumben, sé fuerte. No dejes que la razón te convenza en situaciones en que la intuición está despierta. Piensa, pero siente, en el sentir, está la fuerza de la naturaleza.
Sin duda, un estilo de vida achantado, perezoso y rutinario es el peor enemigo que pueden tener tus cerebros pues, por un lado, evita la generación de nuevas redes neuronales y, por el otro, favorece procesos de podas sinápticas (cuando no utilizamos una red, el sistema nervioso la elimina de forma natural). Por lo tanto, las consecuencias del paso del tiempo no son las mismas para ti o para la vecina del quinto y los recursos con los que contamos para tener un cerebro ágil y activo y evitar su deterioro son infinitos.

La neuroplasticidad es la extraordinaria capacidad del cerebro para formar redes nuevas o modificar las existentes de forma constante, como resultado de la interacción de un individuo con el entorno. Es la base de la memoria y el aprendizaje e implica una visión dinámica de los mecanismos cerebrales.
Por ejemplo, mientras lees estas páginas, tu cerebro procesa la información que entra por la vista, creando una nueva red neuronal (si para ti es conocimiento nuevo).
Si después quieres ampliar esta información, los estímulos que recibas a través de la lectura, documentales, conferencias, clases o diálogos con especialistas harán que se mantenga abierto el circuito que has creado. A medida que pase el tiempo y vuelvas una y otra vez sobre el tema, estos circuitos pueden generar cambios físicos estables en tu estructura cerebral.
La neurogénesis es el proceso mediante el cual se forman las células que componen el sistema nervioso central (neuronas y células gliales). Durante la gestación, la velocidad de multiplicación de las células es sorprendente; se calcula que, entre el segundo y tercer trimestre, el cerebro crea unas doscientas cincuenta mil neuronas por minuto. De adulto, la formación de nuevas neuronas continúa en un grado menor. Esta expansión se ha observado en el hipocampo (una estructura crucial para el aprendizaje y la memoria) y en el bulbo olfatorio (que recibe la información de las células olfativas de la nariz, a través de los nervios).
Estos descubrimientos han puesto en jaque algunos postulados de las neurociencias. Por ejemplo, durante mucho tiempo se creyó que los seres humanos nacemos con una determinada cantidad de neuronas y que este número va disminuyendo a medida que el cerebro se deshace de las redes que no utiliza.

Las últimas investigaciones han probado que, a lo largo de la vida, el sistema nervioso sigue generando nuevas neuronas y células gliales, incluso en la madurez (neurogénesis adulta), y que estos procesos (que se han observado en algunas zonas del cerebro, no en todas) pueden incentivarse mediante actividades aeróbicas, una dieta adecuada y un correcto equilibrio entre las horas de sueño y vigilia (la privación del sueño inhibe la neurogénesis), entre otros factores.
Los fenómenos de neuroplasticidad y neurogénesis demuestran que no existe determinismo en el desarrollo cerebral. Todos los seres humanos pueden evitar lo que algunos autores llaman “la trampa genética”, siempre que decidan ser protagonistas, artífices, “patrones” de sus circuitos neuronales. Y a la inversa, quienes se conforman con el simple transcurrir, no profundizan y ni hacen algo interesante en su vida, seguramente tendrán un cerebro más lento y menos denso, menos rico en conexiones neuronales.
La frase de hoy: Razonar y convencer, !Qué difícil, largo y trabajoso!. ¿Sugestionar? !Qué fácil, rápido y barato! Ramón y Cajal
Poder hacer que una persona comprenda tu punto de vista, puede ser una tarea más complicada de lo que pensamos. Pues el ignorante nunca reconocerá que no está en poder de la razón.