Siguiendo con la inteligencia asociativa hay que tomar consciencia de nuestro entorno, hay que mirar, más allá de las pupilas, hay que mirar desde adentro. No solo miramos con los ojos, hay que aprender a mirar con todos los sentidos. Debes transformarte en un agente de la FBI, alguien que puede ver más de lo que ve una persona normal y puede ver, no únicamente ve la cara, las manos y los pies de una persona. Ve el reloj, la cadena, el color de los ojos, etc.

Perdemos mucha vida al únicamente concentrarnos en el bulto y no mirar los detalles entre la totalidad de las cosas.
Hay que dar significado a las cosas
En un proceso de percepción directa, nuestro medio ambiente continúa abriéndose ante nosotros. Enfocamos o nos asociamos con aquello que consideramos más significativo. Le damos o no le damos significado a lo que nos rodea. Podemos otorgarle significado a los objetos, a las personas, los animales, las plantas, los árboles, a toda cosa viviente o no viviente. Depende de nosotros utilizar este proceso de asociación para crear un medio ambiente amigable alrededor de nosotros.
Esto no significa que nacemos en un medio ambiente hostil, sino que nacemos en un medio ambiente impersonal en el cual, el significado de lo que nos rodea es asignado por nuestra cultura, por otras personas que estaban allí antes que nosotros o que ahora conviven con nosotros tal como lo es nuestra familia. La asignación de significados y etiquetas al medio ambiente les fue sin duda útil a ellos. Ahora nosotros debemos descubrir el significado para nuestras vidas o encontrar nuevos significados que sean amigables o beneficiosos para nosotros personalmente. Tenemos que convertir nuestra herencia de un medio ambiente impersonal en un contexto personal que vibre de significado e interés para nosotros. Y es a través del proceso asociativo que vamos gradualmente dándole significado a todas las diferentes áreas de nuestra vida.
Las conversaciones. Si en conversaciones en la casa o en reuniones de oficina tiendes a aburrirte, puede ser que estés esperando por la conclusión de lo que los otros están diciendo, en lugar de asociar lo que dicen con tu propia vida. El proceso asociativo te concede libertad para acercarte a lo que te interesa y buscar el significado que ello tiene en tu vida. Entonces, si lo deseas, haz asociaciones con todo lo que te rodea, para que el ambiente se convierta en una fuente de recursos activos para tu vida.
La religión. También puedes utilizar la inteligencia asociativa para darle significado a tu religión. La iglesia o el templo no están hechos solamente de piedra, sino de todos los sucesos que tú has vivenciado allí y valoras lo suficiente como para recordarlos. La estatua de la Virgen María no está hecha únicamente de yeso y pintada de azul y blanco, sino que está allí, de pie ante ti, para inspirarte con tus asociaciones acerca de la feminidad, y la bondad. A medida que te asocias con su bondad u otras de sus características, ella se vuelve más cercana a ti y su significado se profundiza en ti. Por lo tanto, una estatua de piedra puede convertirse en una guía para tu vida por medio de tu inteligencia asociativa activa. Es tu cerebro, tu enfoque en las asociaciones, el que la convierte en algo significativo para ti.
El cuerpo. Este proceso de asociación no tiene fin, es un proceso de convertir algo aparentemente impersonal en algo nuevo y rico en significado para tu vida personal. Considera tu cuerpo, ese contexto personal en el cual vive tu poder de concentración. Puedes darle nuevos significados a las partes de tu cuerpo, aun cuando ya han sido previamente definidas y clasificadas. Tu mano derecha puede ser, por ejemplo, una mano de carne y hueso o puede tomar un significado más amplio si la asocias con tu actuar en el mundo consciente.
Pensar asociativamente es asociarme, unirme, relacionarme, conectarme, con cualquier cosa o persona con la que desee hacerlo. La libertad exquisita es la característica primaria de este proceso de pensamiento, tanto como precisión y orden son las características más resaltantes del pensamiento racional. La mayor aplicación del pensamiento asociativo creo que radica en su uso práctico para las relaciones humanas, además de la creación científica y artística.
La inteligencia asociativa puede liberarnos para construir una cantidad increíblemente grande de puentes sinápticos, trayendo a la vida otras áreas no utilizadas de nuestra red neocortical. Estas nuevas conexiones incrementan nuestra inteligencia y nos proporcionan el primer paso al acceso del otro noventa por ciento de nuestro poder cerebral.
La inteligencia asociativa es la puerta de entrada al amor.