Creas tu realidad y ella te envuelve

En estos tiempos la física newtoniana ha dado paso a la física cuántica. Ya no vemos a los cerebros como una fuente de materia sino como una fuente de energía en movimiento continuo . Nuestros tres cerebros se comunican entre si a través de diferentes ondas de energías. Vamos desde las ondas más gruesas (finito) hasta las más fina (infinito). Esas capacidades intelectuales de artistas y místicos esta al alcance de todos nosotros

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La inteligencia racional no irradia la misma fuente de energía que la inteligencia de la intuición. Hay ondas más finas que aunque no son fáciles de captar por todas las personas, esta muy al alcance a través de entrenamientos mentales y disposición al cambio.

A través de nuestros sentidos vamos captando el mundo que nos rodea, captamos estímulos que generan en nosotros respuestas que a su vez van a generar emociones, sentimientos y conductas. Esta en nosotros seleccionar cuales de ellas vamos a almacenar para crear nuestros marcadores somáticos los cuales son archivados en nuestro banco de memoria para ser accesados cuando nos encontremos en situaciones similares. Son formas de mapas neuronales que creamos basado en nuestra forma de ver la vida. Por eso decimos que creamos nuestro mundo a través de nuestra interpretación de los estímulos. Los hemisferios son dos lentes, cada uno muy diferente al otro, el cerebro limbico con su sentir y el cerebro reptil con su actuar y sus instintos. Somos nuestro cerebro una huella tan individual como la huella dactilar. Podrán trasplantar un riñón o un hígado pero nunca podrán transplantar un cerebro por que ya no serás tu.

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Todo ser humano nace, crece, aprende y actúa en un entorno con el cual intercambia energía e información. Durante este proceso, las sensaciones que experimenta —al ver, oír, tocar, oler y saborear— son el resultado de la interacción con el entorno de millones de células nerviosas que envían y reciben mensajes por una enorme cantidad de redes neuronales interconectadas.

Como este fenómeno es individual, el significado que cada persona otorga a lo que existe a su alrededor (desde un lugar hasta un reloj o una marca de vino) y a los hechos (por ejemplo, un acontecimiento político o social) se ven influidos no sólo por cómo lo percibe su cerebro, sino también por los mapas mentales que ha ido construyendo como resultado de su aprendizaje y experiencia. Frederic Bartlett, uno de los especialistas más destacados en este tema, solía explicar esta situación recurriendo al siguiente ejemplo: “Tres amigos, un pintor, un amante de la naturaleza y un escalador, salen juntos a pasear por la montaña y observan distintos aspectos del paisaje. Si después les presentamos un trozo de roca y queremos unificar sus recuerdos, nuestra desilusión será grande, pues encontraremos en ellos las mismas diferencias que antes, ya que tanto la percepción (observar el paisaje) como la memoria (recordar lo que se ha visto) dependen de las características de la personalidad, de las experiencias y de los intereses individuales.

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Cada uno percibe y recuerda cosas distintas, y en ningún caso el trozo de roca será más auténtico que lo que ellos han visto: el pintor seguirá fijándose en las luces y los colores del paisaje; el naturalista, en la flora y la estructura física de los valles; y el escalador, en las paredes rocosas y las grietas”. Si intentas realizar un experimento parecido, comprobarás que cada persona ve la realidad bajo la lupa de su propia percepción. Y no es necesario que vayas a la montaña con dos amigos, es suficiente con hablar de un mismo hecho, por ejemplo, una medida económica del gobierno, para observar las diferentes interpretaciones.

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Lo que un individuo percibe como realidad es una interpretación sensorial de una parte de lo real. El cerebro solo procesa el 1% de la información que recibe. De manera no consciente, cada ser humano interpreta el mundo en función de lo que le interesa.

Los deseos, ideologías, creencias, sentimientos y mapas mentales (entre otros poderosos fenómenos) actúan como potentes filtros perceptuales, haciendo que los datos encajen con lo que cada uno quiere percibir. (Si te interesan los mapas mentales, lee el recuadro sobre este tema que incluyo en este capítulo.) Este proceso suele ser no consciente e implica conexiones con significados arraigados en el cerebro que, desde las sombras del pensamiento, dirigen la conducta, las opiniones y la toma de decisiones.

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