Recomendaciones para el día a día, cerebros activos.
Siguiendo con una serie de recomendaciones o consejos para poner en práctica en el día a día de manera de hacer tu vida un poco mas productiva vamos a enfocarnos en 2 aspectos importantes. Primero un tema muy discutido que tiene que ver con la lucha entre el cerebro racional y el cerebro emocional. Eventos como las compras que hacemos, como nos enamoramos, porque a veces nos encerramos en un problema y no le damos solucicon, en fin la toma de decisiones. Luego hablaremos de la importancia de tomar pocas desiciones Espero que estas sencillas recomendaciones puedan ayudarte
Enfocate mas en el cererebro neocortez disminuyendo la intensidad emocional ante un problema determinado
Cuando estes emocionalmente afectado siente el ruido de lo que esta ocurriendo, no te identifiques con ello. Disfruta del momento, tú cerebro límbico esta activo. Recuerda que el cerebro esta programado para el corto plazo, su consumo de energía y su sobrevivencia hacen que respondan de una manera rápida y corta en el tiempo. Es nuestra logica evolutiva. No obstante, nuestra vida requiere de acciones, pensamientos a largo plazo. Todo lo que acompaña a la vida debe ser planificado a largo plazo y casi todo a través de la neocorteza.
Las emociones son muy importante en las tomas de decisiones y el subconsciente es clave de nuestra conducta. La razón no es perfecta, contiene sesgos y limitaciones. La personas con un alto rendimiento, consiguen razones y perspectiva para lograr la deseada productividad. De hecho su inteligencia emocional y social no es otra cosa que su buen raciocinio sobre los impulsos, prisas y acciones cortoplacistas.
Para mejorar la regulación emocional y la inteligencia social que nos permite alcanzar el alto rendimiento podemos aplicar dos métodos.
Una buena manera es disminuir la intensidad emocional (asociada a la actividad de la amígdala, que detecta novedades y conflictos) es nombrar y etiquetar eso que sucede en nuestro interior. Etiqueta ese enfado como “vaya ira que se está generando en mí ahora” en vez de sucumbir a él. Esto te permite tomar distancia y observar el proceso.
Etiqueta esa voz interior que odia al otro con “aquí está el personaje que solo sabe hablar mal de los demás”. Esto te permite reconocer patrones de pensamientos disfuncionales pero no caer en el juicio destructivo de uno mismo
Etiqueta esa sensación molesta con “siento dolor en el tobillo derecho”. Esto te permite simplemente sentir dolor, sin añadir letra a la música, en vez de pensar y anticipar que no te curarás nunca, que te dejará secuelas, que no te lo mereces, o que porqué a ti. Etiquetar reduce la actividad de la amígdala aumenta la capacidad del córtex prefrontal, una zona cuya función es la de actuar como “freno” cerebral a tendencias, impulsos, emociones desbocadas y placeres inmediatos.
La segunda manera es elegir (racional por tanto) emocionarse positivamente con cada paso de un trabajo, no solo con la meta. Es muchas ocasiones la conducta motivada se enfoca demasiado en la meta, y muy poco en el proceso. Amando cada paso del camino, parando a sentir y disfrutar cada etapa, la tendencia a la dispersión, rumiación y distracción disminuyen. Asi podras buscar el equilibrio entre los dos cerebros y puedes tener una decisión mas coordinada
Tomando pocas decisiones Priorizar tus pensamientos
Bombardeados con tanta información de mala calidad, es imprescindible que pongas tu Sistema de Activación Reticular (el portero de tu mente) en acción. Filtra esa infomación que no es importante, porque cuando entre a tus cerebros tendras que lidiar con ella.
Si quieres rendir elige lo menos posible, dado que la mayoría de situaciones y cosas son intrascendentes. Si tienes que elegir, elige pronto porque el aprendizaje viene de la acción no de la decisión. Sin embargo, elige con calma solo sobre lo importante.
Si tomas muchas decisiones a lo largo del día estás agotando tu cerebro, porque elegir entre varios cursos de acción posible implica un consumo alto de recursos neuronales… y nuestra energía cerebral es limitada. Tomando pocas decisiones las puedes tomar con sabiduría. Si tienes que tomar muchas, es seguro que no serán deliberadas y realizadas con perspectiva y visión.
¿Cómo reducir el número de decisiones a tomar? Observa cuán complejos somos inútilmente. Tardamos mucho en seleccionar la ropa que vamos a vestir, los abalorios a juego, los posibles caminos para llegar a un lugar, lo que tenemos que decir a una persona o el plato que vamos a elegir. Creemos que si pasamos media hora eligiendo entre carne o pescado, o días entre comprar o no comprar ese teléfono o meses entre elegir o no matricularnos en un master vamos a elegir mejor. No suele ser así.
Debes tomar en milisengundos las decisiones cuyo resultado sea intrascendente. Incluso delegarlas en gente de confianza, al fin y al cabo sabemos que son intrascendentes. Demorar excesivamente una decisión, o decidir constantemente sobre asuntos intrascendentes limita tu capacidad de decidir, aumenta tus sesgos, y reduce tu raciocinio. Por el contrario las decisiones cuyo resultado sea importante, las debes tomar en calma, sopesando beneficios, riesgos y desventajas. Las acciones sobre las que no puedes decidir, no pienses sobre ellas, como ¿qué nota habré sacado en el examen? o ¿me durará este coche veinte años? Gastarás energía inútilmente
Pensamientos ordenados, pon a tu portero de la mente en acción a fin de que filtre tanta información basura que ingresa a tu cerebros. Recuerda tu Sistema de Activación Reticular solo dejara ingresar lo que tu consideras es importante para tu cerebro. Priorizar es la clave, primero lo primero y así estarás más tranquilo relajado y eficiente.