Buenos días a todos. Regresando de la iglesia, una misa con un nuevo padre quien trae un nuevo enfoque, con nuevas ideas y nuevos mensajes. Me intereso mucho la lectura de hoy en la que se trató el tema de la felicidad. Y al final el cuestionamiento del padre con la pregunta personal que cada quien debe hacerse. Y Tú ¿Cómo buscas la felicidad?
De inmediato se me vino a la mente que el propósito fundamental de nuestros cerebros es el buscar la sobrevivencia y no la felicidad. Entonces cómo podemos buscar la felicidad y tratar de obtener mayor bienestar individual
«La felicidad es el sueño más antiguo de la humanidad”. Su búsqueda es una de nuestras metas principales, pero no es fácil acordar lo que eso significa. Solo se puede desear lo que no se tiene, es decir, el anhelo de felicidad tal vez proviene del impulso que supone experimentar su carencia.
Yo estoy de acuerdo con quien dice que la felicidad no hay que buscarla porque no existe en ningún lugar que implique búsqueda. Es decir, no está ahí afuera como muchas veces nos hacen creer. De alguna forma, la sociedad en la que nos ha tocado vivir, nos ha desvirtuado la brújula que nos lleva a la felicidad. Por lo que, en lugar de apuntar hacia afuera, como nos quieren hacer creer, la felicidad está dentro. La ‘felicidad’ externa solo son momentos placenteros fugaces.
Para desarrollar este tema lo primero que tenemos que definir es lo que queremos alcanzar, nuestro objetivo. En este caso pareciera que el mismo es encontrar la felicidad o ser feliz. ¿Cuál es el concepto que tú tienes de felicidad?
No hay un concepto de felicidad estándar, internacional o colectivo. Creo que cada uno de acuerdo a sus valores, a sus creencias y a su manera de ver el mundo tiene su propio concepto. Y teniendo su propio concepto también tiene su propio plan para buscar la felicidad.
Muchos dirán que la felicidad es como la suerte, que a veces aparece sin buscarla ni invocarla y que posiblemente es el resultado de nuestras buenas acciones que de alguna manera se ven recompensadas y nosotros ni cuenta nos damos de eso.
La felicidad no es eterna, si lo fuese, como todo, sería aburrida. Hay momentos de felicidad y hay momentos de no felicidad, de tristeza, de melancolía, incluso de duelo.
Veamos algunos conceptos filosóficos de la felicidad tomados de las escrituras conocidas por todos
Según el budismo, esta reside en las experiencias enriquecedoras que se viven para lograr un objetivo, ya que una vez se consigue lo que deseábamos la satisfacción es muy breve.
Los filósofos griegos
“El secreto de la felicidad no se encuentra en la búsqueda de más, sino en el desarrollo de la capacidad para disfrutar de menos”. Sócrates (470 a. C. – 399 a. C)
“El hombre que hace que todo lo que lleve a la felicidad dependa de él mismo, ya no de los demás, ha adoptado el mejor plan para vivir feliz”. Platón (427 a.C. – 347 a. C.)
Aristóteles, afirmaba que ser feliz implicaba lograr la autorrealización y alcanzar las metas que nos hemos propuesto, logrando un estado de plenitud y armonía del alma.
Otro grupo de filósofos afirmaba que la felicidad significaba valerse por sí mismos, ser autosuficientes y no tener que depender de nadie. Por su parte, los estoicos iban un paso más allá y afirmaban que solo se puede alcanzar la verdadera felicidad cuando se es ajeno a las comodidades materiales y se sigue una vida basada en la razón, la virtud y la imperturbabilidad.
El hedonismo representado por Epicuro decía, la felicidad significaba experimentar placer, tanto a nivel físico como intelectual, huyendo del sufrimiento. No obstante, también indicaba que la clave para ser feliz radicaba en evitar los excesos, porque estos terminan provocando angustia.
Para el nuevo Pensamiento. La felicidad era una actitud mental, una decisión. Según estos filósofos, todos estamos buscando constantemente un camino que nos permita ser más felices, pero la clave radica en aceptar nuestra condición, nuestra historia de vida y nuestro pasado.
Mihali Csikszentmihalyi, el investigador más importante de la Psicología Positiva, cree que la felicidad es un producto, el resultado de un estado de flujo. El flujo sería una experiencia en la cual nos mantenemos muy motivados hasta tal punto que perdemos la noción del tiempo.
Podríamos conceptualizar en resumen a la felicidad como un estado de satisfacción plena, una definición simple, pero que tiene profundas implicaciones desde el punto de vista práctico:
- La felicidad es un estado subjetivo, cada persona la experimenta de una manera distinta
- La felicidad puede estar provocada por diferentes cosas o situaciones, dependiendo del significado que cada persona le confiera a estas
- La felicidad no es un estado duradero
- La felicidad es responsabilidad de cada uno de nosotros
- Nadie va hacernos felices si nosotros no queremos serlo
- Hay que buscar la felicidad dentro de nosotros mismos, tomando conciencia de nuestros estímulos, reconociendo nuestras emociones y viviendolas plenamente en armonía con los cerebros primitivos y la neocorteza
A mi, que me gusta más el aspecto poético de las cosas, estoy de acuerdo con los siguientes enunciados:
“La felicidad es como una mariposa, cuanto más la persigues, más te eludirá. Pero si vuelves tu atención a otras cosas, vendrá y suavemente se posará en tu hombro”. Henry David Thoreau (1817 – 1862). La felicidad como única riqueza del ser humano, una felicidad que proviene de vivir intensamente el momento.
Para Eduardo Punset. (Uno de mis favoritos conceptos) dice \»La felicidad es la ausencia de miedo así como la belleza es ausencia de dolor\»
Si complaces solo a tu parte racional, vivirás esperando ser feliz, ansiando conseguir más cosas y cumplir más objetivos. Pero olvidarás sentir el presente y disfrutar de él. Esto provocará que vivas una vida muy poco agradable llena de obligaciones.
Si complaces solo a tu parte emocional, vivirás centrado en el presente, olvidando hacer planes para mejorar tu futuro o solucionar tus problemas con el pasado. Esto provocará que vivas sin rumbo, perdiendo el control de tu vida.
“Lo que nos hace felices no es lo que somos, ni lo que tenemos, ni lo que hacemos, sino lo que pensamos acerca de ello.” – Dale Carnegie
Francisco Mora, neurólogo: «El cerebro humano no está diseñado para alcanzar la felicidad constante, sino para sobrevivir» En esa lucha por la supervivencia, encontramos el placer y, en algunos momentos, destellos de felicidad. Nuestro cerebro tiene una parte emocional que lo califica todo de bueno o de malo, y ahí reside nuestra constante infelicidad»
No hay una receta universal para buscar la felicidad, pero si puedo decirte que la armonía entre tus tres cerebros sobre todo el de la razón y el de la emoción es una de las claves para ese encuentro. El uso de la inteligencia básica y de los patrones. Alejarnos de las cosas que no deseamos y acércanos de aquellas que nos llenan de alegría. El vivir con buenos hábitos de vida. Las inteligencias del cerebro límbico: Dejarse afectar, el querer las cosas e imaginarnos y visualizarlas. La inteligencia de vivir en el presente. Vivir con un propósito de vida y comprometernos con nuestros planes. Las inteligencias de la neo corteza: El poder de nuestro hemisferio derecho, la intuición. Todo eso resumido en el siguiente párrafo:
El ser humano tiene capacidad de transformarse, de liberarse de lo que genera malestar, de adueñarse de su destino. Como bien dice Lacan: “No se puede pedir a nadie más que a sí mismo”. Y para ello tenemos que tener claro qué pedir. Ya que “mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo” (Tolstoi).
Espero que después de leer este post y haber conocido tantos enunciado de la felicidad cada uno de ustedes puedan encontrar la que mejor se adapta a sus vidas y lo puedan poner en práctica
Yo, humildemente sigue buscando la felicidad en el amor que Dios nos brinda, el no se olvida de despertarnos cada día para brindarnos un nuevo amanecer lleno de colores y de regalos y esta con nosotros incluso cuando la luna se va a meter debajo de las sabanas. Dios es el camino, la verdad, la felicidad y eso en resumen, es Vida.
saludos