El primer neurocientífico que trató de graficar la evolución del cerebro fue Paul Maclean (1967), al hablar de tres niveles de desarrollo: el cerebro reptiliano, el mamífero y el racional. El cerebro más antiguo o reptiliano es el menos desarrollado y se rige por el principio de la conservación de la especie, la reproducción y la supervivencia, es netamente instintivo y reactivo, sin ningún atisbo de reflexión ni lucidez, su base orgánica se ubica en el tronco cerebral. A esta misma zona, Michio Kaku (2014) actual profesor de física teórica en la Universidad de Nueva York le llama “la conciencia de nivel I” en la cual, “el centro receptor de los estímulos sensoriales: el tálamo, frente a una situación de alarma, se comunica automáticamente con el tronco encefálico y activa la reacción defensiva para conservar la vida”
Esta zona del cerebro, que es la menos evolucionada de la humanidad y por ende de la población electoral, es altamente influenciable, manipulable y susceptible de convencer con dádivas, regalos, satisfacción de necesidades básicas, proyectos sociales, asistencialismos, seguridad, promesas sin ningún fundamento, carisma o demostraciones de autoridad, poder, dominio y el verbo fácil. Las ofertas políticas de este tipo no hacen otra cosa que incentivar y mantener el sub desarrollo mental, el caudillaje y la sumisión. Los políticos de este tipo no solo detienen la evolución cerebral de la población y del país sino que conducen a un deterioro del mismo. Ud. puede cotejar y ver qué candidatos apuntan a esta zona y sacar su propia conclusión al momento de dar su voto.