El segundo cerebro en evolución es conocido como el límbico, cerebro emocional o mamífero. Su desarrollo data desde cuando el ser humano se hizo sedentario y comenzó a vivir en comunidad y, por lo tanto, a interactuar socialmente. Su base orgánica está en la parte central del cerebro y comprende a la amígdala que es el regulador emocional el hipocampo donde están las memorias, el núcleo de acumbens que es el centro adictivo y la zona de recompensa del cerebro. A esta zona emocional unida a la zona instintiva, del cual ya hablamos, Daniel Kahneman (2012), premio nobel en economía le llama “el sistema de pensamiento I o rápido” de él dice que “es un esclavo de las emociones y actúa rápida y automáticamente, con pequeño o ningún esfuerzo y sin el sentimiento de un control voluntario” Pero el Sistema I “también genera todo tipo de intuiciones erróneas con consecuencias triviales o catastróficas”. Michio Kaku, por su parte, llama a esta misma parte del cerebro “la conciencia de nivel II”, Daniel Goleman (1995) el que escribió “Inteligencia emocional” la llama “La vía inferior” y Rita Levi Moltancini (1986), también premio nobel dice que “es el cerebro arcaico que, sin embargo, gobierna nuestros instintos y emociones”. “Hoy el arcaico domina y es la causa de todas las tragedias que ocurren” dice. Esta zona es ciega, adictiva, exenta de lucidez, de realidad y de racionalidad, también altamente influenciable y manipulable, en la cual predominan las creencias sin ningún fundamento, el dogmatismo y el fanatismo y la sinrazón.
Las ofertas políticas que apelan a esta zona del cerebro basan sus campañas en la emoción, la sensación, el carisma, el ritmo, las promesas a corto plazo, la mentira, la imagen, el momento, el oportunismo y en la creencia de que el pueblo no se da cuenta y no tiene memoria, exaltan las encuestas (que no tienen valor predictivo y son altamente manipulables), la mayor inversión publicitaria posible, el contacto personal y la demostración, a veces ridícula, de que son iguales al bailar o comer lo mismo que su segmento objetivo. Saque Ud. su nuestra cuenta y vea quiénes están en esta onda. Los mensajes de los políticos emociones son cortoplacistas, apaga fuegos, intuitivos y carismáticos; sin visión de futuro.