La información según la teoría del cerebro triuno, entra en nuestro cerebro por el reptiliano, pasa por el limbico y por fin llega al neocortex.
En un niño con una rabieta, en una persona que grita en plena discusión, en una persona que se enfrenta a un peligro, quien actúa es parte reptiliana de nuestro cerebro, que siempre está en funcionamiento. Ofrece una respuesta puramente animal. No tiene sentimiento ni recuerda nada. Ve un peligro y se enfrente, huye o se deja vencer. Intenta hacer patente su razón mediante la fuerza. Es el aquí y ahora. Pensemos en un niño en plena rabieta. Es él y su idea. Solo le importa eso. Y no intentemos razonar con él. No entiende nada y sigue con lo suyo.
Parece ser que en 6 segundos, puede entrar una información por el reptiliano, pasar por el limbico y llegar al racional. Por eso, siempre se dice que si nos enfadamos, antes de hacer nada, contemos hasta diez. De esa forma, quizás logremos llegar a hacer funcionar la parte racional de nuestro cerebro y podamos actuar de forma más adecuada.
Propongo al lector una reflexión: “¿Cuál es nuestro cerebro predominante? El que prevalezca más uno u otro no es lo importante. Todos son necesarios. Uno nos ayuda a reaccionar ante un peligro, otro a imaginar, recordar y amar y otro a reconocer pasado, presente y futuro. Lo importante es que sepamos reconocerlo en nosotros y en los que nos rodean para poder manejar adecuadamente las situaciones.
