Calmando la pandemia desde tu interior. Orar una buena solución

Quiero tocar un tema interesante y que bajo experiencias que personalmente he tenido, he ganado confianza en el. Me refiero a la oración. Al acto en que tú dialogas con tu divinidad, tu creador y estableces una conversación que tiene mucho poder para tu cuerpo y tu mente

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Muchas culturas de oriente realizan esta acción a través de la meditación. Sin embargo, la meditación no es practicada comúnmente en nuestro hemisferio occidental. Por eso quiero hablar un poco acerca de la oración y el poder que ella tiene en cada persona que la práctica en su justa manera y con sus tres cerebros bien alineados.

En varios post anteriores hablamos del Sistema Reticular Activador, ese filtro que es parte del cerebro reptil que permite que a tu cerebro racional pase solamente lo que tú consideras importante. Bien, durante la oración, este SAR estara muy activo. También tenemos al cerebro límbico el cual a medida que realizamos con fe y mucha esperanza la oración, en diversas ocasiones vas a experimentar unas nuevas emociones y te sentirás alumbrado e iluminado de cosas interesantes. Esta es una experiencia maravillosa que se revela en cada persona de manera individual. Y por último está tu cerebro racional el cual debes dejarlo reposar en la tranquilidad y en el silencio del sitio en el cual estés.

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Orar, es hablar con Dios en el silencio de tu propio interior. Para proceder de la mejor manera sigue esta breve instrucción la cual te ayudará a prepararte para esa intimidad que vas a realizar. Llénate de amor y de buena energía, recuerda que lo que deseas con vehemencia, todo el universo se alinea para dartelo sobre todo cuando eres merecedor como buen hijo de Dios.

Saber exactamente cómo y cuándo orar, según la naturaleza de nuestras necesidades, es lo que produce los resultados deseados. La aplicación del método correcto pone en acción las leyes pertinentes del creador, cuyo funcionamiento produce científicamente los resultados. 

Recógete unos instantes para sacudir toda preocupación terrena. Vas a hablar con Jesús. Dile luego, \»Maestro quisiera hablar contigo. ¡Te dignas recibirme? Enséñame a escuchar lo que quieras decirme. Enséñame a decirte con humilde confianza lo que quieres oír de mí\» Empieza luego la conversación sobre el tema de aquel día. Estáis solo, el maestro y tú

Quiero enfatizar que este post no es para nada religioso, es simplemente introducir el poder de la oración a nuestras vidas. Yo trabajé por muchos años en el Medio Oriente, alli, rezan a Alah 5 veces al dia. Digo rezar por que se sigue un patrón mas o menos establecido. Orar es mas espontaneo, es dejar que salga del interior los deseos y los eventos de ese momento. No es rigido, es flexible, es del momento, es inspirador, es una relación que podríamos ver como nosotros conversamos con nuestro ser supremo, nuestro padre, nuestro creador.

Para los que pertenecen a otra religión, simplemente cambien el nombre de Jesús por aquella deidad a la cual cada uno sigue y lleva en su interior.

Los musulmanes dirán Allah, otros dirán Jehová y así cada quien entra en sintonía con su universo y su mundo cósmico.

El que no tiene religión, pues que ore a él, a su ego, a su personalidad a su culto. Lo que quiero enfatizar es que hay un poder dentro de nosotros muy grande y es el poder de la oración. Cultivalo y ponlo en practica con frecuencia, tu frecuencia la cual te daras cuenta la iras estipulando tu mismo con el pasar del tiempo y más nunca te vas arrepentir de hacerlo.

Muchos que me leen se irán al pasado y recordarán que sus oraciones no fueron correspondidas. Lo difícil de esto es que varias veces el lenguaje en que las cosas se revelan no es siempre el lenguaje al cual estamos acostumbrados. Muchas veces las cosas se reflejan de una manera que aunque la tengamos muy cerca de nosotros no la podamos ver. Recuerden la limitación que tiene cada uno de nuestros sentidos. Así que paciencia y más paciencia a la hora de esperar resultados tempranos. El ser supremo nos habla con metáforas y hay que estar despierto y con el corazón abierto para entenderlas. Hay muchos signos que son enviados y pocos son los que lo saben interpretar.

Si te has decepcionado porque tus oraciones no fueron respondidas. Te recomiendo que trates de nuevo. Un empezar otra vez nunca es malo. No deberías perder la fe. […] El Señor no es un Ser mudo e insensible; Él es el amor mismo. Si aprendes a meditar y a establecer contacto con Él, Dios responderá a tus amorosas exigencias.

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La primera regla de la oración consiste en apelar a tu ser superior, tu creador y por ser creador es tu padre. Acude a el para satisfacer solamente deseos legítimos. La segunda regla es orar por el cumplimiento de dichos deseos con la actitud de un hijo y no de un mendigo: «Yo soy tu hijo; Tú eres mi Padre. Tú y yo somos Uno». Si oras de esta manera, con profundidad y persistencia, tu corazón se llenará de gozo. No te des por satisfecho hasta que experimentes dicho gozo, ya que, cuando éste inunde tu corazón, sabrás que Dios ha escuchado el mensaje de tu oración.

Tenemos que saber pedir al creador, orar no es poner a Dios como nuestro subordinado y pedirle las cosas que queremos, no asi no debe ser. Debemos pedir por la ayuda, la guia para conseguir las cosas esforzándonos nosotros mismos. No existen los milagros ni las rutas más cortas. Debemos pedir por fuerza para seguir adelante no que desaparezcan los problemas sino que seamos mas sabios en manejar a los tres cerebros.

Cuando estés en la intimidad con el Padre recuerda este enfoque: «Señor, ésta es mi necesidad. Estoy dispuesto a trabajar por satisfacerla, pero te pido que me guíes y ayudes a pensar y actuar correctamente para alcanzar el éxito. Haré uso de mi razón y trabajaré con determinación, pero guía Tú mi razón, mi voluntad y mis actividades hacia la meta correcta». 

Deberías orar a tu creador íntimamente, como hijo suyo que eres. El Señor no pone objeciones cuando oras desde el ego, como si fueras un extraño y un mendigo, pero comprobarás que ese nivel de conciencia limita tus esfuerzos. Dios no desea que renuncies a tu propia fuerza de voluntad, la cual es tu derecho divino de nacimiento, puesto que eres su hijo. 

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La fe lo es toda.La conviccion fervorosa e incesante para lograr algo con valor desarrolla una fuerza dinámica que influye de tal modo en todo el comportamiento de las facultades conscientes, subconscientes y supra conscientes del ser humano que el objeto deseado es obtenido. La repetición interior de los susurros mentales debe ser incesante, impertérrita ante los reveses; entonces, aquello que deseamos se materializará.

Empecemos a orar que la fuerza unida de miles de oraciones pueden hacer que las montañas se muevan

Feliz viernes y un fin de semana lleno de buenas vibraciones. Somos energía y somos emociones y el que anda con su creador no le falta nada

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