Se nos fue un año viejo, cansado, y con muchos altos y bajos. Acá estamos y continuamos luchando por alcanzar nuestros objetivos. Seguimos observando con atención como las mentes reptilianas están avanzando en el control del mundo a través de la política, incluso el arte.
Un año que deja países en guerras, ciudades desoladas por las inundaciones, otras atacadas por la sequía, el hambre aumentando en los países más atrasados industrialmente. Ya nadie duda del efecto del cambio climático y como esta tierra que tenemos prestada por un tiempo limitado de nuestras vidas ya no será la misma para nuestros nietos. Y aun así, no se toman las decisiones que hay que tomar para frenar todo el disparate mundial que está llevando este planeta hacia su autodestrucción.

No es ser un pájaro de mal agüero, pero el 90 % de las noticias que recibimos a través de los medios son negativas y no nos inspiran hacia un futuro esperanzador. No se necesita ser científico para prever lo que se nos avecina; no hablamos de 30 años, sino de lo que podría ocurrir en los próximos 20, y la realidad es triste. Es aquí donde nuestros tres cerebros deben ser la clave para el entendimiento y el encuentro. Necesitamos un acuerdo global; deberíamos imaginar que seres de otros planetas nos invaden, y así, todos aquí en la Tierra nos uniríamos en armonía para defendernos. Esto es lo que debemos hacer ahora para salvar nuestro hogar y encauzarnos hacia una sociedad global basada en valores, sabiduría y libertad de credo y de opinión. Un lugar donde el respeto sea la norma y todos trabajemos en pro de la paz y la prosperidad.
Frente a este panorama, nos preguntamos: ¿qué ha pasado con la neo corteza, esa joya de la corona que nos permite razonar, pensar en causas y efectos, y que distingue a nuestra especie de los demás seres vivos? ¿Por qué no la estamos utilizando en favor de la sociedad? ¿Por qué el cerebro reptiliano está ganando la batalla? ¿Por qué el poder corrompe a las personas?
A mi parecer, la raíz de estos múltiples problemas radica en el cerebro límbico, al que no hemos aprendido a manejar. Hace falta cambiar la célebre frase de Descartes: \»Pienso, luego existo\» por la del cerebro límbico: \»Siento, y por eso existo.\» Así comenzaremos a cambiar positivamente.
Todavía no hemos aprendido a gestionar nuestras emociones y no sabemos amar. No ofrecemos amor y, cuando lo recibimos, no lo valoramos. El amor es la fuerza vital de todo ser humano; somos seres sociales que necesitan ser amados y reconocidos. Sin embargo, nos percibimos como seres carentes de bondad, tolerancia y raciocinio. Allí radica el problema fundamental de la sociedad moderna: la falta de amor, que ha abierto las puertas al miedo y a la depresión. Ojalá podamos recapacitar y, uno a uno, empezar a amar a los demás como si fuesen parte de nuestra propia familia. Aunque suene utópico, está escrito en la Biblia, y creo que ahí es donde reside la verdad y el camino hacia un mundo mejor.
Espero que el nuevo año te depare muchas alegrías y que sea un periodo en el que te dediques a fortalecer tus tres cerebros, que representan tu mundo interior, tu fortaleza de carácter y tu serenidad.
Una reflexión para todos mis amigos, compañeros y conocidos.
¡Feliz 2023! Abramos los ojos y encontremos la verdad.
Últimas horas de un año que se va.
Huele a uno nuevo por venir,
Y las ilusiones y buenas intenciones
Siguen colgadas de la pared.
Un itinerario lleno de sueños,
Que pedimos se cumplan en 2023.
Un año más, con un mar sereno
Que a veces enfurecía
Y otras nos dejaba en paz.
Gracias por lo que fue posible
Y por lo que no pudo ser.
Así es la vida: clara pero confusa,
Convexa y cóncava a la vez,
Con sus intenciones y presiones,
Con sus alegrías y tristezas,
Tan fuerte como frágil.
Tus ojos irradian la luz
Que la vida les brinda.
No permitas que la ceguera te alcance.
Nos enseñan a usar filtros
Y a ver las cosas como quieren que sean,
Sin abrir el iris o expandir la retina.
Así, deambulamos, pensando en hacia dónde ir
Sin saber dónde estamos.
Desnuda tus pensamientos, abre los ojos.
Cuando miras, hazlo con el cerebro
Y no solo con el corazón.
Deja que tus párpados vuelen,
Que se expandan, que su retina trabaje
Y que su brillo vuelva a ser feliz.
Tus ojos son el corazón de tu alma,
La energía mística que Dios te otorgó.
Ábrelos y conéctate con los demás;
Así empezarás a sanar al mundo.
Y verás un 2023 lleno de esperanza.
Salud y prosperidad para todos.
Y en memoria de aquellos que se han ido,
Un recuerdo,
Un aplauso,
Un silencio,
Un \»te quiero\» en su honor.