Hoy quiero compartirte una reflexión en donde mi cerebro favorito, el Límbico, es el protagonista, Te invito a escucharlo con el corazón abierto para poder sentirlo.

Permíteme recordarte desde el amor, desde la perspectiva de que tuvimos la oportunidad de conocernos. Aunque hay dolor por la ausencia de esa persona especial, quiero que sepas que fue un verdadero placer disfrutar el tiempo que compartimos. Sí, me duele, pero entiendo que ese dolor habla del amor que aún siento.
Sin embargo, también vengo a recordarte que nuestra vida continúa. Es momento de descubrirme, de vivir plenamente. Permíteme dejar de aferrarme a ese amor desde el dolor y comenzar a respirar su esencia desde la alegría. Recuerdo su risa, su cariño, su forma juguetona de quererme; estos recuerdos no deben ser un lastre, sino una fuente de transformación.
Dejemos que su memoria nos dé libertad. Entendamos que ellos viven en nosotros y que nuestra traición no sería honrar su memoria, sino continuar nuestro camino. Al hacerlo, retomamos su legado cada vez que somos nosotros mismos, viviendo sin miedo y sin culpa.
Es común que quienes hemos perdido a alguien sintamos culpa por seguir adelante. Sin embargo, quiero recordarte que no estás traicionando a nadie al vivir tu vida plenamente. En realidad, estás honrando lo que Dios desea para ti: que vivas y que lo hagas de la mejor manera.
Así que hoy, suelta esas ataduras que tú misma te has impuesto. Vive tu vida sin perder el amor que sientes, pero sin dejarte atrapar por la ausencia. Celebra cada día como una oportunidad para recordar que el amor nunca se pierde; solo se transforma, brindándote la fuerza para seguir adelante.
Este proceso no es fácil, pero es necesario. Al abrazar el amor y la alegría, estamos eligiendo la vida, y eso es absolutamente hermoso. ¡Permítete sentir, vivir y brillar!
Frases para hoy: En cada desafío llevamos el legado de aquellos a quien tanto amamos.
Con cada logro celebramos la vida de aquellos que se han ido y la honramos en nuestra propia
El duelo es parte de la vida, pero también lo es la resiliencia y el amor
Viva el cerebro de las emociones, del amor y de la salud. No tengamos miedo a abrir sus puertas y hacer amigos, compañeros. Somos seres sociales y debemos relacionarnos y amarnos y esperemos que las relaciones sean correspondidas con paz y alegrías. Así es la vida y si hay fracasos a seguir adelante y llenémonos de sabiduría