Muchos filósofos piensan que somos aquello que pensamos. Es decir, que los pensamientos son la tarjeta de identidad de cada persona. Sin duda yo creo que pensar es parte inmutable de nuestras vidas, pero no necesariamente somos 100% lo que pensamos. Yo tiendo a pensar que somos más seres emocionales que racionales y en vez de ser lo que pensamos somos lo que realmente sentimos. Y la vida, como he dicho anteriormente, se sabe vivir aun sin pensarla, pero no se puede vivir si no se siente.

Este post va dedicado a tus pensamientos. Es muy importante que conozcas las clases de pensamientos que puedes utilizar y es fundamental que cada uno de ellos esté funcionando de la mejor forma, de manera que siempre estés aprovechando al máximo esa bondad inmensa que la naturaleza te ha regalado.
Tienes que tener cuidado con lo que piensas porque lo que piensas define buena parte de lo que eres. Tratar de dejar en el olvido, en el baúl a los pensamientos negativos y enfocarnos en pensamientos agradables, saludables y positivos. Recuerden que los cerebros no distinguen entre la realidad y la fantasía. Para ellos una historia bien contada les es suficientemente buena y aceptable. Usemos esta oración a favor nuestro y mente positiva y resultados agradables vendrán
Para vivir a plenitud, en armonía y en abundancia hay que empezar por un buen pensar; hay que pensar y pensarse bien con entusiasmo, alegría y motivación en cinco tipos de pensamiento: perceptivo, autónomo, imaginativo, organizativo y ejecutivo. Si hay falla o grandes lagunas en uno de estos pensamientos, no lograrás encontrarte en donde quieres estar y en la manera que lo deseas.

Pensamiento perceptivo:
Proviene de la palabra percepción. Este pensamiento proporciona imágenes, rasgos, impresiones sobre ti mismo y sobre lo que te rodea. De no tener una meta bien definida, este pensamiento te hará creer que La falta de propósito te conduce a una autoexigencia, a un mal manejo de expectativas que te llevan a la ansiedad cuando te exiges de más, y al remordimiento cuando te exiges de menos. Esa misma ausencia de propósito, de idea clara, de puerto al que deseas llegar, provoca que termines por encontrar tu lugar donde están todos los demás, y entonces solo divisas mediocridad. Carencias y obstáculos, y te relacionas de una manera de ganar, siempre sin importar el resto.
Pensamiento autónomo: es con el que tomas decisiones y con el que te dotas de criterio e independencia. Para ello debes tener bien claro tú valores, La ausencia de valores definidos, clarificados y jerarquizados te impide desarrollar el suficiente criterio, y con ello corres el riesgo de tomar decisiones incoherentes e inconsistentes, así como de caer en la manipulación, el seguidismo y los prejuicios

Pensamiento imaginativo: es el que se ocupa de tu creatividad. Para ser creativo debes estar emocionado, comprometido con una meta, debes disfrutar de lo que estás haciendo. El cerebro del querer (límbico) debe estar encendido y en modo acción. Sin propósito y sin metas, la imaginación no encuentra punto de partida concreto desde el que luego poder expandirse. Sin valores, no dispones de criterios que te proporcionen seguridad para exponerte a entornos desconocidos y desafiantes que incentiven tu imaginación. Sin definir tus motivaciones es imposible moverse al futuro y, sin futuro, la imaginación no puede brotar.
Pensamiento organizativo: es quien gestiona tu tiempo y tus recursos. Deja de ser el bombero que has venido siendo por toda tu vida. Empieza a diferenciar lo que es importante y no urgente y dedica el tiempo y la conciencia debida para que aproveches tu energía y tu tiempo. Priorizar con base en tu experiencia y necesidades te ayudará a ir solucionando problemas, dejando atrás a los obstáculos, alcanzando tus metas y llenándote de logros buenos que deben ser disfrutados y compartido con tu circulo interior. Vivir en lo urgente y no en lo importante provoca en ti la sensación de falta de tiempo y de control, y un sentimiento de ansiedad y angustia que se va incrementando con el tiempo hasta llegar a ser un síndrome que requiere de atención especial
Pensamiento ejecutivo: La corteza prefrontal controla tus capacidades ejecutivas, esas que nos diferencian de los demás animales. Dirige tus acciones y tu proceso de aprendizaje. Si careces de propósito, no posees la idea clara de destino que te mantiene concentrado y focalizado. Esa misma falta de propósito provoca que no tengas el contexto necesario para darle sentido a lo que te ocurre, mantenerte resistente y ser resiliente. Sin ese contexto y visión de futuro que te proporciona el propósito, interpretas los obstáculos como riesgo de fracaso y no como oportunidad de aprendizaje. Muy importante que tu pensamiento ejecutivo esté bien activo y lidere los procesos de pensamientos que estamos mencionando
Amigos empecemos a tomar conciencia de todos estos tipos de pensamientos y a poner en practica nuestra experiencia a fin de promover una cultura de pensamientos positivos y de calidad.

Los pensamientos negativos surgen de forma automática, espontánea: entran de forma brusca en la mente, sin que hayamos hecho ningún juicio previo de la situación. Pero, pese a lo poco sólido de sus argumentos, los percibimos como verdades absolutas, como ideas que llevamos reflexionando mucho tiempo; y es ahí donde reside su peligrosidad: damos por cierto algo que no lo es.
Si se empieza a desarrollar un pensamiento negativo en tus cerebros, trata de contar en reverso del 10 al 0 empezando por el 10 luego 9 y así sucesivamente. Este simple truco te enfocará en la cuenta regresiva y desaparecerá el pensamiento negativo y un nuevo pensamiento lo reemplazará. Poco a poco con esta simple técnicas lograrás disminuir el numero de pensamientos negativos en tu cabeza.
Las frases de hoy:
«Si te das cuenta de lo poderosos que son tus pensamientos, nunca pensarías en un pensamiento negativo». Peace Pilgrim.
«Aprende a perdonar a los demás para que puedas liberarte de los cautivos pensamientos negativos que te rodean». Stephen Richards.
«El hombre se convierte en lo que él cree de sí mismo. Si yo me mantengo diciéndome a mí mismo que no puedo hacer cierta cosa, es muy probable que termine convirtiéndome en incapaz de hacerlo». Mahatma Gandhi.