La Mejor lección para el 2023

Después de haber realizado un balance profundo del año que acaba de terminar, he pensado escribir este post con el fin de compartir una gran lección que he aprendido y que estoy poniendo en práctica para mejorar mi salud física y sobre todo mi salud mental

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Año de Resultados Bajos

El 2022 ha sido un año de altibajos, dejando un balance que no ha sido del todo favorable. Estos resultados han marcado una profunda impresión en mí, generando una sensación de derrota, tristeza y desconfianza en el futuro que se presenta.

He aprendido que no debemos colocar nuestros sueños en la cima de la montaña que estamos escalando; es fundamental que nuestros objetivos sean específicos y alcanzables, y que trabajemos arduamente para lograrlos. Además, es prudente tener un plan B por si, ese plan original no se concreta.

He descubierto aspectos de mí mismo que son perjudiciales, pero que intentan aferrarse a mi mente. Entre ellos, la frustración al ver a otros tener éxito, la incapacidad para perdonar, la falta de compasión y la rabia que surge de una humillación.

Parece que el cerebro límbico, al enfrentarse a resultados no esperados, tiende a sentir descontento y mezquindad. Nos sentimos miserables, egoístas, envidiosos e incluso incapaces de controlar emociones desagradables, y eso es incómodo de aceptar.

Sentir y Consentir

Sintiendo tus Sensaciones

He aprendido que, muchas veces, pensamientos indeseados pueden invadir mi mente, surgiendo sin aviso previo. Recordemos el Sistema de Activación Reticular (SAR), ese guardián mental que filtra la información que llega a nuestra consciencia. A veces parece que este portero se debilita ante los acontecimientos negativos, permitiendo que entren pensamientos que no deseamos y que, a la larga, dañan nuestro equilibrio y salud mental. Esto se convierte en una lucha constante entre la neocorteza y nuestros cerebros más primitivos.

Los pensamientos que intentamos evitar a menudo llegan sin aviso, tocando la puerta de nuestro cerebro límbico y reptiliano, y se instalan sin previo aviso, haciéndolos difíciles de controlar. Es crucial trabajar para que nuestro SAR retome su papel de guardián eficaz de nuestros pensamientos y nuestra vida. Todo esto requiere reforzar el proceso de sentir a través del cerebro límbico.

Consentir tus Pensamientos

Consentir significa dialogar con los pensamientos que llegan, establecer una conversación con esas visitas inesperadas que, en el fondo, no deseamos. Es importante darles espacio y aire, sin perder la paz ante la lluvia de pensamientos negativos. Aprender a discernir lo bueno de lo malo es esencial para mantener la fortaleza necesaria para no abrir la puerta a lo que contamina nuestra mente.

La clave está en enfocar nuestra atención hacia nuestro interior, reconociendo nuestros sentimientos y pensamientos para luego tomar plena consciencia de ellos. Sin motivación y atención, no hay aprendizaje, y las emociones llegarán y se marcharán sin más. Una vez que aprendemos a reconocerlas, nos descubrimos a nosotros mismos y, posteriormente, comenzamos a comprender a los demás.

Mi estrategia es simple: cuando siento que ciertos pensamientos no deben ingresar a mi mente, reflexiono, cuento hasta diez, regulo mi respiración y dejo que mi neo corteza me brinde la claridad para cerrar la puerta a esos intrusos. Vivir el momento implica destruir al impostor a través de nuestra convicción.

Este es un proceso de toma de conciencia, atención, sinceridad y lucha mental. Debemos ser claros en que si esos pensamientos entran, pueden perjudicar nuestra paz interior. Son venenos que a menudo vienen envueltos en colores atractivos y pasan desapercibidos cuando entran por la puerta principal. Determinados y alerta, podremos filtrarlos cada vez mejor.

Si una rabia o resentimiento llega a la puerta, recházalo una y otra vez. No dejes que se instale en tu mente ni que abra la entrada; así evitarás engancharte en el conflicto y sentir esas emociones negativas. Rebótalo y déjalo regresar; así no te verás afectado por esa lluvia tóxica que traen consigo esos pensamientos nocivos.

Este proceso es complejo y requiere tiempo para adaptarse y forjar el buen hábito de pensar y tomar conciencia. Intenta hacerlo poco a poco cada vez que algo no deseado toque tu SAR, y busca calmarte, utilizando la razón para eliminarlo. Si crees en algo, usa esa fuerza interior que proviene de tus creencias para adquirir el valor y la fuerza necesarios para que este proceso sea lo más natural posible. Ese es un gran secreto de la vida: filtrar lo bueno y alimentarnos del buen pan y la buena comida. ¡Buen apetito!

Reforzando mi Vida Espiritual

Ahora estoy enfocándome en fortalecer mi vida espiritual. Ya no solo pido a Dios salud, sabiduría, luz e imaginación; ahora le pido un cerebro límbico, robusto, que me ayude a visualizar situaciones y pensamientos, y que eduque a mi SAR para que no se deje engañar por la abundante información negativa y tóxica que nos rodea. Aspiro a vivir en amor, armonía y comunidad, compartiendo y haciendo el bien en todo momento.

Frase del Día

\»La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.\» — Benjamin Franklin

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