Los malos hábitos atrapan a los más débiles

En nuestro andar por el mundo a veces nos encontramos con situaciones que nos atrapan, nos amarran y nos crea una dependencia difícil de romper. Es el ejemplo de algunas cosas que sabemos y comprendemos que son malas para la salud y para el bienestar propio, sin embargo, nos sentimos muy bien cuando las ejecutamos. Moral y ética muchas veces aplica a muchos de los malos hábitos que están acabando con la sociedad.

El fumar, la dependencia al alcohol y el consumo de sustancia estupefacientes que se ingieren y entran a nuestro cuerpo, son muy dañinas. Otro mal habitó es la ludopatía, el meterse en el juego de envite y azar y dejar allí todo el dinero que se tiene y echarse al abandono.

El consumo de esas sustancias y el mismo juego de apuestas nos hace sentir en las nubes, livianos, con más coraje, y con más voz. El tímido como una oveja se transforma en un león y el que no baila termina en la pista bailando con quien sea, y luego conduce su vehículo a casa sin saber como llego.

Por un breve periodo de tiempo todo funciona, pero algo está sucediendo dentro del cerebro. Empieza la adición.

En los consumos y la dependencia de sustancias psicoactivas, como el alcohol, la cocaína, la marijuana, y la nicotina, subyacen mecanismos neurológicos de gratificación que están en la frontera entre lo psicológico, lo farmacológico y lo bioquímico, asociados con la anticipación, búsqueda y obtención del placer. Los sistemas de recompensa obedecen a estímulos y permiten que el individuo desarrolle aprendizajes basados en lo que nos es placentero y lo que nos es desagradable.

Estos hábitos son más común en la etapa de la juventud, cuyos cerebros aún no ha terminado de formarse y es una de las causas de mayores fatalidades en nuestra sociedad.

Estas sustancias nocivas generan una serie de químicos que estimulan parte del cerebro límbico y allí llegan para darnos una felicidad inmediata que no dura mucho tiempo. Es similar a un orgasmo que no dura mucho, pero que todos sabemos que es un momento corto de éxtasis y felicidad pura.

Cuando nos atrapamos en el consumo de estas sustancias creamos no un habito sino un mal habito es decir, un VICIO y salir de ese mundo es bastante complicado.

Estas sustancias son como una trenza que a medida que las vamos consumiendo van creando un nudo muy grande que cada vez se hace más difícil de desenredar. Por suerte, hay terapias que logran desintoxicar a las personas, pero es un proceso largo y tedioso no solo para los adictos a estos vicios sino para todo su núcleo familiar. Y yo creo que de vicio al principio de la etapa de consumo pasan a enfermedades crónicas y muchas veces terminales. No podemos, ni debemos ver a estas personas como malas, analfabetas, incapaces. No podemos discriminarlos de ninguna manera. Hay que verlos como una persona que ha caído en una enfermedad y que requiere de terapia para salir de ese hoyo en el que se encuentra.

Un dato un poco pasado de fecha, pero que nos ayuda a entender el escandaloso problema del tabaquismo, es el siguiente:

Alrededor de 2 de cada 3 fumadores expresan que quieren dejar de fumar y aproximadamente la mitad trata de dejar de fumar cada año, pero pocos lo logran sin ayuda. Esto se debe a que los fumadores no solamente se vuelven físicamente dependientes de la nicotina, sino que también existe una dependencia emocional (sicológica) fuerte. La nicotina afecta el comportamiento de un fumador, el estado de ánimo y sus emociones. Si un fumador consume tabaco para ayudar a manejar sensaciones y emociones desagradables, esto puede tornarse en un problema para algunos fumadores cuando tratan de dejar el hábito. El fumador podría asociar el fumar con actividades sociales, así como con muchas otras actividades. Todos estos factores hacen que sea difícil dejar de fumar.

De hecho, podría ser más difícil dejar de fumar que abandonar el uso de la cocaína o los opiáceos, como la heroína. En 2012, los investigadores revisaron 28 estudios diferentes de personas que estaban tratando de dejar de usar la sustancia a la que eran adictos. Los investigadores descubrieron que alrededor del 18% pudo dejar de consumir alcohol, y más del 40% pudo abandonar los opiáceos o la cocaína, aunque solo 8% pudo dejar de fumar.

De acuerdo con el Informe del Director General de Salud Pública emitido en 2012

“De cada tres fumadores jóvenes, solo uno logrará dejar de fumar, y uno de los otros dos fumadores restantes morirá de causas relacionadas con el tabaquismo. La mayoría de estos jóvenes nunca consideró las consecuencias a largo plazo sobre su salud asociadas con el consumo de tabaco cuando comenzaron a fumar; y la nicotina, una droga altamente adictiva, ocasiona que muchos continúen fumando en su edad adulta, a menudo con consecuencias mortales”.

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Estos hábitos podemos relacionarlos como hábitos sociales. También tenemos unos hábitos conductuales que son muy dañinos y que no nos permiten tener un buen crecimiento o desarrollo personal. Entre estos hábitos podemos darte los siguientes ejemplos que a mi parecer son los más importantes en esta época en la que estamos sobreviviendo.

Ser una persona reactiva

Una persona de esta conducta tiende a ver las cosas de una manera muy diferente a la del resto y también se caracteriza por no asumir sus responsabilidades y siempre está echándole la culpa a cualquier otro.

Todos conocemos a esas personas que juegan al papel de \»Víctima\», personas que no se desarrollan emocionalmente y a través de este habito lo que consiguen son enfermedades psicosomáticas. Esas personas cada día de sus vidas se van enfermando y la felicidad se le va escondiendo entre los rincones del almanaque. Este es un habito de los más dañinos para todo ser humano y al cultivarlo, ellos no se dan cuenta de sus acciones, de sus comportamientos, simplemente se habitúan a realizar sus respuestas conductuales a lo que se ha aprendido de mala manera. La próxima vez que te encuentres o te enfrente a este tipo de persona, simplemente entiéndelos que están atrapados en las redes del reptil y aunque ellos crean que siempre tienen la razón, en muy pocos oportunidades las tienen. Sé inteligente con ellos, utiliza tu neo corteza y no te dejes bajar al nivel que ellos están emocionalmente. Mantén la calma y la cordura y evita discusiones y disgustos. De esta manera podrás continuar sin afectarte por situaciones incómodas que este tipo de persona trata de crear a terceros.

Procrastinar

Este es uno de los hábitos que esta impactando a nuestra sociedad. Posponer o aplazar tareas, deberes y responsabilidades por otras actividades que resultan más gratificantes, pero que son irrelevantes es algo común en muchas personas que viven sus días como cualquiera otro. El éxito jamás se logrará si es de las personas que no hace las cosas en el momento adecuado. No podemos seguir dejando para mañana las cosas importantes, para desarrollar nuestro ser interior y nuestro bienestar es necesario que hagamos las cosas en su momento oportuno. Es necesario planificar y sin mucha distracción, ponernos manos a la obra y hacer lo que tenemos que hacer de la mejor manera posible. Menos palabras y más hechos y hay tiempo para todo si logras administrarte bien.

No ser curioso

Hoy en día las características de un buen profesional en cualquier ámbito de la sociedad no es la inteligencia, ni los conocimientos que tenga. Hoy vamos más allá en busca del talento que se diferencian de otros. Hoy queremos otras cualidades blandas, difícil de medir que sabemos descubrir. El manejo de las emociones o la inteligencia emocional, la inteligencia afectiva, la empatía, la ingeniería social y sobre todo en la capacidad de innovación y curiosidad. De nada vale ser experto e alguna ciencia si no tenemos estas nuevas capacidades

Si alguien se limita a todo lo que le dicen y no tiene interés por saber más, se quedará estancado en una sola definición, que por más equivocada que esté, será considerada por esta persona como válida. En mundo donde la tecnología está al alcance de todos, no tener la capacidad de explorar o buscar nuevas formas o respuestas a nuestras interrogantes, harán que jamás veamos cercano el éxito.

Enfocarse en lo negativo

Por último, quiero resaltar este mal hábito que muchos poseen y que día a día va socavando parte de su fuerza interior. Me refiero a las personas que desde que se levantan se alimentan de pensamientos automáticos negativos. Eso que yo denomino P.A.N. No se puede comer tanto P.A.N, ya que creamos enfermedades que nos van atrapando hasta llegar a los estados de depresión.

Si te despiertas y todo lo ves mal. Si no te gustan los amaneceres, por qué el día esta oscuro o nublado; caliente o frío. Si el bus iba muy lleno, etc. A pesar de que la jornada no sea de lo más alentadora, enfocarse en lo positivo ayudará mucho, caso contrario, irradiará mala vibra y dará la perspectiva que está tiendo una mala vida.

Empieza a ser consciente de que estás convirtiendo a tus cerebros en una máquina de pensamientos negativos y empieza a hablarte contigo mismo. A repudiar esos pensamientos y a tratar de cambiarlos por otros más positivos. Pelea con tus cerebros más primitivos, pero no dejes que ellos te lleven al plano de la desconfianza en ti mismo. Poco a poco relájate y piensa acerca de esos malos signos que llegan a tu consciencia y mándalos al otro lado del planeta. Sé fuerte y cree en ti y en tu potencial.

Suerte para todos y seguiremos en el próximo post.

La frase de Hoy:

Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño. Mark Twain

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