Buen día
La semana pasada sufrí una desilusión con una persona a la que le había escrito un trozo de poesía, quizás sean unos garabatos adornados por letras que proveen música a los oídos que están dispuestos y preparados a escuchar. Fue una ráfaga de estrofas llenas de vida, de ilusión, de pensamientos positivos que están tan escasos en estos momentos que vivimos.

Dicho fragmento de poesía fue delineado en una hoja de papel blanco puro, sin rayas ni enmendaduras, y su contenido gusto mucho, pero en un momento en el que el reptil tomo control del receptor algo inaudito paso. Esa persona quemó el pedazo de papel y la llama ardiendo por el oxígeno de aire triste que había en el espacio silencioso, se llevó el mensaje a otros mundos.
No hubo explicación del porqué fue esa reacción, simplemente que le gustó mucho y que no quería que nadie se enterara de dicho contenido, así termino esa pequeña historia. Cuando no podemos controlar los instintos que navegan por dentro, no podemos ser nosotros mismos, y en ese momento el otro que habita en nosotros toma las decisiones por nosotros mismos y así la vida continua y el reptil sigue controlándonos.
Ahora, no me quedo más que enviar a ese receptor un poema lindo y profundo de uno de mis poetas preferidos, el venezolano Andrés Eloy Blanco, a ver si el cerebro Límbico se le activa y la razón vuelve a ser la razón
Los tres cerebros cuando se juntan crean la mejor poesía que uno puede imaginar. La poesía es sentir profundamente algo tan liviano o tan pesado, la poesía es pensar en lo que hay dentro y describirlo de manera tal que ya no sea parte de uno, sino que pase a ser parte del lector. Si hay también instintos e intuición en la poesía, esos momentos de flechazos en lo que la palabra se transforma en carne, se transforma en emociones y se llega al orgasmo.
Esa es la poesía, la de los genios que con sus bolígrafos, sus lápices afilados, pueden bombardear balas a través de su prosa y la palabra. Pueden encender a una sociedad, a un grupo, a una musa. Pueden reunir y agrupar, pueden crear amor, paz y serenidad. Viva la poesía y nuestros 3 cerebros.
Lamento la perdida de los poemas
Quemar un poema es tan desalmado
Tan inútil, y tan mezquino,
Como matar a un niño.
Si el poema es bueno, se mata a un niño bueno
Si el poema es malo se mata a un niño malo.
Los niños malos no se matan,
Se vuelven a escribir,
Los poemas malos se vuelven a parir. ¿Es ASÍ?
Saludos y Feliz día