Después de emigrar
Se endurecen las venas
Y se ciega el corazón.
Vamos aprendiendo a ser de acero,
a usar armazones en todo el cuerpo.
No queremos compartir con otros,
ni emociones, ni sonrisas.
Caminamos en piloto automático
llenos de veneno y frustración.
El miedo lo han inoculado en
nuestro torrente sanguíneo
Los riñones crean piedras
y nos cambia la vida.
Se nos olvidó que los ojos
Brotan lágrimas,
porque nos da tristeza
Que nos vean heridos.
Vivimos huérfanos de fuerza
Pero sin mostrar lo débil.
Somos victimas,
Preferimos esconder lo malo.
Creemos que la historia que nos toca
es nuestra, solo mía;
No nos darnos cuenta
Que todo el pueblo tiene la misma.
Seguimos caminando en círculos
sin saber hacia donde vamos.
Contentos porque aún andamos
y la pandemia no nos ha tocado.
Y asi continua creciendo
un huracán, un volcán de ideas
erupcionandose de sentimientos
Que quieren estallar.
Vivimos en un cementerio
en el que enterramos
un pedacito de cada uno de nosotros
Cada mañana y cada día
En mi post anterior les mencioné acerca del cerebro reptil. En este escrito de prosa abierta está incrustado el cerebro reptil en cada línea que soporta la página. Es tan importante comprender a este cerebro para dar cabida a nuestro cerebro límbico y empecemos a sentir más antes de actuar, antes de cometer errores y atrocidades. Y a nuestra neocorteza, nuestra joya de la corona, esa que nos diferencia de los animales.
Debemos realmente empezar a separarnos de los animales en cuanto a conductas y forma de vida. No podemos continuar siendo seres violentos como en la época de los dinosaurios, auto-destruyéndonos con acciones que no favorecen a nuestro medio ambiente y con pensamientos y obras de mala fe.
No podemos seguir en una constante pelea entre nosotros mismos. No podemos seguir alentando movimientos que solo buscan acabar con las pocas cosas que aún funcionan en nuestra sociedad: El hombre, La familia y cualquier forma de religión que tengas.
Es el momento de desarrollar y gerenciar más y mejor las emociones. Esto, sin duda nos ayudará a construir una sociedad más justa y más feliz. Es importante y necesario, cambiar la manera de educar a la nueva generación y cambiar la manera de hacer políticas públicas. Si no lo hacemos pronto estaremos predestinados a un desarrollo cuestionable
feliz Sabado