Cambiando un poquito crecerás mucho

Llego el 2022 y con él nuestras promesas de cambio para que nuestras vidas mejoren. Para aquellos más adultos, esta historia se repite cada enero de cada año. Sentimos que tenemos las fuerzas suficientes para establecer un nuevo patrón de vida, una nueva forma de mirar al día a día a fin de conquistar nuestros objetivos y sentirnos cada vez más realizados. Y vemos que pasan los días y los cambios que queremos emprender de corazón no los hacemos o lo dejamos a medio camino. Recuerdan la lucha entre el cerebro reptil y el límbico tratando de imponerse y a veces no dando cabida a la acción de la neo corteza.

Hay que empezar a vernos por dentro. A conocer mejor quienes somos, no quienes aparentamos ser ante otros y ante nosotros mismos. Aquí está el secreto para ir mejorando evolutivamente en nuestro bienestar. Empezar a conocer todas aquellas cosas que nos gustan, que nos llenan de buenas sensaciones, emociones, y pensamientos. Todo aquello que se ha incrustado en nuestra memoria y que nos identifica, y nos hace de muchas maneras feliz. Todas esas cosas en su conjunto, en todos los ámbitos de nuestras vidas es lo que conocemos como nuestra ser interior, digamos en pocas palabras (nuestro YO).

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Ese YO, es el que hay que alimentar diariamente poco a poco hasta lograr establecer una armonía con él. El Yo interior no compagina con aquellas cosas que no nos causan alegría, éxtasis, dicha y felicidad. El Yo nuestro repudia aquellas cosas que nos emocionan desfavorablemente y nos hace sentir triste, apenados, inconformes, con rabia, ira, despecho, angustia, tensión, estrés, etc.

Si cada uno de nosotros empieza a alimentar su YO definitivamente empezaremos a tener una mayor paz espiritual, una mejor persona en cada uno de nosotros y, por tanto, una mejor sociedad.

La salud, la riqueza, la belleza y el genio no se crean; solo se manifiestan a través de tu disposición mental, es decir, de tu concepto del yo, y tu concepto del yo es todo lo que aceptas como cierto y a lo que como tal das tu consentimiento. (Neville Goddard)

Hay un nivel de conciencia a tu alcance que es probable que ignores. Se extiende hacia lo alto y trasciende el nivel habitual al que estás acostumbrado. En este nivel superior de existencia, al que tienes acceso (como cualquier ser humano que ha existido), el cumplimiento de los deseos no solo es probable, sino que está garantizado.

El primer paso es cambiar el concepto que tienes de tú yo.

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¿Qué es el concepto de tu YO interior?
Para decirlo simplemente, tu concepto del yo es todo lo que consideras cierto; y todo lo que consideras cierto acerca de ti mismo te ha hecho estar exactamente donde vives y respiras cada día de tu vida. Las creencias que albergas sobre tu persona son como los ingredientes de una receta que usas para crear tu concepto del yo. Dichos ingredientes o creencias se dividen en dos categorías específicas: tu concepto externo del yo y tu concepto interno del yo.

Te propongo abrir tus procesos mentales a una nueva idea que te ayudará en esta fase en la que empiezas a cambiar tu concepto del yo. Concíbete como un observador que contempla y selecciona pensamientos elegidos dentro de ese flujo interminable que discurre veinticuatro horas al día, siete días a la semana y trescientos sesenta y cinco días al año por tu pantalla interna. Observa cómo brotan los pensamientos de su lugar de origen, y la rapidez de sus transiciones, combinaciones, apariciones y desapariciones. Arranca un pensamiento de la cinta de ideas y analízalo. Al darle vueltas, fíjate en lo que sientes: tristeza, abatimiento, alegría, miedo… Cada pensamiento que pasa deja su huella en tu concepto del yo. Sé primero observador, y después contemplador. Conviértete, por fin, en quien decide y puede optar conscientemente por devolver el pensamiento a la corriente y coger otro que tal vez le permita sentirse mejor.

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Te invito a que adquieras la costumbre de elegir pensamientos e ideas que te ayuden a sentirte bien y fuerte y te eleven a un nivel más alto de conciencia. Me encanta cómo describe este proceso Uell S. Andersen en su libro Tres palabras mágicas. Te dejo que medites sobre sus palabras, ahora que te dispones a entablar amistad con ese yo que vive en tu interior y que desea enormemente realizarse a ese nivel extraordinario, y no en el común, donde has vivido demasiado tiempo: Hemos convencido al Yo interior de que tan solo es válido aquello que se acepta y en lo que se confía, y ahora tenemos que desarrollar el hábito de elegir solo los pensamientos y las ideas que aportan algo positivo.

Es necesario aprender: a aceptar solamente lo bueno. […] Hemos de disponernos deliberadamente a aceptar el amor, la ternura, la esperanza, la alegría, la expansión, la abundancia, la salud y el vigor. A rechazar conscientemente el dolor, el sufrimiento, la depresión, el malestar, la inferioridad, los pesares y las desgracias. Programarnos a que nada es verdad salvo lo grande, lo bueno y hermoso, aquello que puede aportarnos beneficios.

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He ahí tu nueva manera de elegir pensamientos que te darán a conocer lo que llamo tú yo interior, siempre con la premisa básica de que si quieres conseguir algo (lo que sea) primero debes esperarlo de ti mismo.

Definitivamente, eres el reflejo de tus pensamientos, piensa en grande, en positivo, en abundancia, en prosperidad, en lluvia de bendiciones y en vientos de porvenir y empezarás a ver un nuevo horizonte, un nuevo cielo lleno de colores, de oportunidades, de amor, de serenidad, tranquilidad, sabiduría y agradecimiento

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