Me llama mucho la atención el tema del amor visto desde el punto de vista de los tres cerebros, especialmente desde los cerebros más primitivos. Es importante porque el amor para que florezca y se mantenga en el tiempo es necesario estar en una buena sintonía. Dos personas que se aman deben entenderse, comprenderse, respetarse y permitir el espacio de libertad de cada uno. De lo contrario el amor no funcionará a largo plazo. No nos caigamos a mentira, creo que más de la mitad de las parejas se mantienen unidas en el tiempo lo hacen por compromiso, el verdadero amor está muy ausente y simplemente acuerdan una forma de llevar la vida viviendola en el día a día sin darse cuenta el daño que ambos se hacen. Vivir a plenitud es el objetivo de cada ser humano. No se puede vivir en la sombra, en el olvido y en las manos de una pareja que no sea responsable, amoroso y comprensivo. Y para que esto es clave que nuestros cerebros estén alineados.
Cuando los cerebros primitivos gobiernan más en el amor, el límbico nos provee de demasiada química de felicidad, nos acostumbramos a estas hormonas buenas y aceptamos de la pareja, muchas cosas que no deberíamos y cuando el cerebro reptil domina encontramos infinidades de casos, de problemas de parejas, de abusos, de crímenes pasionales, de asombrosas historias escritas en la base de un reptiliano que ha utilizado sus instintos para la manipulación total de su amada o amado y así tener un control absoluto de esa persona.
¿Quién no se ha enamorado?. Quién no ha sido partícipe de una ruptura amorosa? ¿Quién no a besado varios bocas? Todos hemos pasado por esa etapa tan divina de enamoramiento. Y como quiero decirles el corazón no tiene nada que ver con este proceso. No nos equivoquemos como lo hizo Aristóteles que pensaba que el corazón era el radiador del cerebro. Cuando nuestro cerebro se recalentaba el corazón bombeaba sangre para enfriarlo. El corazón es un músculo, el principal de nuestro cuerpo, que nos mantiene vivos, pero no enamorados.
El amor no es un proceso fisiológico que se inicia en el corazón, es un evento que se construye, y algunas veces se destruye en los cerebro. No hay nada como sentirse enamorado y tener la motivación de volver a ver, hablar y a besar a la persona enamorada. Ese conjunto de sentimientos que nos hace sentir mariposas en el estómago, taquicardia y las manos sudorosas, acompañado de sonrisas nerviosas es la respuesta neuroquímica de la felicidad asociada a emociones positivas (recuerdan que nuestro cerebro límbico, nuestra fábrica de fármacos, cuando estamos enamorados produce las hormonas de placer, oxitocina, dopamina y melatonina) es un estado de embriaguez de alegría, que nos pone a ver sólo las cosas maravillosas presentes en la persona amada. Nos volvemos adicto a una felicidad breve y perdemos la objetividad. Nuestros oídos no oyen, muchas personas no dan consejos pero estamos sordos, tuertos y hasta mudos.
A veces nos cegamos y no podemos ver las otras cosas de esa persona. Pero a veces la misma persona que nos enamora se convierte en el peor de nuestras decisiones, es victimario, verdugo y destructor de nuestros sueños, o peor aun, en parejas que por años destruye nuestra autoestima y humilla nuestros valores
El estado de éxtasis y de clímax alegre se denomina coloquialmente \»luna de miel\». Este periodo de tiempo en el cual nos emborrachamos de la buena química puede durar semanas, e incluso, dependiendo de la pareja unos meses o hasta años. Y poco a poco la fábrica de buenos químicos y hormonas empieza a declinar. Todo esto catalizado por una realidad que empieza a revelarse entre las dos personas enamoradas. El florecimiento de la personalidad individual. Aca es cuando brotan caracteres que estaban allí presente, pero que no podiamos ver ni creer. Aparecen los tímidos, manipuladores, los mentirosos, los pasivos, los indiferentes, los infieles, los compulsivos. Todo rastro de personalidad negativa tiende a emerger en esta etapa y en ese momento empezamos a ver la realidad que nos toca y, que hemos, a través de un contrato aceptado. Aca es cuando el dicho que \»sarna con gusto no pica\» o quizás si piqué y mucho. Hora de reflexion, de sentarse a negociar, de empezar a trabajar en equipo y de encontrar puntos comunes para que esa empresa funcione en la mejor armonía posible.
La rutina, el hecho de ver las cosas diferentes y la no aceptación de patrones de conducta en una u otra persona. Estas situaciones conflictivas van resquebrajando la base del amor.
Es durante este periodo, pasada la luna de miel, las sonrisas nerviosas, y los cumpleaños, que tenemos que abrir el cerebro racional y dejar que el límbico no siga fantaseando sino aceptando la realidad que cada uno de los enamorados va poniendo en la mesa. Esta etapa requiere de aceptación, de plasticidad, de resiliencia, de paciencia y sobre todo de mucho amor. Si fallamos en estos ingredientes la luna de miel es breve, corta, tóxica y peligrosa. Si logras ser flexibles, maleables, tolerables e inteligentes podremos alargar la luna de miel y mantener el enamoramiento un poco más largo. Yo ya llevo 38 añitos cumpliendo mi parte y espero que cada uno de estos esté cumpliendo la que les ha tocado vivir. Y nunca es tarde para recapacitar y empezar de nuevo. Si se puede, cambiar y encontrar de nuevo el amor en esa persona que has tenido a tu lado, simplemente cree y veras que tus cerebros te darn vida y alegría. Saca a tu limbico a pasear, y a ella o el, llevala a un restaurante, sacala a bailar, comprale un regalo, así el límbico va poco construyendo las hormonas y tu iras razonando mejor y siendo más corresponsal y tolerable.
No es fácil mantener la llama del amor prendida pero si se puede. Sed consciente siempre es lo mas importante. Alimenta tu alma con lo que te ayude a elevarte , si te acostumbras a vivir en la frecuencia del amor, tu realidad cambiará a tu voluntad sin esfuerzo, eres imparable
.Recuerda que El amor es la respuesta que cada quien busca y el lenguaje que el cerebro límbico habla.