En estos tiempos de pandemia con movilidad reducida por confinamiento es importante no caer en la trampa del sedentarismo y dejar que el cuerpo se ponga obeso y se atrofie. Esto representa el enemigo número 1 para tu cuerpo y tu cerebro.
El sutil y gradual envejecimiento del cerebro comienza décadas antes de que se presenten síntomas de enfermedad, al ir formándose minúsculas placas en él. Por eso nunca es demasiado pronto (ni demasiado tarde) para empezar a combatir el envejecimiento cerebral porque es más fácil prevenir la pérdida de memoria que restaurarla.
El cerebro está formado por neuronas, sustancias químicas e impulsos eléctricos. Las neuronas se comunican entre sí a través de las sinapsis (terminaciones de axones y dendritas). Cada neurona puede tener del orden de 100 mil sinapsis, que liberan unas sustancias llamadas NEUROTRANSMISORES, que son como palomas mensajeras que viajan entre una sinapsis y la siguiente transportando la información.
Recientemente los científicos han descubierto como se transforma la Memoria a Corto plazo (información que permanece unos segundos en el cerebro) en Memoria a Largo Plazo (información que queda almacenada de manera permanente). La información que se almacena temporalmente en el HIPOCAMPO (estructura que está en el lóbulo temporal del cerebro) se transforma en permanente gracias a la interactuación con la CORTEZA CEREBRAL (capa que rodea el cerebro y que contiene la materia gris). Con el aumento de la esperanza de vida aumenta el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer puesto que la enfermedad es el resultado de la acumulación de PLACAS AMILOIDES formadas por la muerte celular, que aumenta con el paso del tiempo.
Pero, de momento, dice el autor, “a menos que tengamos un RIESGO GENÉTICO o algún tipo de predisposición, la mayoría no vivirá lo suficiente para alcanzar el umbral límite de placas que definen la enfermedad de Alzheimer.” Actualmente se puede estudiar esta enfermedad mediante la técnica del escáner PET (tomografía por emisión de positrones) y también se han descubierto algunos genes relacionados con la pérdida de memoria (gen APOE). Pero un análisis de este gen no es prueba suficiente para predecir si un individuo va a contraer la enfermedad.
En la UCLA han investigado con ambas técnicas y han podido, por primera vez, detectar unos cambios cerebrales que permiten predecir el comienzo de la enfermedad con varias décadas de antelación. Pero, insiste, la mejor cura es la PREVENCIÓN. Es un hecho que las personas que trabajan estimulando constantemente su mente tienen mayor protección frente a la posibilidad de futuras pérdidas de memoria, porque la actividad mental constante a lo largo de la vida es una importante medida de prevención . Por lo que se sabe, el estudio protege las células del cerebro (es la teoría de “úsalo o piérdelo”). La propuesta es empezar cuanto antes el entrenamiento de la memoria y la práctica de aeróbic mental.
Unos minutos diarios bastan y los beneficios se observan pronto. Pero además, hay que tener en cuenta que la preocupación, la ansiedad y el estrés deterioran el cerebro y la memoria. Las causas del estrés pueden ser externas (ruidos, luces, relaciones sociales, etc.). Pero las más dañinas son las internas, las que proceden de nuestra carga de ansiedad y preocupaciones.
La autocrítica y el pesimismo pueden ser fuentes de ansiedad. El Dr. Sapolsky, de la Universidad de Stanford, ha demostrado que el estrés tiene un efecto adverso sobre el Hipocampo, zona del cerebro relacionada con la memoria y el aprendizaje.
Se define como aeróbic mental toda actividad que ejercite el cerebro del mismo modo que las flexiones tensan los abdominales. Hay muchos ejercicios que sirven : crucigramas, acertijos, puzzles. … Hay que ir aumentando su dificultad. Además de esto, también se ha investigado y encontrado resultados positivos con respecto a que escuchar música activa regiones cerebrales.
Cada tipo de música tiene unos efectos diferentes y hay evidencias de que escuchar música potencia las funciones inmunológicas. Así pues, escuchar música clásica es un hábito que merece la pena adquirir. Se ha mostrado como cierta la teoría del “úsalo o piérdelo” en cuanto a que para que las neuronas se mantengan sanas, hay que usarlas. Los estímulos y retos mentales potencian el crecimiento de un sector del cerebro que se conoce como Formación Reticular.
Lo que más estimula el cerebro es hacer una actividad completamente nueva. Un ejemplo simple: si eres diestro prueba a escribir con la izquierda. Cada uno debe encontrar el tipo de ejercicios que le motiven, que sean novedosos y que no sean demasiado difíciles, para hacer trabajar a los hemisferios cerebrales.
Y, además del ejercicio mental, hay otra cosa que podemos hacer para mantener en el mejor estado posible nuestro cerebro: la Alimentación.
Hoy por fin se sabe la importancia de los hábitos alimentarios sobre la salud del cerebro. Se sabe que, aunque los efectos tarden años en aparecer, las chuletas, las patatas fritas y los helados de crema dañan, a veces irreversiblemente, la salud del cerebro.
Pero hay que tener cuidado y no caer en el efecto yo-yo = cuando se hace dieta y se pasa hambre, llega un momento en que puede el sujeto darse un atracón sin miramientos, provocando un aumento de peso. El ciclo pasar hambre-darse atracones, suele provocar una mayor acumulación de grasas. También se ha demostrado que las dietas bajas en proteínas, grasas y calorías están asociadas a un menor índice de demencia senil. Pero no todas las grasas son malas. Los ácidos grasos OMEGA-3 son muy buenos. Están contenidos en frutas, verduras verdes, nueces, pescado y aceite de oliva. Tienen elevado contenido de omega-3: ANCHOAS, AGUACATES, PESCADO AZUL, NUECES, VERDURAS DE HOJA VERDE, BACALAO, SALMON, SARDINAS, ATÚN Y ACEITE DE OLIVA. De éste último, la ingesta de 3 cucharadas diarias es suficiente protección contra la pérdida de memoria. Además, los ácidos omega-3 actúan también como antidepresivos. Además de estos pescados ricos en omega-3, son buenos todos los pescados para el cerebro. -Otro tema a tener en cuenta es el de los Radicales Libres.- A medida que se envejece, las células del cerebro se desgastan debido a unos oxidantes que se llaman radicales libres, que están presentes en el aire, el agua y los alimentos. Para mantener la oxidación bajo control el cuerpo utiliza antioxidantes como las vitaminas C y E, que combaten la acción de los radicales libres. Los alimentos antioxidantes además de ayudar a proteger al cerebro, ayudan contra la aparición de ciertos cánceres, la diabetes y la enfermedad de Parkinson, además de incrementar las defensas. Los antioxidantes se encuentran en muchas frutas y verduras como : CIRUELAS PASAS, UVAS PASAS, ARÁNDANOS, FRESAS, ESPINACAS, COLES DE BRUSELAS, CIRUELAS, BRECOL, REMOLACHA, AGUACATES, NARANJAS, PIMIENTOS ROJOS, CEREZAS, CEBOLLAS, MAIZ Y BERENJENAS y el TÉ.
Analicemos algunos alimentos por separado: -La Cafeína : es la droga de mayor consumo en el mundo. Su exceso aumenta el nivel de colesterol y está asociada con el cáncer de vejiga, la hipertensión y la pérdida de masa ósea. Tiene un efecto rápido de aumentar la capacidad de concentración y mejorar el ánimo. Su interrupción muchas veces produce síndrome de abstinencia que puede prolongarse hasta dos semanas.
La cafeína no sólo está en el café sino en muchos otros alimentos, como el chocolate y el té, pero tienen mucha menos concentración. -El Azúcar : es la mayor fuente de energía para el cerebro. Pero hay que tener cuidado de no ingerir demasiado porque un elevado contenido de azúcar en sangre, durante años puede provocar un estado prediabético. El aumento de casos de diabetes en la actualidad se cree que se debe a la mala alimentación (azúcares refinados y harinas refinadas). Los alimentos antioxidantes además de ayudar a proteger al cerebro, ayudan contra la aparición de ciertos cánceres, la diabetes y la enfermedad de Parkinson, además de incrementar las defensas
ESCOGE UN ESTILO DE VIDA QUE PROTEJA TU CEREBRO. Para mantener sano el cerebro lo mejor es mantener una actividad física moderada de por lo menos 30 minutos diarios (hacer marcha es una de las formas más eficaces de gimnasia aeróbica) y evitar tabaco y alcohol.
La mejor alimentación es la dieta Mediterránea (aceite de oliva, verduras frescas y pescado). Nunca es demasiado tarde para empezar a cuidarse. Los hallazgos científicos más recientes demuestran que la actividad física protege los centros de la memoria. Además, la gimnasia aumenta la circulación en sangre de ENDORFINAS (hormonas que son como un antidepresivo interno). Pero además se ha demostrado que el ejercicio físico no sólo es bueno para mantener las neuronas existentes sino también estimula la producción de nuevas neuronas.
Si se cree que no se tiene tiempo para hacer ejercicio, podría bastar con ir añadiendo algo poco a poco. Un ejemplo sería empezar a subir siempre andando las escaleras. Otra cuestión importante además de obvia es que hay que proteger la cabeza de posibles lesiones o golpes porque se ha demostrado que las personas que han sufrido un golpe en la cabeza tienen mayores probabilidades de desarrollar Alzheimer. Los daños son acumulativos (caso de los boxeadores, por ejemplo).
A tener en cuenta también algunas enfermedades que aparecen con la edad y que deterioran el cerebro: