El cerebro reptil te acompaña al supermercado…

Continuando con el comportamiento de tu cerebro reptil, vamos a incluir este espacio tu ida de compras al supermercado y te olvidastes de dejar a tu cerebro reptil en casa. Asi, que decidiste llevartelo para que te acompañe y hacer la compra mas placentera.

Esta es una situacion tan aparentemente superficial como «la cesta de la compra». En la mayoría de los casos, el carro define a la persona y a su Cerebro Retptil.

Si nos paramos a observar los artículos que los clientes pasan por el cajero del supermercado podremos observar que el porcentaje de cestas constituidas mayoritariamente por frutas, verduras, legumbres, hortalizas, frutos secos, cereales integrales, semillas, etc., es realmente bajo.

Muchas personas salen a comprar con el reptil a cuestas. El Reptil empuja del carro, mete el frasco de crema de chocolate en la cesta, las cervezas, el chorizo, y el helado, el queso, y los snacks de bolsa…, y las galletas con crema, ¡que dicen que no tienen gluten y son muy ligeras! Pensamos que lo estamos haciendo nosotros, pero en realidad es «él» quien está tomando las decisiones, un reptil que cada dia se hace asgrande y sobrepasa nuestra altura.

El Reptil esta muy contento y tu estas bajando tu estres con este ejercicio de ompras. El pagará la factura del supermercado con gran satisfacción. El Reptil incluso abrirá las galletitas con crema de chocolate y una lata de refresco mientras conduce hacia tu casa para acostarse en tu cama y dormir tus sueños.

Recuerda las necesidades bsicas del reptil, esas desde nuestros tiempos ancestrales, cuando el Reptil tenga el estómago lleno se sentirá tranquilo y dejará de crearnos problemas por un tiempo. Puede que desaparezca hasta la hora del desayuno. Si sentimos remordimientos, es porque ha desaparecido.
Puede que notemos que estamos cogiendo unos kilos de más, pero el reptil se ve perfecto mientras vacía otro frasco de crema de chocolate, fuma y bebe cerveza.

A este cerebro reptil le da exactamente igual que ya no nos entren nuestros pantalones favoritos.
Cuando el médico nos comunique que estamos a punto de contraer una enfermedad causada por nuestros hábitos, el Reptil dejará de dar señales de vida. Dejará que sea el mecanismo consciente, la neo corteza, quien ocupe su lugar.

Puede que tarde unos días en volver a aparecer. Estará esperando a que vayas a cenar fuera o regreses al supermercado para volver a mostrarse y decirte que no tienes que hacer tanto caso a ese médico paranoico, que no tiene ni idea de lo que tu necesitas realmente.

También te dirá que qué pasa con tu libertad para elegir, que de algo hay que morir, que tampoco hay que obsesionarse, que no hay que llegar a los extremos… encontrara las mil y una excusa para manetenerte en tu zona de confort.

Puedes permitirtes algunos antojos de forma «moderada». Él nos dirá lo que es moderado y lo que no, como siempre ha hecho. No tienes que preocuparte de nada. ¡Disfruta la vida!» —repetirá.

Volverá a convencerte. Volverá a empujar el carro, y volverá a elegir por ti, ese es tu cerebro primitivo que trata de controlarlo todo.

El Reptil no lucha por vivir por muchos años. Al Reptil no le preocupa la obesidad, la imagen en el espejo, el dolor en las rodillas, el nivel de azúcar en sangre, el cáncer o el infarto a los sesenta. Al Reptil no le preocupan las pastillas.

Una vez le proporcionemos un determinado producto ultra-palatable y energéticamente denso, aunque poco nutritivo (incluso desde la infancia), seguirá exigiéndonoslo hasta el final. «El Reptil lucha para ser feliz en este minuto».

¿Seguro que conoces a varos amigos que se comportan asi? Y tu, ¿ como esta tu reptil ?

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