Cerebro reptil comportamientos y acciones

Bienvenidos a nuestra semana sobre el comportamiento de nuestro cerebro mas primitivos e interesante, nuestro cerebro reptil. Aca encontraras otros signos de la actividad de este cerebro

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El cerebro neocorteza como leimos en post anteriores se desconecta facilmente y no somos conscientes de cuando esto sucede porque no somos conscientes de cuándo suben unas palancas y bajan otras. Como en los sueños, a veces pensamos que estamos despiertos cuando no lo estamos (por cierto, cuando dormimos también se produce una desconexión de la Corteza prefrontal ).

Cuando te encuentras en el local de comidas para llevar y el dependiente espera a que le hagas el pedido, durante un segundo estás a punto de señalar la saludable ensalada que habías planificado previamente. Pero un segundo después el Reptil toma el control y dirige tu mano hacia el plato combinado con patatas fritas y salsas, mucho menos saludable. Muchos hemos tenido una sensación parecida, como si hubiera alguien ahí arriba que actúa por su cuenta, haciendo y deshaciendo.

Eso es porque ese cerebro primitivo ha tomado la decisión mucho antes de que tú te pongas a ello, y se ha orientado por criterios tales como los niveles de glucosa en sangre, leptina, dopamina, estado anímico, la escasez imperante de alimentos (ironía), etcétera.

Ni siquiera te diste cuenta, como el ilusionista que ejecuta un truco de magia delante de tus narices. Y como no sabes lo que ha pasado dentro de tu cabeza durante esa décima de segundo, es posible que pongas cara de sorprendido cuando llegue la hora de pagar la cuenta de la comida que ha pedido la otra parte de tu cerebro.

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«Nuestro cerebro es cortoplacista. Solo conoce “vivir o morir”, “placer o sufrir”. El cerebro no sabe si va a haber un mañana, y no le importa». — Rachbach, autor de Ágilmente—  Rachbach tiene razón.   Pero esa parte del cerebro a la que se refiere no es la reciente corteza cerebral, una estructura relativamente moderna de cinco milímetros de espesor.   Ella nunca se ha encargado de decidir el menú. Como mucho, era el repartidor. El Cerebro Reptil decidía lo que se iba a comer y el repartidor encontraba nuevas formas de obtenerlo.

El cerebro que se rige por el «vivir o morir» es el Cerebro Reptil. El Reptil opta continuamente por este comportamiento «compulsivo y repetitivo» dirigido a conquistar nuevas y mayores dosis de placer amplificado, y a la densidad energética.

En todas las situaciones mencionadas anteriormente, durante la mayor parte del tiempo el cerebro adopta su configuración primitiva —no reflexiva—, aquella que busca de forma compulsiva el placer rápido, satisfacer el hambre y otras necesidades básicas (porque en otros tiempos, este comportamiento nos aseguraba la supervivencia).

Vivimos en un periodo continuado de abundancia que se mantiene durante largas décadas o toda la vida, tiempo durante el cual nuestro cuerpo y nuestro cerebro primitivo acumulan energía  preparándose para un invierno que no llega nunca (porque nuestro primitivo programa cerebral está convencido de que va a repetirse próximamente).

Mientras esto ocurre, la otra parte de nuestro cerebro nos recomienda que vayamos al gimnasio para reducir ese exceso de energía que está deformando nuestra figura. Pero pararte de la cama y cambiar tu rutina sera muy dificil porque tu reptil estara alli dandote toda la informacion para que justifiques quedarte durmiendo, descansando y sin esfuerzo n gasto de energía.

Cuando estos dos cerebros se enfrentan (el programa primitivo —Reptil— y la Corteza Prefrontal en un ambiente obesogénico como el actual, nuestro  cuerpo paga las consecuencias y no solo en el sentido estético. También en forma de obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo II, hipertensión, etc.

El cerebro reptil tiene sus leyes. Quiero compartir tres de ellas con todos Uds.

1. El Reptil sólo busca la satisfacción inmediata.    Lucha para ser feliz en este minuto.    A el no le interesa si habrá un mañana o un futuro o un después. Lo de el es saciar sus ansias a costo de todo lo que tenga que hacer.

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2. Al Reptil no le preocupan los problemas a largo plazo. Se preocupa por el «placer» de este momento. Es cortoplacista y se engancha en resolver lo del momento y nada mas. No tiene memoria .

3) El Reptil permite a la neocorteza recién llegado compartir el mismo espacio, pero como mascota, ayudante o aprendiz (siempre que no moleste demasiado). El cerebro reptil toma el mando y cuando lo hace se cree el rey y subordina al cerebro racional a un segundo plano en fracciones de segundos. Si podemos calmar nuestras emociones en ese momento de activación del reptil podemos dar tiempo a la neocorteza a entrar en juego y tomar el control racional de la situación. Como decía mi abuela si estas en problema cuenta hasta 10 y si el problema es grande cuenta hasta 100 y luego actúa. Esto es a lo que me refiero de dar tiempo al cerebro lento, el de la razón, a ganarle al cerebro de los instintos.

Continuaremos los próximos días, hasta pronto

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