Algunos comportamientos del Cerebro reptil

buenos días a todos los que encuentran sus ojos sumergidos en la siluetas de estas letras tratando de encontrar aires nuevos que soplen en los corazones, en los cerebros y en las sombras de cada día

Poco a poco vamos a seguir compartiendo contenido básico sobre cada uno de los tres cerebros de manera de mantener el conocimiento fresco, actualizado, repotenciado y de esa manera podamos entender y tratar de utilizar mejor las herramientas de aprendizaje que descubrimos en cada uno de los cerebros.

Seguimos descubriendo cosas acerca del cerebro reptil. Su forma de actuar, sus comportamientos y cómo nos afecta en nuestra vida. Veamos un par de ejemplos de ellos.

Imagínate que es el día viernes, el día previo al fin de semana, al descanso, al relax, al compartir. Abandonas la oficina planteando un reto personal, en este caso prometes que vas a dejar de fumar o vas a comenzar a comer mejor, en la mayoría de las veces, el lunes por la mañana aparece por la puerta de la misma oficina un saboteador de tus planes. Un reptil nervioso y malhumorado que se ha visto en la obligación de asumir el control de todos los sistemas, dispuesto a fumarse media empresa y a atiborrarse de todo aquello que tenías planeado abandonar.

¿Qué ha pasado con la promesa y con la persona que afirmo el viernes cumplir con sus objetivos? ¿Cambio la persona o seguir asiendo la misma?

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Bueno, este dilema lo vamos a encontrar a diario en nuestras rutinas. El viernes eras tú mismo, alegre, divertido con tus tres cerebros en armonía.

El lunes te transformaste en reptil. Muchos de nosotros nos transformamos en reptil varias veces todos los días, e incluso tenemos los casos más extremos, que permanecen en este estado de forma casi permanente. Son los drogadictos oficiales —heroína y otras drogas ilegales—, reptiles eternos (aunque nunca es tarde para abandonar una adicción).

El cerebro de la razón, la neo corteza, especialmente la neo corteza prefrontal, en donde están los sistemas ejecutivos de nuestro cerebro racional, sufre desconexiones puntuales. Pareciera como que el cerebro reptil, bajara la palanca de este cerebro y tomara el junto con el cerebro límbico el control de todo. Perdemos la razón y somos entonces personas emocionales e intuitivas y así no podemos controlar lo que control requiere

En este estado, la moderación y el control voluntario de nuestros deseos no es nuestro punto fuerte. Cuando llegas a casa y abres la nevera y encuentras algo dulce (helado, galletas o chocolate) antes siquiera de la hora de comer, puedes jurar que el Reptil va a tomar el mando.

No has dado tiempo a que el cerebro neo corteza aplique las sabias pautas nutricionales que has decidido incorporar a tu vida, lo que te hubiera ayudado a superar el antojo.

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Otro ejemplo que podemos destacar es, cuando te encuentras en el local de comidas para llevar y durante un segundo estás a punto de señalar la saludable ensalada que habías planificado previamente. Pero un segundo después el Reptil toma el control y dirige tu mano hacia el plato combinado con patatas fritas y salsas, mucho menos saludable. Muchos hemos tenido una sensación parecida, como si hubiera alguien ahí arriba que actúa por su cuenta, haciendo y deshaciendo sin tomar en cuenta nuestro libre albedrío

Eso es porque ese cerebro primitivo ha tomado la decisión mucho antes de que tú te pongas a ello, y se ha orientado por criterios tales como los niveles de glucosa en sangre, leptina, dopamina, estado anímico, la escasez imperante de alimentos (ironía), etcétera. Recuerda siempre que tus cerebros buscan tu sobrevivencia antes que todo.

Es importante resaltar que cuando el Reptil se activa, se produce una reacción biológica similar —según la amenaza o necesidad— a la activación de un mecanismo de emergencia (o «Modo Supervivencia»). Recuerda que nuestros cerebros no diferencian fantasía de realidad. Cuando el cerebro reptil se activa, si la neo corteza no es capaz de intermediar, podemos cometer grandes atrocidades, cosas de las cuales no arrepentiremos después. Por eso es que recomiendo siempre hacer un alto en el camino, contar hasta días, oxigenar la cabeza y dar un tiempo para que la razón se active.

Cuando notamos la presencia de cualquier tipo de comida apetecible podemos sufrir un bombazo de «Dopamina» (placer y anticipación del placer), se dilatan las pupilas, nuestro aparato digestivo comienza a segregar jugos y enzimas en diferentes órganos del Sistema Digestivo y se nos hace la boca agua.

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Las áreas cerebrales dedicadas al pensamiento lógico (voluntad e impulsos) se «desconectan» por tiempo indeterminado (porque no podemos ser irracionales y calculadores al mismo tiempo) y puede que se activen otras áreas, como la «amígdala» (miedo y supervivencia).

Pensamos en modo Reptil: Todo es blanco o negro, aliado o enemigo, bueno o malo, no hay términos grises. Unos y ceros.

Hagamos una nueva parada para conocer más a fondo el ego del viejo pero enérgico Reptil.

Ya hemos mencionado al cerebro racional, la más reciente y sofisticada corteza cerebral. Pero en concreto nos interesa la «Corteza Prefrontal», situada encima de nuestros ojos y donde residen las habilidades de cálculo, estrategia, coordinación, planificación (futuro), lógica, razonamiento, etc. Y también, en cierto modo, el autocontrol y la conducta social. Muchos la describen como la estructura que nos diferencia del resto de especies y nos «aleja» del comportamiento animal.

Posiblemente, el segmento de tejido vivo con mayor potencial del universo. Pero si es tan inteligente, ¿por qué no dirige todo el entorno?

Sencillamente, porque presenta un pequeño inconveniente. Funciona bien durante los exámenes, y otros momentos de tranquilidad, pero en situaciones específicas, «se desconecta» en favor del viejo Cerebro Primitivo o Reptil.

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Esto ocurre con el alcohol, las drogas, con el estrés, la ansiedad, el miedo (sobre estimulación de la amígdala), el hambre, el deseo, la tristeza, la falta de sueño prolongado, etc.

En realidad, la «desconexión» de la Corteza Prefrontal se produce con mayor frecuencia de la que creemos. Pensamos que somos Homo sapiens gracias a las cualidades inalterables de nuestro extraordinario Hardware neurológico recién adquirido. Somos racionales, sí. Pero solo en algunos momentos del día. Es fácil de entender. No podemos ser calculadores y, al mismo tiempo, luchar por nuestra vida (Sistema Nervioso Simpático). Estaríamos apelando a dos áreas completamente opuestas de nuestro cerebro que no pueden funcionar al mismo tiempo.

Interesante estos comportamientos y funciones de nuestro cerebro reptil, el primitivo, el más antiguo de todos, pero quien ejerce mucho control de nuestras vidas. Continuaremos la próxima semana y esperemos descubrir más cosas nuevas que puedan ser de utilidad a todos nosotros.

La frase de hoy: La biología te da tres cerebros….. la vida los convierte en una mente

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