Comportamientos del cerebro reptil, día a día.

Amigos continuamos con las características importantes del cerebro reptil. Espero que continuemos aprendiendo de los diversos mecanismos de conducta de este órgano y como el, nos ayuda a sobrevivir y también nos ayuda a hacer el ridículo y las màs inesperadas reacciones cuando él toma el control absoluto. Es decir, cuando él pasa el interruptor que apaga al cerebro racional y la mente consciente quedando el cerebro reptil al mando de nuestro comportamiento

Este mecanismo primitivo también se manifiesta cuando un hombre se encuentra en un grupo en el que hay varias mujeres atractivas y se acerca otro hombre —posiblemente más grande, esbelto o interesante—, porque los reptiles siempre compiten entre sí (detectan una amenaza potencial).

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Por supuesto, las mujeres competitivas también tienen su Reptil.

Cuando un/una camarero/a sonríe y piropea a tu pareja con esa mirada de «hambre», desapareces y regresas una décima de segundo más tarde transformado en un Reptil escamoso y cabreado que se revuelve en la silla. Por mucho que sonría, el Reptil es posesivo.

La demostración de que somos potencialmente primitivos es la siguiente:

 «Podemos pasar del amor y la paz al terror y la violencia en un segundo. Pero no al revés».

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Lamento tener que decirte que el Reptil está activado mucho más tiempo del que podrías imaginar —en detrimento del cerebro racional o neocórtex— y siempre en los asuntos de mayor importancia.

Si los científicos extraterrestres que estudian la conducta humana dispusieran de una cámara para analizar nuestras reacciones, seguramente encontrarían interesante comprobar como «salta el interruptor» una y otra vez, dependiendo de las situaciones a las que nos enfrentamos. Si pudiéramos ver esa cámara podríamos ver el mundo desde una perspectiva totalmente diferente. Salgamos al exterior y analicemos las distintas situaciones en las que se activa este «Interruptor».

Todos hemos sido testigos de cómo un jugador de futbol recibió una patada casi al final del partido, y cómo de repente se levanta muy agitado y transformado en reptil, en busca del defensor que le ha dejado el «recado», completamente ciego (emocionalmente hablando). Sus aspavientos, su respiración agitada y los gestos faciales delatan la pérdida de control. Es incapaz de contenerse a pesar de que está a punto de recibir una tarjeta roja que le perjudicará tanto a él como al equipo, y ocurre porque la adrenalina le inunda la sangre y recorre su cuerpo.

El Reptil se enchufa con facilidad, pero la adrenalina no abandona la sangre con la misma facilidad. Éste es uno de los motivos que hacen que nos cueste tanto tranquilizarnos. los pensamientos son rápidos podemos detenerlos y dejarlos ir en corto tiempo. Pero la emoción que es, ese pensamiento con rostro, hay producción de neurotransmisores que invaden el torrente sanguíneo. Calmar esa emoción durara un tiempo en que la química dañina vaya diluyéndose en el cuerpo. Es lo que llamamos una resaca emocional

Cuando vas al centro comercial y encuentras a una pareja de novios que se cogen de la mano y que, por el motivo más tonto, comienzan a discutir (en toda pareja existe cierto nivel de incompatibilidad, las diferencias se acumulan y tienden a explotar) sin que les importe estar convirtiéndose en el centro de todas las miradas. Esta anomalía del comportamiento se produce porque no conocen sus propios cerebros primitivos, y a veces se produce una especie de choque de trenes.

Así que ambos se convierten en reptiles, y cuando esto sucede nos olvidamos del resto del mundo.

Cuando miras en el interior de un cochecito infantil en el parque y te encuentras con un reptil que berrea y agita las manos como si sufriera un ataque, hasta que su mamá o su papá le ponen en la boca un chuponcito. Entonces, se tranquiliza. «Medicamos» al niño para curar la rabieta (temporalmente).

Algo parecido te ocurriría a ti mismo cuando sales de trabajar y, tras una larga jornada aguantando a tu jefe, te chocan el coche mientras conduces, y encima te echan la culpa. Te conviertes en un reptil.

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Bueno ya seguimos dadnos cuenta del comportamiento de este cerebro fantástico que no cuida Y nos protege per que ala misma vez nos deja muy mal parado la mayor parte del tiempo. A saber lidiar con tu reptil de manera que tengamos el equilibrio y no sacarlo a pasear siempre.

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