Si alguien te dijera que tu no eres capaz de tomar sus propias decisiones, seguramente te enfadarías. Así que despues de leer estos resumenes que escribire a partir de hoy y durante esta semana, no vayas a enfadarte conmigo.

Quiero escribirte acerca de ese cerebro basico llamado reptil que desde hace mas de 200 millones de año ha marcado la vida de tantas generaciones. Esa forma en que hemos estado programado por tantos años y lo que hace que cualquier cambio que querramos emprender es costoso, conflictivo y doloroso. Sin embargo, no habra bienestar si no cambiamos para mejor y aceptamos los nuevos retos de una sociedad moderna y diferente a la que tuvieron nuestros ancestros.
Quiero informate y afirmarte que un pequeño reptil enroscado en la parte primitiva de tu cerebro asume el mando en la mayoría de ocasiones sin que tu te des cuenta, somete tu voluntad, toma tus decisiones, y te convierte en una persona diferente en décimas de segundo capaz de cometer las mas increibles cosas que jamas te hallas imaginado.
Este Cerebro Primitivo —o Reptil—, situado al final de la médula espinal y en la base del cráneo (nuca), determina cualquier aspecto de tuportamiento, y su jerarquía es muy superior a la de ese «Cerebro Moderno de la razón que llamamos neocorteza» de Homo sapiens del que tanto presumimos. El cerebro primitivo (o Reptil) continúa con el «plan antiguo».
Es el culpable de que no podamos dejar de comer compulsivamente y de que no logremos perder peso. También es el responsable de tu miedo, tus arrebatos pasionales y tu supervivencia Es decir, todo lo importante. O todo lo que \»él\» considera importante.
Evolutivamente hablando, el cerebro podría dividirse en diferentes áreas que se corresponderían con el periodo en el cual se fueron desarrollando. La más antigua de estas estructuras es la que diversos autores denominan cerebro primitivo o reptil (en el tronco encefálico o tallo cerebral, básicamente) Llevamos cientos de millones de años albergando este mecanismo cerebral en la cabeza. Llevamos unos pocos cientos de miles de años con una corteza cerebral bastante decente
Así fuimos diseñados (por la evolución) durante un proceso de millones de años. Una programación bastante rudimentaria, pero eficaz. El Reptil es el Sistema Binario Original. Unos y ceros. En condiciones normales es una máquina perfectamente engrasada, el mejor aliado que podríamos imaginar. Nos ha mantenido con vida hasta este momento, tanto a nosotros como a millones de generaciones anteriores.
Sin embargo, si introducimos drogas en algún momento de nuestra vida, el Reptil también será el encargado de «animarte» a que sigas tomando tu dosis de forma regular. Porque si dejas de consumirla, automáticamente se activará una respuesta biológica de ansiedad y el Reptil equiparará esta situación a una cuestión de supervivencia, equivalente a cualquier otra necesidad básica. El Reptil es tan autoritario que no titubea a la hora de tomar el control absoluto de nuestras decisiones y mecanismos fisiológicos en cualquier momento. Sin que nos demos cuenta.
Perdemos el control porque el Cerebro Primitivo o Reptil ha decidido dar un pequeño golpe de estado (desconectando otras áreas modernas que no aportan demasiado a la supervivencia inmediata). En la mayoría de las ocasiones se «dispara» el Sistema Nervioso Simpático que nos prepara para entrar en acción —mecanismo conocido como de «Huida, Lucha o parlisis»— mediante la liberación de hormonas como la adrenalina, supresión de sistemas secundarios (como el digestivo) para concentrar la sangre en los músculos, dilatación de las pupilas y bronquios, sudoración, aumento de los latidos del corazón, etc.

Estos comportamientos automáticos primitivos se manifiestan a diario, continuamente, y no solo en lo referente a la comida, porque el Reptil ostenta el control la mayor parte del tiempo, en casi cualquier situación. Como por ejemplo… En ocasiones, como si de un apagón se tratara, «alguien» baja todas las palancas de la lógica, el pensamiento y el razonamiento. Y de repente se levanta la palanca del miedo.
Entonces nos convertimos en primates, en animales, en reptiles… Todos ellos actúan exactamente igual cuando la amígdala se ilumina como las luces de un camión de bomberos. En ocasiones se funden los plomos (modernos) y de lo único que se trata, es de sobrevivir.
El Reptil es el responsable de que acciones el pedal de freno cuando un animal se cruza de repente ante tu coche, antes incluso que hayas procesado visualmente la imagen en tu corteza cerebral, porque los sentidos están conectados principalmente al cerebro primitivo, especialmente con la amígdala (miedo y supervivencia).
Cuando eras niño y te quemaste con una sartén, o cuando te arañó aquel gato después de que le tiraras de la cola, el Reptil se encargó de que no volvieras a acercarte a esa fuente de sufrimiento. Y de la misma forma que te mantiene alejado del dolor, también te mantendrá cerca de las fuentes de «placer». De hecho, esta tendencia a evitar las molestias y a abrazar el placer de forma compulsiva es una de las claves de este cerebro.
El Reptil tiene gran capacidad de maniobra, así que sería una pérdida de tiempo someter los estímulos visuales amenazantes al escrutinio de la corteza cerebral, sobre todo cuando está tan especializado en esa «primera décima de segundo», tan decisiva en cuestiones de supervivencia. esta especialización da lugar a que, a posteriori, no podamos explicarnos que nuestro cuerpo haya reaccionado físicamente de forma tan eficiente e intuitiva.
Así, el Reptil logra que esquives ese balón que se aproxima a tu cabeza a toda velocidad sólo una décima de segundo después de que aparezca en tu campo de visión (tiempo insuficiente para ser procesado por el cerebro moderno). El Reptil también consigue que pongas la mano delante de la cabeza cuando te caes al suelo, salvo que estés muy inconsciente o borracho (que viene a ser lo mismo).
También dispara los mecanismos necesarios para que enarques los ojos cuando crees que estás dando en el clavo, cuando te concentras o te orientas hacia la presa o el objetivo. Cuando alguien invade tu esquina, también salta el modo Reptil (territorialidad). Cuando estás discutiendo con alguien de forma acalorada termina saltando el modo Reptil. Si descubres que esa persona tiene la razón, en lugar de dársela, permaneces en modo Reptil.
Esto son solo algunos de los rangos del cerebro reptil. En los proximos posts les proporcionare muchs mas actividades de este protector de nuestras vidas que a la misma vez cuand se activa nos sabotea nuestras vidas y no hace pasar malos ratos. La clave del exito esta en como a concienci propia podamos desconectar este cerebro cuando no queremos que nos afecte.