Te has encontrado en tus andares por la vida con esas personas que absorben de ti todas tus emociones. Esa gente que tiene por oficio, sabiéndolo o sin saberlo, la capacidad de chuparte tus buenos sentimientos. Bien, llego el momento de dejar a esos tóxicos en su lugar de manera que tu puedas avanzar en tu plena felicidad. No dejes que tus emociones sea del tipo que sea, lleguen a manos de esa gentuza que no son mas que ladrones de emociones.

No sabes que lo son. Ni tan siquiera lo sospechas. Entran en tu vida de manera casual y no premeditada, ya sea en el trabajo, en la escuela, en esa asociación en la que participas. Incluso los consideras una amistad. Suelen ser personas afables, amistosas, a las que llegas a apreciar y de las que jamás sospecharías. Y cómo en la mayoría de las ocasiones desaparecen sin ser descubiertas, pasan por tu vida sin que acabes descubriéndolas.
En realidad, me atrevería a decir incluso, que muchos de ellos no son conscientes de lo que realmente son, y mucho menos de lo que voluntaria o involuntariamente hacen a los demás. Yo mismo podría ser un vampiro emocional sino fuese porque he sido víctima de ellos. Y es que a diferencia de lo que ocurre con los vampiros del cine, esos que chupan sangre en vez de emociones, uno no se convierte en uno de ellos cuando te muerden. Simplemente naces siéndolo. Sin ser consciente de ello en la mayoría de las ocasiones. Y de la misma manera que las víctimas nos vamos descargando sin saber por qué, ellos se cargan sin conocer la razón.

En mi caso, recuerdo haber sido presa de un ladrón emocional en un par de ocasiones. Posiblemente han sido más, pero no me apercibí. Suele pasar. Recuerdo aquella época como si fuese hoy. Día a día sin saber el motivo mis energías iban disminuyendo a la vez que aumentaba la dificultad que para mantenerme equilibrado emocionalmente. Fruslerías, pequeñas frustraciones, de repente comportaban explosiones de ira, de tristeza, incluso de culpa, que me dejaban exhausto. Al principio solía achacarlo a la edad, al estrés que la vida cotidiana genera, a un déficit vitamínico, a mil cosas menos caer en la cuenta de la verdadera razón. Y, únicamente una casualidad me permitió darme cuenta de lo que estaba sucediendo. Que la verdad se te acabe rebelando depende de tantas cosas…, siendo lo más normal que nunca llegues a darte cuenta.

Tampoco son parásitos energéticos. No te confundas. No, no te chupan la energía. Los vampiros emocionales lo que hacen es absorber tus emociones. Lo que en un momento dado simplemente sería unas risas, un pequeño disgusto o una leve melancolía, ellos las absorben obligando a tu sistema emocional a reaccionar con mayor intensidad para hacerte sabedor de lo que ocurre. Ellos favorecen con su presencia que el entorno nos obligue a un gasto emocional mayor, para así poder saciar su “hambre”. El gasto energético que sientes viene producido por ese “no sé cómo explicarlo”, pero que obliga a tu sistema emocional a esforzarse más. De ahí que con el tiempo, lo que predominen sean los estados de ánimo displacenteros. Pero no creas que son ellos los que provocan que predomine en ti una emoción u otra. No. De eso se encarga la manera cómo has aprendido a reaccionar. Todos tendemos a reaccionar de una manera y no de otra. La relación que mantenemos con nuestro entorno lo propicia.

Ellos únicamente nos chupan las emociones, provocando que tengamos que hacer un gasto energético mayor para que las emociones puedan cumplir con su misión y avisarnos de lo que ocurre a nuestro alrededor. Siendo en realidad ese incremento de intensidad emocional lo que nos va desgastando, lenta pero inexorablemente, conformando un bucle del que únicamente se sale si somos capaces de liberarnos de la presencia del vampiro emocional. Lo cual, como bien sabe cualquiera que haya padecido la presencia de uno, resulta más que complicado de conseguir.