Las palabras son emoción

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A pesar de todos nuestros esfuerzos de tipo intelectual, artístico y espiritual realizados para civilizarnos por medio de la educación de la neocorteza, no hemos logrado obtener éxito. Ni el análisis neocortical, ni la discusión, ni siquiera la comprensión, han encarado directamente a nuestras emociones de rabia, violencia y agresividad.

Aunque disfrutamos pensando que somos superiores a los animales, esto ha tenido para nosotros, un costo no solo muy alto, sino también mortal. Nuestra falta de educación emocional límbica es aparente por doquier: en nuestras ciudades, nuestros hospitales, nuestras prisiones y aún en nuestra inherente inestabilidad interna.

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Si deseamos hacernos plenamente conscientes, es crucial tener presente que la boca está ligada al cerebro emocional. Lo que decimos siempre está coloreado por nuestras emociones, o más precisamente, lo que decimos es siempre emocional o subjetivo. Lo que decimos nunca podrá ser objetivo a menos que estemos dictando a una grabadora datos que ya han sido verificados. No poseemos una boca localizada en nuestra frente que sea utilizada sólo para el habla de la neocorteza. En cambio, tenemos sólo una boca y todas nuestras palabras tienen que pasar por nuestro cerebro límbico de las emociones. Por lo tanto, todo lo que decimos está siendo afectado por nuestras emociones en el mismo momento en que lo estamos diciendo. No sólo las palabras que pronunciamos, sino también los tonos y las vibraciones de nuestra voz, llevan el verdadero mensaje emocional. La emoción está mezclada con el mensaje mental, algunas veces de manera sutil, otras veces de manera abierta y otras, agresivamente

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