
En tu cerebro habita un intruso, calladamente y sin darte cuenta controla muchas de tus acciones y nos maneja desde las sombras de hace millones de años.
Esta insertado en tu cerebro con un disco duro y unas instrucciones rudimentarias las cuales son muy difíciles de formatear. Lograr reducir su influencia en tu vida interior y exterior es básico para dar el salto evolutivo hacia lo humano para ser personas civilizadas. Este intruso se conoce como nuestro cerebro reptiliano.
El cerebro reptil es el encargado de recordarnos nuestros instintos primarios como la el hambre, integridad, sexo, la territorialidad, la competitividad y el miedo.
Somos como somos y estamos como estamos por que la mayoría de nosotros funcionamos mucho con este cerebro aun sin darnos cuenta de que lo hacemos.
Humanos en apariencia pero reptiles en nuestra acción. Vives etiquetando todo marcando lo bueno y lo malo. Lo útil y lo inútil. Lo afinado y lo desafinado. Pero sobre todo tu nombre y tu personalidad. Tu identidad te persigue hasta después de la muerte
La medida del éxito está basada en cantidad de gente que conoces pero tu identidad no eres tú eres, es aquello que diseñaron para cuando llegues a este mundo.
Pero te iras con lo mismo que trajisteis Tu orgullo trasciende a tu identidad. Tú patria y tu familia está grabada a fuego en tus venas. Ese reptil que te habla que te inocula sentimientos de furia e ira que puede hacer que mates por mantener tu manada.
Tenemos todo un planeta por que seguir identificando trocitos cada vez más pequeños por que seguir obedeciendo al reptil que vive en nuestra cabeza porque cerramos puertas.
Los nacionalismos y patriotismos son etiquetas que reducen nuestra inteligencia. Competimos por todo, todos contra todo. Compites cuando juegas, cuando caminas, y cuando amas. Y al final el ganador se lo lleva todo. Pero te has preguntado ¿ Que gana?. Deja a tu cerebro reptil tranquilo controlando tus síntomas y tus constantes. Déjalo allí y empieza a utilizar mas tu cerebro limbico y tu neo corteza. No dejes que otros depredadores político manejen tu vida. No al reptiliano y si a las emociones, al amor y a la vida