Cazador de sueños..

No te enganches cazando sueños, abróchate a la vida

Quien no ha tenido un sueño. Desde que nacimos, andamos por los caminos y encrucijadas en busca de los sueños. Así hemos sido creados. Cada uno de nosotros necesita de un objetivo en la vida, la vida misma no es un objetivo sino la referencia. Tener un plan para cumplir los sueños es lo que cada uno debe hacer.

El plan debe incluir un principio y un final. Y la alegría, el aprendizaje y la experiencia esta escondida en el recorrido que hacemos para llegar a esa meta. Es como subir al pico de la montaña. Alcanzarlo es maravilloso, pero más maravilloso es lo aprendido en cada paso que se da desde e principio. Por eso, es importante no obsesionarse con la meta sino comprometerse y vivir todo el proceso, todo el recorrido siendo un buen observador.

No todas las veces llegaremos a la meta, pero siempre lograremos un cumulo de experiencias y de gratitud a la vida.  De hecho, con mucha certeza pienso que se saca más aprendizaje y sabiduría de aquellas veces en que no logramos alcanzar el pico de la montaña. Esos llamados \»fracasos o derrotas\» nos dejan muchísimas experiencias que tienden a templarnos el carácter y darnos más vida. Así que no dejemos de lado el recorrido, si lo haces habrá una perdida irrecuperable de experiencias, de sentimeinto y de vida misma.

Aunque el tiempo y el futuro nos engañe, hay que seguir en el ahora atando el corazón a la meta, con ansiedad y con mucha pasión para que nuestra mente subconsciente nos de lo que pedimos. Cuantos, de nosotros, hemos perdido amaneceres y ocasos de tanto mirar al mañana, al ayer y muchas veces a ambos al mismo tiempo. Y la vida continua y las metas y objetivos siguen cambiando.Eso eslo que llamamos vida.

 Estamos preprogramados a un estilo de vida, a estudiar, a obtener un título, a tener un trabajo y una familia. Un libreto entretejido en nuestras neuronas.Quizas venga de nuestros genes paternos o de nuestra sociedad forjadora de valores que en muchos casos estan alejado de los valores. Cuantas veces logramos cumplir con las metas y nos damos cuenta de que no eran tan importante como no las pintaron o como nosotros no las imaginabamos.  Cuantas veces hemos puesto la escalera en la pared equivocada.

Por eso hay que tener cuidado con esos sueños y metas que nos traen pesadillas y nos quitan parte del encanto de la vida. Metas que son acometidas sin alegría, sin diversión deben ser cuidadosamente revisadas porque la vida no es para sufrir.

Planificar un mañana que no existe puede ser muy traumático. Deja que las cosas sucedan, que, incluso aun haciéndose realidad, no garantizan la felicidad. No muerdas el anzuelo de tu cerebro reptil y te enganches alocadamente a perseguir sueños como cazar mariposas en el lomo de un camello. Usa tu neocorteza y analiza el sonido melódico de tus emociones con el frio de tus hemisferios cerebrales y así encontraras un punto equidistante hacia donde navegar.

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