Territorio de las emociones. Dejáte afectar…

Las emociones fuertes parecen sorprendernos. ¿Cómo puedo estar tan bravo? ¿Por qué estoy tan entusiasmado? ¿Cómo llegué a involucrarme tanto? Existe un proceso por medio del cual podemos representar gráficamente nuestro involucramiento emocional. Nos involucramos primeramente al aceptar la existencia de algo: la presencia de una persona, el sonido de la música, el ocaso del sol, un requerimiento de la pareja o la tristeza de nuestro hijo. Muy a menudo pasamos por encima de estos eventos diarios y de las personas en nuestras vidas, con la esperanza de que no nos molesten. Si continuamos haciendo esto, podemos evitar involucrarnos de una manera consciente. Sin embargo, aunque neguemos la existencia de personas y eventos significativos, éstos tendrán algún efecto sobre nosotros. Más particularmente, absorberán nuestra energía sin estar nosotros conscientes de ello; diremos que estamos fastidiados o cansados.

Si deseamos hacernos conscientes de nuestro proceso emocional, debemos comenzar aceptando la existencia de otras personas, objetos o situaciones. Luego nos permitiremos conscientemente ser afectados, quizás poco a poco, o quizás todo de un golpe. Podemos seleccionar un sólo aspecto de la situación, o podemos dejar que toda ella nos bombardee. Para dejarnos afectar, necesitamos ir más despacio, parar nuestro proceso rápido de pensamiento, y prepararnos a ser afectados. Necesitamos cambiar nuestra energía de activa a receptiva. Si deseo dejarme afectar por mi familia cuando llego al hogar en la noche, debo ir bajando el ritmo durante el camino a casa. Cuando ponga mi mano en la manilla de la puerta de entrada, debo conscientemente invitarme a ser afectado y desplazarme a un rango más lento de vibración de mi energía, que me permitirá sentir.

Del libro Las tres caras de la mente

Compartir:

Sobre el autor

Te podría interesar

Publicaciones relacionadas