Meditaciones de la semana del 2 de diciembre

Ha entrado diciembre, el último mes del año y con el llegan recuerdos de lo que fue una Venezuela prospera, unida, creciente y con sabor a todo lo bueno que uno podía desear e imaginar. Las casas se pintaban, se cambiaba de carro, se compraban todas las cosas que nos caracterizan en la época de diciembre. Pernil, dulces, hallacas, pan de jamón, y todas las bebidas que uno podía saborear. Así era aquella Venezuela la patria linda.

Hoy, esta Venezuela esta desdibujada, flaca, con arrugas y en cuidados intensivos y se vive solo para sobrevivir. El cerebro reptil manda y está muy activo. Las emociones y la vida están en estrés permanente y así no hay neocorteza que funcione. Por eso la explicación de porque tanta gente emigra a buscar algo mejor sin ni siquiera tener dinero en el bolsillo. Y hay un silencio que no deja salir la hemorragia que la mayoría de los viviente lleva por dentro, hay un mundo que conoce de esta situación pero allí queda la historia del presente en el baúl de los recuerdos, cocinándose un futuro que solo Dios sabe que pasara

Una meditación para alimentar el alma y despertar los corazones

Las cinco y media de la mañana, subir a la bicicleta fija y comenzar a leer cuando no quiero, cuando estoy deseando volver a meterme en la cama y la atracción del colchón es siempre más seductora. También he descubierto que la clave para ser fuerte en este momento difícil de subir a la bicicleta es ser fuerte en el momento difícil de la noche anterior e ir a la cama a la hora apropiada. El siguiente momento difícil para mí es pagar cada día muy pronto el precio de desarrollar un modo de pensar y de sentir que esté totalmente de acuerdo con la visión y principios de mi enunciado de misión personal, a fin de «ganar» verdaderamente una victoria privada. Me he dado cuenta de que libros como Meditaciones pueden servir mucho para crear este modo de pensar y de sentir. Reflexionar es como «cebar una bomba». El dicho familiar suena así: «Una persona es lo que piensa en su corazón». Ponderar y meditar exige un esfuerzo consciente necesario para reducir suficientemente la precipitación y la adicción a la urgencia y para mirar las cosas con cierta perspectiva. Llevar los pensamientos de la mente al corazón es la esencia de la meditación y de la reflexión.

Del libro de Stephen Covey

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