El mercadeo y la politica son las áreas en donde el cerebro reptil encuentra caldo para cultivo, sintiendose activo dinamico y alegre de participar y allí es donde los expertos en la ingenieria social, teorías conspirativas y doctrinas de choque logran controlar las masas, al pueblo y a la calle. Para comprar un carro nos despiertan el cerebro reptil a través de imagenes de mujeres extraordinarias y así nos convencemos de que ese carro de ensueño es el que nos conviene. Nuestra neocortexa se queda dormida y solo los instintos juntos con las emociones toman las desiciones. No somos consciente de los actos que hacemos ya que estamos siendo afectados por el entorno
Igual ocurre en nuestras vidas, durante el día a día en que somos bombardeados por noticias escalofriantes, violencia, sexo y corrupción. Andamos ocupados en colas para comprar comida, para pagar facturas, para sacar dinero y no tenemos tiempo para pensar. El reptil anda acelerado haciendo su trabajo manteniendonos en modo de sobrevivencia. Esa es nuestra zona de confort, un caos interminable al cual nos hemos acostumbrado ya que los que nos gobiernan son expertos en la manipulación y control de nuestro reptil
Los reptilianos tienen una acabado entendimiento del funcionamiento mecánico del aparato mental-cerebral del humano y son muy hábiles para manipularlo. Allá es donde libran la primordial batalla en esta guerra contra la humanidad. Hasta el momento han sido muy eficientes en sostener a la vasta mayoría de la humanidad en un nivel bajo de conciencia. Para liberarnos, debemos comprender los métodos concretos que utilizan para supervisarnos.
El término de cerebro triuno distingue 3 niveles en el cerebro humano, que en esencia representan 3 cerebros bien distinguidos. Estos 3 cerebros son, en orden de evolución, el reptiliano, el límbico y el cortical, cada quien con su respectivo conjunto de labores concretas.
El cerebro reptil es la parte mas primitiva de nuestro cerebro, acá se procesan los instintos básicos de la supervivencia, el deseo sexual, la busca de comida, o bien las contestaciones del tipo “pelea o bien huye”.
Nuestro cerebro primitivo reptil no razona, no piensa, no tiene emociones. Es puro instinto. Estas contestaciones tienden a ser automáticas y programadas. Asimismo influye una parte de nuestro comportamiento en situaciones como seducir, tener relaciones personales, seleccionar líderes, y proseguir ritos y costumbres. Este cerebro regula las funciones fisiológicas involuntarias de nuestro cuerpo y es el encargado de la parte más primitiva de reflejo-contestación. Se encarga de todo lo relacionado con el instinto de supervivencia. Cualquier cosa que represente temor o bien agresión estimula o bien depende de este cerebro.
Si bien precisamos de este cerebro para subsistir, no deseamos que pase a dominar nuestra existencia entera, opacando las funciones de los otros 2 cerebros y reduciendo nuestra vida a algo poco más que una bestialidad básica. No obstante, por medio de la manipulación, la mayor parte de las personas viven prácticamente toda su vida mediante este cerebro. La parte más siendo consciente de nuestro conjunto cerebral ha sido puesta en estado letárgico. Lo que simula ser pensamiento es muy frecuentemente una contestación androide pre-programada en el cerebro reptiliano.
Como los reptilianos son quienes mejor conocen el funcionamiento de este cerebro, saben precisamente qué hacer para estimularlo. Su existencia trata de este cerebro, con lo que saben de forma perfecta qué actividades y disparadores lo activan.
El subconsciente se halla de manera estrecha relacionado con el cerebro reptil. Cuando este cerebro domina el comportamiento, el subconsciente se torna alcanzable a influencias externas. Lo que estos seres hacen es alentar el cerebro reptiliano para ganar acceso al subconsciente humano, de forma tal que pueda ser programado mediante imágenes, sonidos y ciertos patrones. Debido a esto hay un alto grado de sugestiones subliminales, tanto en publicidades como en la industria del entretenimiento generalmente. Cuando esto sucede, los individuos continúan extraños a la situación. Es tal y como si estuviesen siendo programados para efectuar ciertas acciones a través de hipnosis, mas no tienen ningún registro siendo consciente de esa programación.