En varios países del mundo los políticos han venido introduciendo sistemas y estructuras sociales y de propaganda que han llevado a la sociedad a unos niveles de control en el cual el ser humano pierde su capacidad de ser su mismo y sus cerebros son lavados de maneras que puedan ser manipulados y controlen nuestras actividades cerebrales. Son la sociedad de los reptilianos, expertos manejadores de los instintos y manipuladores del sentir del ciudadano común
Ya ha ocurrido en el pasado y ahora esta pasando ante los ojos de todo el mundo. La ciencia tiene respuestas para estos casos y esta presentación nos habla un poco de estos acontecimientos
Este episodio explora cómo el cerebro humano depende de otros cerebros para prosperar y sobrevivir. El Dr. Eagleman demuestra cómo, desde que tienen diez meses de edad, los bebés pueden discernir quién es digno de confianza y quién no. Nuestro cerebro fundamentalmente social nos une en grupos. Un experimento con un juego simple de captura revela que el dolor que sentimos cuando nos excluyen del grupo es el mismo tipo de dolor que cuando nos lastimamos. El poderoso testimonio de Sarah Shourd, quien estuvo encarcelada en Irán por más de un año y se mantuvo en régimen de aislamiento, y otros como ella, demuestra la absoluta necesidad que el cerebro humano tiene para los demás.
Ella describe la lenta desaparición de su \»yo\». En grupos, los humanos han logrado grandes cosas, pero hay un lado más oscuro. El Dr. Eagleman revela los resultados de un experimento que llevó a cabo en su laboratorio y mostró que las personas que presencian cómo una mano es apuñalada sienten menos empatía a nivel neuronal profundo si esa mano está etiquetada con una religión a la que no pertenecen. Viaja a la Bosnia moderna para escuchar a un testigo presencial sobre lo que sucedió en 1995 cuando el genocidio regresó a Europa. ¿Qué podría haber permitido una violencia tan horrible de grupo a grupo? El Dr. Eagleman cree que la neurociencia ofrece respuestas importantes. La doctora Lasana Harris, de la Universidad de Leiden, ha descubierto que existen ciertas circunstancias en las que el cerebro humano deja de percibir a los demás como humanos y resulta más fácil suspender las reglas morales y sociales que normalmente vivimos. Finalmente, el Dr. Eaglemen explora qué se puede hacer para prevenir estos efectos neuronales y revela que nuestra naturaleza fundamentalmente social es la clave.
tomado del Documental ciencia 2019