El Intruso I, tu cerebro reptil….

EL INTRUSO I

Vives como un intruso en todos los cerebros, controlando muchas de las acciones.  Desde allí, en las sombras. Tienes unas instrucciones rudimentarias, bastante difícil de formatear. Eres el reptil, ese cerebro heredado de nuestros ancestros hace miles de millones de año.

Nos recuerdas nuestros instintos primarios: integridad, competitividad y miedo. Somos como somos, porque la mayoría de nosotros usa mucho, aunque sea sin darnos cuenta este cerebro. Vivimos etiquetando todo, marcando nuestro territorio, nuestras pertenencias, marcando lo bueno y lo malo; lo útil y lo inútil, Lo afinado y lo desafinado.

Tu identidad no es tuya y te persigue hasta después de la muerte. Tu identidad quedo en la manipulación de los otros. Eres aquello que diseñaron por ti. Tu orgullo trasciende a tu identidad. Tu patria está grabada a fuego en tus venas. Ese sentimiento patriótico que te hace matar y que mueras por asegurar tu manada.

Nos identificamos con trocitos, pedazos de tierra teniendo un enorme planeta. Por seguir obedeciendo a los reptiles mayores,  políticos y manipuladores es cómo andamos. Sin un horizonte, sin fe y sin esperanza. Los nacionalismos y patriotismo son tus escuelas del alma. Tienes que ser el más de los demás, el mejor de los mejores. Nos motivas a sacar lo peor de nosotros. Nos haces competir, para al final quedarnos solo y no ganar nada.

Cierras la posibilidad a la cooperación. Nos aislamos y ganamos en soledad y aislamiento. Ese el premio al vencedor.  Las diferencias están solo en tu mente El reptil te hace ver diferente. Te hace verte superior. Hay que quitarse las etiquetas y clasismos, discriminación y patriotismos. Sacar afuera todo ese reptil. Eliminar los paradigmas y empezar a vivir con la sencillez como fue el manual operativo creado pero no editado. No hay fronteras, ellas  existen solo en tu  mente.  Todas esas cosas te empequeñecen. Te provocan odio y te hace olvidar al cerebro límbico, el de tus emociones. Desaparece el amor y la hermandad, el límbico se esconde y el reptil avanza.

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