Nuestros políticos reptilianos

Un reptil no te va a querer por mucho que la acaricies: el no entiende, no razona, no tiene conciencia, no es reflexivo. Su cerebro sólo atiende a la sed, al hambre, al sexo y al sentido de la orientación, que son los instintos básicos o primarios de la supervivencia. En cambio tu mascota, digamos […]